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Perú – CANDIDATOS PRESIDENCIALES DISCAPACITADOS

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Escribe: Milcíades Ruiz, Perú

En los días previos a las elecciones generales 2026, los candidatos presidenciales de los 35 partidos políticos participantes, mostraron sus ofertas electorales en el evento “Debate Presidencial 2026”. Lejos de entusiasmar al electorado, lo que causaron fue, un decepcionante devenir sombrío. “Ninguno vale la pena” se escuchó en todas partes. La inconsistencia de sus propuestas para los problemas planteados, ha dejado ver el bajo nivel ideológico y sociológico, de los mismos, evidenciando que, no están preparados para gobernar.

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Podríamos intentar una explicación a este panorama desolador. En el universo, todo evoluciona sin cesar, porque el tiempo no se detiene. Como parte del universo nuestro planeta evoluciona, aunque no lo percibamos. La humanidad, como todos los componentes de la naturaleza, evoluciona y, va cambiando en cada periodo de tiempo ya sea por interacciones compartidas, como por su propia dinámica o, historial.

En este contexto, la humanidad evoluciona en todos sus aspectos. Cada aspecto se desarrolla de diversa manera según las influencias de conjunto y, su propio accionar. Bajo condiciones propicias la ciencia va descubriendo misterios y solucionando limitaciones. Lo mismo podemos decir de la sociología, arte, economía, cultura, deporte, política, etc. Nuestro país, no es ajeno a la evolución humana y su curso, tiene que ver con las influencias internacionales y nacionales.

Son estas condicionantes las que han forjado nuestra historia y nivel de vida de cada peruano, en cada etapa evolutiva. El Perú actual, es el resultado de estas influencias objetivas y subjetivas. La música criolla prosperó bajo condiciones favorables que, hoy no las tiene. Su evolución ha determinado su decadencia. La política de estado, ha evolucionado hacia la pérdida de nuestra capacidad de autodesarrollo y, prospera la inversión extranjera en todos los aspectos.

El auge de la izquierda en la década de 1970, con el consiguiente declive de la derecha, fue posible porque hubo condiciones favorables para las movilizaciones populares. Al no haber represión contra las fuerzas populares, prosperaron hasta las agrupaciones hostiles al gobierno de Velasco. Cuando el gobierno de Morales Bermúdez quiso ponerle freno, la resistencia fue total.

Si advertimos un deterioro de las condiciones de vida, ello responde a las influencias de la estructura de dominación internacional y nacional. El desborde incontrolable de la criminalidad, tiene mucho que ver con la estructura de dominación que la genera. La pauperización de los sectores más indefensos genera necesidades que, obligan a delinquir arriesgando todo porque no hay otra alternativa. No hay efecto sin causa.

Así también, los movimientos políticos en nuestro país, evolucionaron hasta convertirse en partidos de masas, con su propia identidad ideológica. Pero su evolución posterior ha sido negativa, a tal punto que, son repudiados por las masas. En este periodo evolutivo, los partidos ahora, son partidas de convenidos, sin masa nacional. Sus líderes, carecen de preparación sociológica sobre la problemática nacional e internacional. De allí, el empirismo de sus enfoques políticos. No tienen ni idea cómo se gobierna un país.

En el supuesto debate presidencial hemos comprobado que los candidatos carecen de una visión estructural de la problemática nacional. Por ejemplo, atribuyen el desborde delincuencial a la incapacidad policial. Pero no es la policía la que gobierna. Son los partidos políticos gobernantes los que ocasionan los desequilibrios que, se traducen en males sociales. La pobreza, las desigualdades sociales no surgen de por sí. Se derivan de las decisiones que toman los partidos políticos en el Parlamento.

Al carecer de una visión estructural y sociológica, los candidatos solo buscaron impactar, propugnando medidas aisladas y desaforadas. Los desequilibrios estructurales generan automáticamente muchos males, pero no se busca la solución anulando los desequilibrios, sino, sosteniéndolos para no chocar con los intereses de la dominación. Se actúa sobre los efectos, pero no, contra las causas.

El empirismo político de los candidatos presidenciales, los llevan a proponer medidas incoherentes. Sostienen que los problemas sociales se resuelven asignando mayores recursos dinerarios a cada entidad encargada, sin reparar de dónde saldrán esos recursos. No tienen idea de las condiciones deficitarias del presupuesto nacional, ni de la recaudación tributaria y menos, de las fuentes de los ingresos estatales, ni de su dependencia del crecimiento económico.

Tampoco tienen idea de la estructura administrativa de los recursos fiscales y su distribución que agudiza las desigualdades sociales en vez de una repartición equitativa. Ignoran los desequilibrios causados por los partidos políticos dominantes en el Congreso de la República actual y anteriores, causando daños al país. En vez de subsidiar a la población necesitada, ha aprobado medidas para subsidiar a las corporaciones transnacionales extranjeras de la agro exportación. Esto, a pesar de que año a año vienen batiendo récords de ventas y de ingresos.

Los descuentos tributarios otorgados a las grandes empresas, son retribuciones al financiamiento recibido para sus campañas electorales. Esto, le cuestan al estado, más de 20,000 millones de soles al año, según reporte del MEF. Es un subsidio irracional. Entre 2011 y 2025, este subsidio pasó de 12,065 millones de soles a 20,718.3 millones en términos reales, según el MEF.

Mientras nosotros pagamos el IGV (IVA) sin descuentos. A las grandes empresas se les reduce impuestos. Al comienzo de la república era la “contribución indígena” el sustento de los ingresos estatales, con más del 60% de la recaudación. Ahora es el IGV que, pagamos hasta los más pobres y, sustentamos los ingresos fiscales con más del 60%, incluyendo los impuestos a nuestras rentas. Las grandes empresas extranjeras son las que menos aportan al erario nacional y, lo que nos dejan como carroña, no compensa la riqueza que se llevan. En porcentaje del PBI somos los consumidores peruanos los que más aportamos pagando el IGV.

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Pero, en fin, es el sistema político el que ha evolucionado, hacia la precariedad política que afrontamos. Lo más básico es guiarse por un Plan de Desarrollo nacional, para tener un horizonte de objetivos nacionales en el corto, mediano y largo plazos. Somos un país sin horizonte. Es lo que estamos dejando a las nuevas generaciones.

Sin embargo, no todo está perdido. Los procesos, incluyendo los sociales, pasan por etapas de decadencia y renovación alternadamente. Tras una etapa de decadencia rebrotan condiciones para la renovación. En política, el resurgimiento vendrá tras la decadencia. Tendremos que renovar ideales, métodos de lucha y liderazgos que, respondan a las necesidades de nuestro tiempo. Un nuevo amanecer está en marcha. No desesperarse ni caer en el derrotismo. Asumamos con lucidez, lo que nos depara la historia de nuestro tiempo.

Solo triunfan los que luchan acertadamente. Salvo mejor parecer.

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