Mg. José A. Amesty Rivera
En el contexto del rearme europeo avalado por EEUU, debemos considerar su carácter guerrerista, bélico y
armamentista, que promueve, incentiva, propicia, expande, el rearme como parte de su naturaleza política
imperial.
Recientemente, hemos sido anunciados que, ante el fracaso bélico de Ucrania contra Rusia, Francia, como
parte de Europa y de la Unión Europea-OTAN, ha iniciado un frente militar para rearmarse y actuar
conjuntamente con Ucrania. Ya se han hecho narrativas y acciones de este grupo para enviar tropas y
armamento a Ucrania. Por supuesto, Rusia ha declarado que son acciones temerarias y así el conflicto
armado sería entonces contra la OTAN. Esta es la situación actual.
Sin duda alguna, y reiterando, el imperio norteamericano, en su historia, se ha caracterizado por ser belicista,
partidario de la guerra, que provoca o es amigo de la guerra, beligerante, al cual le encanta la guerra y apoya
la opresión de todo tipo. Es partidario de resolver los diferendos por las armas. Y que la guerra, en lo posible,
sea luchada por otros, nunca por el guerrerista.
Y para ello, el negocio de las armas es fundamental. Ya que la guerra y el gasto en armamento ocupan un
lugar central en la política estadounidense, incluso después del fin de la Segunda Guerra Mundial, porque es
inconcebible una estructura política sin una fuerza armada.
En este sentido, EEUU tiene años acumulando y elaborando armas y preparando ejércitos. Años participando
en operaciones militares en el exterior y adiestrando tropas en la guerra. Tiempos de gasto militar
desmesurado. Temporadas de venta de armas a cualquier país ansioso por poseerlas. Años de constante
intento de desprestigiar a los ejércitos y de hacer uso de ellos para cualquier situación que ocurra, desde un
incendio a una catástrofe natural y desde una crisis sanitaria a los problemas territoriales. Tiempos de
fomento de valores militaristas como el machismo, la obediencia ciega y acrítica, la falsa idea de seguridad
militar, la polarización y la creación de enemigos y tantos otros. Philip Zimbardo, «El efecto Lucifer». «El
porqué de la maldad», 2012.
En 2001 y 2003, EE.UU. ocupó Afganistán e invadió Iraq, con la arrogancia extrema que ha marcado a los
imperios durante milenios, Washington aumentó sus tropas en Afganistán a 100.000, expandió la guerra a
Pakistán y extendió su compromiso hasta 2014 y más allá, exponiéndose a desastres grandes y pequeños en
ese cementerio de imperios infestado de guerrillas y con armas nucleares. Alfred W. McCoy, “La decadencia
y caída del imperio estadounidense”.
Según una investigación de Misión Verdad, ellos llaman «cinco frentes globales de conflicto abiertos por
EEUU» en 2022 y 2023, los cuales son: el frente o tema en Ucrania, en Gaza-Israel, en África, el tema de la
otanización (OTAN) del Pacífico y la provocación a China, el tema del Esequibo venezolano y, para ello,
reiteramos, el negocio de las armas es fundamental.
Citando nuevamente a Philip Zimbardo, en su texto llamado “El efecto Lucifer”. «El porqué de la maldad”
2012 señala que, para cualquier evento bélico, se necesita activar a los medios de comunicación para
machacar vez tras vez los siguientes elementos: «Nosotros no queremos la guerra. El campo adversario es el
único responsable de la guerra. El líder del campo adversario es diabólico. Defendemos una causa noble y
no intereses particulares. El enemigo provoca deliberadamente atrocidades; si nosotros cometemos algún
abuso, es involuntariamente. El enemigo utiliza armas no autorizadas. Nosotros sufrimos muy pocas
pérdidas; las del enemigo son enormes. Los artistas y los intelectuales apoyan nuestra causa. Nuestra causa
tiene un carácter sagrado. Los que ponen en duda nuestras afirmaciones son traidores.
Y esto es lo que ha estado ocurriendo en el conflicto cuyos protagonistas principales son Ucrania, Europa,
Rusia y EEUU.
Veamos algunos datos perturbadores.
Según el Informe de este mes de marzo de 2025, del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación
para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), sobre el comercio bélico mundial, el rearme de Europa no lo ha
inventado ni creado Ursula von der Leyen (Presidenta de la Comisión Europea y Ministra federal de Defensa
de Alemania), ni tampoco Donald Trump, aunque sea un acelerador armamentista.
Sino que «Europa lleva al menos cinco años inmersa en un proceso de rearme, y lo ha estado realizando con
armas fabricadas en los Estados Unidos». Casi dos tercios de las armas importadas por los países europeos
de la OTAN en los últimos cinco años se fabricaron en los Estados Unidos. Las importaciones de armas por
parte de los países europeos aumentaron más del doble entre 2020 y 2024 en comparación con los cinco
años anteriores, y el 64% procedía de los Estados Unidos, frente al 52% del quinquenio anterior».
A su vez, «los datos del SIPRI ponen de relieve que ya se había iniciado un proceso de rearme antes de que
la guerra de Ucrania aumentara su volumen hasta niveles descomunales, y que hasta ahora ha dependido
del suministro norteamericano, mientras que el clamoroso cambio de rumbo del nuevo presidente de los
Estados Unidos, Trump, obligará a Europa a gastar mucho más para conseguir depender mucho menos de
los suministros de armas de los Estados Unidos».
Por ejemplo, Ucrania se ha convertido en el mayor importador de armas del mundo, aumentando sus compras
cien veces más que el año pasado y recibiendo el 8,8% de todas las importaciones de armas del mundo, por
encima de la India, Qatar y Arabia Saudita.
En el caso de Europa, sus importaciones de armas han aumentado un 155%, y en 35 estados de la Unión
Europea, han entregado armas a Ucrania. Por esto es que los EEUU se sitúan en un 43% de aumento en los
contratos militares mundiales.
A partir de la tabla publicada por el SIPRI y de los pedidos ya firmados: «Con 996 aviones, 342 helicópteros
de combate, 7 buques de guerra, 41 sistemas de misiles tierra-aire y 403 tanques, los Estados Unidos
seguirán siendo el primer proveedor mundial de armas, con una enorme ventaja. Muy lejos le siguen
Francia, con 214 cazas y nada menos que 22 buques de guerra; Alemania, con 454 tanques; e Italia, con
1.865 de otros vehículos blindados. Pero ahora también se unen a la fiesta los 800.000 millones de euros del
rearme de Europa».
Europa así tiene un complejo militar-industrial llamado Rheinmetall, que es una empresa alemana que fabrica
los Leopard (tanques blindados de batalla pesados, de tercera generación y además fabricante de
municiones), que ha aumentado el precio de sus acciones en un 100%, cuyos principales accionistas
norteamericanos son: BlackRock, Société Générale, Vanguard, entre otros.
En este sentido, un caso llamativo es Alemania, que se ha armado con una inversión de 1000.000 millones de
euros y para infraestructura militar, abrazando el financiamiento angloamericano, con el objetivo de dominar
y explotar Europa.
En fin, la carrera armamentística de Europa va acompañada de una intensa justificación de que «estamos en
guerra» contra todo el mundo (Rusia, China, Corea del Norte, Irán, los Brics) que no puede abandonarse,
porque esta gran cantidad de armas debe utilizarse.
Así mismo, la OTAN gasta el 55% de lo que el mundo gasta en instrumentos de destrucción. En el año 2024,
el gasto militar de la Unión Europea, más el Reino Unido, alcanzó 457 mil millones de dólares. Y según el
Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, la UE se propone gastar 850.000 millones de euros, o sea U$
914.000 millones de dólares en gasto militar.
En total, repentinamente y en pocas horas, el financiamiento para rearmarse de la Unión Europea ha
alcanzado los 850 mil millones de euros para la compra de armamento, con la ayuda de EEUU.
Otro dato interesante es el de España, quien avanza en esta escalada bélica. El 23 de mayo de 2024, aprobó el
mandato de la OTAN de suspender el Tratado sobre Fuerzas Armadas Convencionales en Europa. Este
tratado limitaba el equipamiento militar. Su suspensión fue aprobada con los votos del PP, PSOE, Vox,
Sumar y tres miembros del Grupo Mixto.
De 2014 a 2024, España se ha encaminado a cumplir con el gasto militar que le pide la OTAN. De momento
lo ha aumentado en más del doble, un 107%. En la actualidad, la Comisión Europea y la OTAN llaman a
seguir elevando el gasto, y el Gobierno de España está comprometido con ello.
Para concluir, es urgente frenar el rearme de Europa y la OTAN, ya que llevan, por lo menos, una década de
escalada militar y armamentista. Y de seguir así, los pueblos de la UE nunca forjarán su destino y se
mantendrán presas del imperialismo; al mismo tiempo, siendo víctima y cómplice. No importa cuánto lo
repita la propaganda gringa, Rusia no es el enemigo de los pueblos de la UE.