Inicio Análisis y Perspectivas 𝐃𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐮𝐧 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐃𝐢𝐨𝐬

𝐃𝐨𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐠𝐮𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐮𝐧 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐃𝐢𝐨𝐬

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por Franklin Machiavelo

En el tiempo que vendrá, cuando las urnas vuelvan a abrirse y los rostros del poder se repitan con nuevas promesas, el pueblo no acudirá con la misma fe. En lugar de filas esperanzadas, habrá ausencias cargadas de sentido. Porque la abstención no será apatía, sino juicio. No será olvido, sino memoria rebelde.
 
Será el deseo colectivo de cortar el hilo de esta farsa prolongada donde los caminos, aunque se nombren distintos, llevan al mismo altar: el dios del capital. Ese único dios que no cambia ni se disfraza, que alimenta a las AFP, protege a las Isapres y bendice el saqueo de nuestros bienes comunes: el agua, el litio, el cobre y el territorio ancestral.
 
En ese futuro cercano, la baja participación en las primarias del oficialismo será una bofetada silenciosa. Será la forma de decir “basta” al continuismo disfrazado de progreso. El pueblo dejará de legitimar con su voto a quienes se declaran herederos de la esperanza, pero gobiernan con las manos del mercado.
 
Porque la gente ya no querrá elegir entre verdugos de distinto eslogan. No querrá seguir siendo rehén de una democracia sin alma, donde la “izquierda” solo administra las ruinas del neoliberalismo. En vez de eso, optará por otro camino: el de la no participación como resistencia, el del rechazo a un modelo que promete cambios mientras perpetúa el saqueo y la injusticia.
 
Y cuando eso ocurra —porque ocurrirá— será también un deseo hecho carne: que de ese vacío, nazca la organización real. Que de esa rabia contenida, brote la dignidad movilizada. Que de ese castigo al oficialismo, surja una fuerza nueva, hecha desde abajo, con otras palabras, otros sueños, otra ética.
 
Ojalá ese día, los que luchan no estén solos.
Ojalá el silencio de las urnas se transforme en grito común.
Ojalá dejemos de caminar en círculos entre los dos mismos caminos que conducen al mismo dios.
 
Y que vivan los que luchan.
Porque serán ellos quienes, más temprano que tarde, abrirán un tercer camino.
Uno sin dioses ni amos. Uno donde el pueblo, al fin, mande y construya.
 
 
 
 
 

1 COMENTARIO

  1. La gente, el pueblo mismo tiene que hacer un mea culpa, porque la inacción en contra del modelo ha permitido que los chupasangre cada día estén más gordos; los pacos actúen con toda soltura de cuerpo como si fueran los reyes del mundo; y los políticos sigan con el mismo discurso de las promesas, que van hacer esto y lo otro y después se les olvida por arte de magia. Demasiado tiempo demasiado, dice la canción, 50 años para los viejos como yo, y 35 años para los más jóvenes Ya pasaron los tiempos de dar la otra mejilla, llegaron los tiempos de pensar en el cómo. No estamos en 1945, estamos en el 2025, menos fuerza, más cabeza. Y dejen de fumar esa basura.

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