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Sorpresa en Colombia: De la Espriella lidera la carrera, mientras Cepeda necesita convencer a los indecisos.
por Javier Pérez/ Radio UChile.
El candidato de ultraderecha lideró las preferencias y enfrentará al delfín de Gustavo Petro tras una primera vuelta marcada por denuncias de irregularidades, tensión política y polarización que anticipa una definición abierta el 21 de junio.
Colombia cerró este domingo 31 de mayo una de las primeras vueltas presidenciales más tensas y polarizadas de los últimos años. Más de 41 millones de personas estaban habilitadas para votar, y finalmente cerca del 57% acudió a las urnas, marcando una participación superior a la de procesos anteriores y a la elección legislativa de marzo.
Pero más allá de la cifra y los ganadores, el real mensaje que dejó esta elección es que, hoy Colombia está profundamente dividido en dos bloques casi equivalentes en intención de voto, pero profundamente antagónicos.
De la Espriella el gran ganador de la jornada
El gran protagonista de la jornada fue el candidato de Defensores de la Patria, el ultraderechista, Abelardo de la Espriella, quien contra todos los pronósticos se impuso en el primer lugar con un 43,74% de los votos, superando los 10 millones de sufragios. Su resultado no solo rompió con lo que anticipaban las encuestas, sino que lo deja en una posición muy favorable de cara a la segunda vuelta.
En segundo lugar quedó el candidato del oficialismo, Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico y heredero del proyecto político del actual presidente Gustavo Petro. Cepeda alcanzó poco más del 40% de los votos, una cifra consistente con los sondeos previos, pero lejos de su objetivo de ganar en primera vuelta.
Mucho más atrás quedó la candidata de la derecha tradicional, Paloma Valencia, con apenas un 6%, evidenciando cómo el electorado se concentró casi exclusivamente en dos opciones.
De hecho, entre De la Espriella y Cepeda sumaron más del 83% de los votos, configurando una elección prácticamente binaria que refleja una profunda fractura política e ideológica. No se trata solo de dos candidatos, sino de dos modelos de país completamente opuestos que ahora se enfrentarán directamente el próximo 21 de junio.
Petro desconoce los resultados preliminares y destapa la tensa calma
Sin embargo, los resultados no tardaron en generar controversia. A pocas horas del cierre de mesas, el presidente Gustavo Petro cuestionó abiertamente el preconteo electoral, denunciando irregularidades en el software utilizado por la Registraduría. Según el mandatario, el sistema habría sido modificado en varias ocasiones en la última semana y habría incorporado hasta 800 mil cédulas inexistentes, inflando los resultados en favor de su rival. Petro fue enfático al señalar que “el sistema fue alterado en múltiples ocasiones y se incorporaron hasta 800 mil cédulas inexistentes”.
El mandatario incluso aseguró que “en algunas mesas hay más votos que personas que asistieron físicamente a sufragar”, lo que, a su juicio, demostraría fallas graves en el procesamiento de los datos. En esa línea, en su post en la red social X, desconoció el resultado. “El preconteo no tiene validez vinculante y no reconozco sus resultados”.
Iván Cepeda inicialmente respaldó estas denuncias, aunque durante la jornada siguiente moderó su postura, dando a entener que si bien existieron irregularidades, “no son suficientes para hablar de un fraude estructural”.
Pero esta tensión institucional rápidamente se trasladó al debate público entre ambos candidatos que siguen en carrera. Desde Barranquilla, De la Espriella reaccionó con dureza, acusando a Petro y a Cepeda de intentar desconocer la voluntad popular. Llego incluso a calificar a ambos de delincuentes. “Son unos delincuentes que quieren robarse la elección”, y advirtió que “el pueblo colombiano no va a permitir que se altere el resultado electoral”.
El propio candidato de Defensores por la Patria elevó aún más el tono al referirse a Cepeda como “narcoterrorista” y a Petro con descalificaciones personales. En medio de su locución en la que apelaba a que ambos buscaban arrebatar la voluntad popular, aseveró estar dispuesto a “hacerme matar por Colombia si es necesario” . Además, solicitó formalmente la supervisión de Estados Unidos para la segunda vuelta, evidenciando el nivel de desconfianza que se instaló tras la elección.
Por su parte, Cepeda también no se quedó atrás y también radicalizó su discurso. En lo que sería probablemente la intervención más agresiva de la campaña, calificó a su contrincante como “un estafador” y ser el “abogado de los paramilitares y los narco” . Incluso lo acusó directamente de representar “un fascismo mafioso” y advirtió que “su eventual gobierno significaría un retroceso en derechos sociales, ambientales y civiles”.
El escenario que se viene para la segunda vuelta
Así, el escenario de cara al balotaje no solo está marcado por la estrechez de los resultados, sino también por un clima de confrontación abierta que rompe cualquier intento de moderación. Ambos candidatos están optando por estrategias discursivas que buscan consolidar sus bases más duras, pero que al mismo tiempo dificultan la captura del electorado de centro que ambos necesitan, más Cepeda que de la Espriella.
En términos territoriales, la elección dejó un mapa prácticamente dividido en dos. De la Espriella se impuso en 16 de los 32 departamentos, literalmente la mitad, con fuerte presencia en el interior andino y zonas fronterizas, mientras que Cepeda ganó en la otra mitad del país, incluyendo Bogotá, y consolidó su base en la costa Caribe, el Pacífico y el sur.
En este contexto, el rol de los votantes que no participaron será lo que realmente definirá la segunda vuelta. Cerca de 17,5 millones de personas se abstuvieron, una cifra incluso superior a los votos obtenidos por ambos candidatos juntos. Este universo representa el verdadero botín electoral para el balotaje. Más que cualquier movimiento de los votos de un candidato o de otro, si aquellos que no votaron lo hacen ahora, abren un escenario completamente nuevo.
Existen razones para pensar que este segmento podría favorecer en mayor medida a Cepeda. Los no votantes tienden a ser más jóvenes y urbanos, grupos donde el candidato oficialista mostró tener mayor respaldo en la reciente elección. Además, su partido, el Pacto Histórico, cuenta con una estructura territorial más consolidada que podría facilitar la movilización en sectores populares.
Sin embargo, el escenario está lejos de ser simple. Esta primera vuelta ya registró una participación históricamente alta, lo que reduce el margen de crecimiento fácil. Asimismo, los abstencionistas no son un bloque homogéneo. Hay quienes no votan por desinterés, por dificultades logísticas o por rechazo a ambas opciones, lo que hace difícil anticipar su comportamiento.
La experiencia reciente e internacional sugiere que en una segunda vuelta altamente polarizada suele aumentar la participación, impulsada por la lógica del “voto útil”. Es decir, votar no necesariamente por convicción, sino para evitar el triunfo del candidato contrario. Esa será probablemente la clave de las próximas semanas.
La misión de Abelardo es mantener su base y consolidar los votos de quienes fueron a las otras opciones de derecha, además de evitar que los nuevo electores se sumen a la posición rival. Mientras que Cepeda necesita convocar a quienes no fueron a votar a que lo hagan, más que por convicción de su proyecto, por evitar que gane De la Espriella.
Colombia entra así en la fase decisiva de su elección presidencial con dos candidaturas antagónicas, un clima político crispado y un resultado completamente abierto. El 21 de junio definirá finalmente quién ocupará la Casa de Nariño y moldee el rumbo político, económico y social del país en los próximos años.
Fuente: https://radio.uchile.cl/2026/06/01/sorpresa-en-colombia-de-la-espriella-lidera-la-carrera-mientras-cepeda-necesita-convencer-a-los-indecisos/











