Foto y texto de @anjmotahed en X. «31 de enero. Concentración y sentada de estudiantes de la Universidad de Mashhad en conmemoración del difunto Parsa Saffar. Durante este evento, los estudiantes exigieron la liberación de Amin Pourfarhang».
En medio de la agitación tras las recientes protestas masivas en Irán, marcadas por una violencia brutal, un apagón de internet de varias semanas y el continuo arresto de quienes alzaron la voz, sectores de la población se han negado a guardar silencio. Entre quienes han continuado resistiendo se encuentran los campus universitarios.
Normalidad forzada y rechazo colectivo
Las universidades han sido durante mucho tiempo espacios de pensamiento crítico y debate político. Sin embargo, una institución que guarda silencio ante la injusticia se ve despojada de su esencia misma. Casi un mes después de las masacres y los arrestos, el Estado iraní intenta recuperar el control mediante la rutina. Las universidades reabrieron sus puertas en línea tras el cierre por el frío, se reprogramaron los exámenes y se reanudaron los calendarios administrativos. El lenguaje oficial del Estado insiste en la estabilidad y la calma.
Los estudiantes de todo Irán han respondido con una negativa colectiva mediante boicots a los exámenes, declaraciones públicas y sentadas organizadas. Los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas de Gonābād, por ejemplo, anunciaron que si las autoridades intentaban obligarlos a asistir mediante amenazas o presiones, se presentarían en las salas de exámenes vestidos











