Abortar una persecución
Hace unas semanas, una cadena de televisión pudo constatar el apoyo que prestan las patrulleras marroquíes al narco cuando huyen de las embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
En el programa En Boca de Todos, de Cuatro, una reportera se subió a una patrullera de la Benemérita para acompañarles durante una noche persiguiendo a narcotraficantes.
En un momento de la madrugada, la patrullera en la que viajaba la reportera localizó una narcolancha llena de fardos y aceleró, tras ella. Pese a los intentos de los agentes por alcanzarla, la patrullera tuvo que abortar la misión de forma sorpresiva, cuando todavía se encontraba en aguas españolas: un barco de la armada marroquí se había cruzado en su camino, interponiéndose en la persecución e impidiendo así la captura de la lancha cargada de droga.
Según explicaban los agentes en la grabación del reportaje, «hay que tener cuidado porque te disparan». Lo decían refiriéndose a los barcos militares de la monarquía vecina, que no dudaron en irrumpir en aguas de un país vecino, en medio de la persecución de la Guardia Civil al narco.











