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“No es austeridad, es abandono: APRUS Sótero del Río denuncia recorte que golpea a pacientes y trabajadores”

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DEUDA HOSPITAL SOTERO DEL RIO

“No es austeridad, es abandono: APRUS Sótero del Río denuncia recorte que golpea a pacientes y trabajadores”

Desde FEDEPRUS conversamos con *Roxana Guajardo Vidal, presidenta de la APRUS Sótero del Río y de la Dirección del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, sobre el recorte presupuestario, la deuda hospitalaria y el impacto directo que esta crisis tiene en trabajadores, usuarios y en la salud pública.*

La situación financiera del Hospital Sótero del Río es crítica. Según explicó la presidenta de APRUS, el presupuesto 2026 es menor al presupuesto ejecutado durante 2025 y también inferior al monto solicitado para este año. Esto deja al establecimiento con una brecha que golpea directamente la operación diaria: menos disponibilidad para insumos, fármacos, equipamiento, horas extras, reemplazos y suplencias.

A esto se suma una deuda hospitalaria que arrastra el recinto desde el año anterior. “Este hospital arrastra una deuda hospitalaria de más de 20.000 millones que pasó del 2025 al 2026 y a la actualidad supera los 25.000 millones”, señaló la Roxana. Esta situación se explica, en parte, por flujos de caja insuficientes y pagos de FONASA que no llegan de forma oportuna ni en los montos requeridos.

El impacto ya no es solo contable, en abril el hospital vivió una situación crítica con la alimentación de los pacientes, luego de que proveedores dejaran de entregar insumos por facturas y órdenes de compra rechazadas. Los trabajadores venían alertando esta situación desde semanas antes, e incluso han debido comprar verduras y alimentos para responder frente a una necesidad tan básica como la alimentación, señalo.

La falta de presupuesto también se expresa en la vida cotidiana de los equipos. Hoy funcionarios y funcionarias compran toallas nova, mascarillas, guantes y teflones para vías venosas. Incluso han realizado rifas y juntado cuotas para reparar muebles dentro de las unidades. Esto revela una precarización inaceptable: son condiciones de trabajo que debiera garantizar el empleador.

La infraestructura tampoco queda fuera de la crisis. El hospital mantiene unidades con filtraciones de agua, baños no operativos para trabajadores ni pacientes, proyectos de mejoramiento detenidos y espacios deteriorados por falta de mantención. La dirigenta advirtió que incluso se han registrado caídas de trozos de cemento sobre funcionarios y filtraciones de aguas servidas. “Hoy día dejamos de normalizar que tenemos que estar trabajando en esas condiciones”.

El recorte llega, además, en plena campaña de invierno. La urgencia del Sótero del Río, históricamente sobrecargada, ha estado en clave roja durante las últimas semanas. Esto significa más pacientes hospitalizados de lo habitual, pacientes ventilados esperando cupo crítico y personas que permanecen durante extensas horas en condiciones que no corresponden.

La situación se agudiza cuando la atención primaria también sufre los efectos del déficit presupuestario. La diringeta explicó que en Puente Alto se suspendieron exámenes de sangre y radiografías en la atención primaria, lo que derivó más pacientes al hospital. Para APRUS, esto confirma que el sistema debe mirarse de forma integral: “Lo que hoy día se recorta en la atención primaria va a repercutir en el hospital y viceversa”.

La falta de recursos también ha aumentado la tensión con los usuarios. Cuando se suspenden prestaciones, cirugías o se alargan los tiempos de espera, la comunidad descarga su frustración contra los funcionarios que están en la primera línea. Guajardo recordó que hace pocas semanas se suspendieron diez cirugías en un solo día porque la empresa externa no había recibido pagos pendientes. Esa decisión no depende de los trabajadores, pero son ellos quienes enfrentan el reclamo directo de los pacientes.

Desde APRUS Sótero del Río, la demanda es clara: no al recorte presupuestario. Para la dirigenta, el hospital no tiene margen para absorber menos recursos. Al contrario, necesita fortalecimiento. El riesgo no solo es el colapso del establecimiento, sino el impacto concreto en la vida de las personas. “Si el presupuesto 2027 se presenta igual que este año, esto no solo va a colapsar, sino que va a repercutir en vida de personas”, advirtió.

*El Sótero del Río no es cualquier hospital dentro de la red. Es el hospital más grande de Chile, de alta complejidad, con una población asignada que supera el millón 600 mil habitantes. Además, es referente nacional en trasplante hepático y concentra prestaciones críticas como hemodinamia, neurocirugía, traumatología infantil y neonatología. Recortar un establecimiento de esta magnitud significa afectar no solo a la zona suroriente, sino a pacientes de distintas regiones del país.*

La discusión no puede reducirse a eficiencia administrativa. Si bien reconoce que siempre existen procesos que pueden mejorar, advierte que el problema de fondo es otro: hospitales que ya vienen funcionando con déficit y que ahora enfrentan un nuevo ajuste. En ese contexto, instalar la idea de que los equipos son ineficientes o que el sistema público no funciona aparece como parte de un relato peligroso.

La dirigenta fue clara al señalar que detrás del recorte existe una definición política. “Eso no es desconocimiento, no es que ellos no sepan lo que pasa en los hospitales; lo que pasa es que no les importa, porque es un tema ideológico”, sostuvo. Desde esa lectura, el debilitamiento presupuestario de la red pública abre camino al fortalecimiento de soluciones privadas, como la compra de servicios o las concesiones.

Esa preocupación se expresa en decisiones concretas. Según relató, “mientras no hay recursos para comprar o reparar ambulancias, sí aparece la opción de externalizar el servicio”. Para APRUS, ese tipo de medidas muestra hacia dónde puede avanzar la política sanitaria del nuevo gobierno: abandonar lo público para luego justificar la entrada de privados. “Esto de desmantelar la salud o el abandono a la salud pública después se va a transformar en un fortalecimiento de la salud privada”, advirtió.

La compra de prestaciones en clínicas privadas tampoco resuelve el problema estructural. Un paciente puede ser derivado a una clínica por una alerta oncológica, pero luego regresa al hospital y vuelve a enfrentar listas de espera, controles y continuidad de tratamiento. Mientras tanto, los grandes consorcios privados reciben pagos mucho mayores por prestaciones que podrían realizarse en la red pública si existiera financiamiento suficiente.

Frente a este escenario, APRUS Sótero del Río ha desplegado acciones de articulación con otras asociaciones de funcionarios del hospital, dirigentes de atención primaria, parlamentarios del distrito y fuera de él, además de organizaciones de la red suroriente. También han desarrollado boletines y volanteos para explicar a la comunidad qué significa concretamente el recorte.

La dirigenta insistió en que informar a la comunidad es clave. Si un paciente lleva años esperando una cirugía y se le ofrece una solución en una clínica privada, probablemente la tomará porque necesita resolver su problema de salud. Por eso, dijo, es importante explicar que esa respuesta tiene un costo mayor para el Estado y no fortalece la capacidad instalada de los hospitales públicos.

La recepción de la comunidad ha sido positiva. Durante una protesta reciente, los boletines fueron bien recibidos y permitieron explicar por qué los trabajadores se estaban movilizando. Para APRUS, esa alianza con usuarios, familias y organizaciones sociales es fundamental para detener los recortes y defender la salud pública.

En paralelo, APRUS Sótero del Río ha sostenido diálogo con autoridades locales y del Servicio de Salud, aunque la evaluación sigue siendo crítica. Guajardo explicó que las autoridades han transparentado lo difícil que resulta aplicar los recortes, y que los equipos directivos también enfrentan la presión diaria de decidir a qué proveedor pagar primero en un contexto de deuda y falta de flujo de caja. Sin embargo, para la dirigenta, esa explicación no resuelve el problema de fondo:

“El diálogo con la autoridad ha sido permanente, con la autoridad local y del servicio, pero aquí el problema está en Hacienda”. “El señor Quiroz claramente sí entiende lo que pasa; lo que nosotros vemos es que no le interesa”, afirmó. Desde esa mirada, APRUS sostiene que el problema no es desconocimiento, sino una decisión política que pone en riesgo a la población y a los trabajadores.

*El llamado final de Roxana Guajardo apunta a levantar una respuesta más amplia. No basta con que un hospital se movilice de forma aislada. La dirigenta llamó a las organizaciones sindicales a levantar la voz, articularse y preparar una gran movilización nacional. “El diálogo que nosotros hemos hecho localmente también hay que hacerlo a nivel nacional, regional, con las distintas asociaciones y con la comunidad organizada y no organizada”, señaló.

Desde FEDEPRUS recogemos esta alerta: *el recorte al Hospital Sótero del Río no es solo un problema presupuestario. Es una señal sobre el modelo de salud que se quiere instalar. Por eso, la defensa del presupuesto, de las condiciones laborales y de la atención digna es también una defensa de la salud pública como derecho social.

https://www.fedeprusmetro.cl/deuda-hospital-sotero-del-rio/

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