por Carlos Moya
Los verdaderos trazos de la Weñelfe(lucero del Alba en mapudungum) o Weñalve (en mapudungum urbano) serán aquellos que la brocha de nuestros jóvenes, mujeres y brigadistas tracen con sus brochas untadas en cal y cola sobre los muros de nuestras ciudades y campos.
Porque en cada lugar donde se trace una Weñelfe todo lo que le rodee se convertirá detrás del símbolo en roja bandera que viste al pueblo.
Allí, nuestro Lucero del Alba de la Libertad, iluminará la vida de los pueblos, y adquirirá su verdadero rostro.
Y ese rostro tendrá la mirada de una mujer y tendrá la sonrisa de un niño.
Ellos le asignarán, con el trazo de su brocha untada en cal y tiza, la dignidad de los mutilados de la plaza, y de los hombres y mujeres humildes. La mirada sonriente de aquellos que con su vida se entregan a la causa del socialismo y a honrar el legado de Salvador Allende. Y de todos los que vinieron antes.











