por Ricardo Klapp
Este año, prácticas negacionistas, oscurantistas agresivas y de violencia aniquiladora, imperan en varias
localidades del planeta y son atentatorias contra los Derechos Humanos, cuyo respeto, protección y
garantías, deberían ser parte integral del quehacer de nuestro comportamiento y compromiso social.
Ningún ser humano, debería ser sometido al exterminio, a torturas, penas o tratos crueles
inhumanos o degradantes, sometida a desaparición forzada, secuestro, destierro, exilio o relegación.
Tenemos derecho al esclarecimiento y conocimiento de la verdad, respecto crímenes de lesa
humanidad, genocidios o despojo territorial, que son teóricamente imprescriptibles e inamnistiables
y las víctimas deberían tener derecho a la reparación integral pero fundamentalmente justicia.
Hasta el año 2013, las penas y condenas a los terroristas de Estado, eran bajísimas. A más de 52 años
del golpe civil-militar, superan las 860, de los cuales, más de 475 perpetradores han fallecido, y más
de 378 se encuentran en Punta Peuco, Colina I y otras prisiones.
Más de 21 criminales están fugados, una docena dicen estar enajenados mentales. Los profugos ganan tiempo esperando beneficiarse de la nueva ley sin necesidad de ir a las carceles. Impunidad por donde se mire.
La derecha y el pinochetismo, tienen una visión y una práctica instrumentalizada de lo que ellos
denominan democracia. No condenan la violencia producto del terrorismo de Estado, solo del
pueblo. Esto dista mucho, de ser una derecha pacifista y democrática en la que algunos confían y
llegan a acuerdos.
Su anhelo es la mercantilización de la salud, la educación, la cultura y la privatización de la naturaleza,
el agua, la electricidad y las comunicaciones, sumándose la hiperflexibilidad laboral. No quieren
ciudadanos, solo habitantes. Habrá un profundo retroceso por el alzamiento del pinochetismo.
Tenemos que volver a tener identidad histórica y social. No solo luchar por un poco más Lucas, sino
por transformar la realidad social del país. Allende y el pueblo allendista, fue una amenaza contra el
modelo abusador capitalista, tuvieron que cometer un golpe conspirativo, un atentado terrorista
contra su gobierno para secuestrar el Estado.
Los torturadores, se presentan como orgullosos analistas ante los jueces que los procesan. Nosotros,
no fuimos detenidos, fuimos secuestrados, después prisioneros y finalmente algunos arrestados. Fue
un terrorismo de Estado, sistematizado, orgánico, para anular las esperanzas, masacrar y hacer
desaparecer a los cuadros políticos más claros y consecuentes. Su objetivo, el genocidio para
convertir la derrota que denominaron militar, en derrota política, cultural y social.
Aprendieron de Willian Skardon, un interrogador británico, empleo el método de repetir la misma
pregunta muchas veces, para comprobar las respuestas y verificar contradicciones. Te obligaban a
firmar papeles, con los ojos vendados, a veces colocar impresiones digitales sin que los puedas leer.
Se comienza gritando, después es imposible gritar, hay que aullar y el cuerpo con la corriente, salta
solo. No se vence el miedo, pero estar envenenado de odio y el deseo de venganza ayuda, al igual que
la ignorancia de algunos torturadores. Descubres que la corriente a través de la ropa es muy dolorosa,
pero es peor en la piel y en zonas húmedas.
La universalidad de los derechos humanos se encuentra en crisis, declive y se pierde apoyo interno y
externo, hay algo de oportunismo, descredito y escepticismo. Durante todos los gobiernos, de
derecha y centro-izquierda, hemos realizado, exposiciones, actos, marchas, conversatorios, editado
libros y actividades culturales sociales. Continuaremos, no abandonaremos a los caídos y caídas por
las causas populares.
Cuando los fascistas pretenden liberar a condenados de alta peligrosidad, como violadores de
menores, homicidas y secuestradores por crímenes de lesa humanidad, sin confesiones ni
arrepentimiento, inventando la figura de /conmutación humanitaria de penas y argumentando que,
nadie merece morir en la cárcel, contradictorio con el discurso de mano dura contra la delincuencia.
Pretenderán liberar a más de 12 mil delincuentes, violadores de menores, abusadores de niños y
niñas, homicidas, secuestradores, narcotraficantes, condenados por genosidias. Ya no argumentan
sobre inocencia ni la persecución política, sino hablan de compasión humanitaria dirigida a quienes
nunca tuvieron humanidad con miles de víctimas. La humanidad no puede ser equiparada con
impunidad criminal.
Hasta el ministro de Justicia y Derechos Humanos criticó el acuerdo por un voto del Senado y
advirtió que: El proyecto no hay que enmendarlo, hay que rechazarlo, es una muy mala noticia, que
permitirá, que más de 300 criminales de lesa humanidad, puedan cambiar su pena a un arresto
domiciliario.
Además, las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, son personas que todavía no conocen el
paradero de sus familiares. Los criminales, nunca tuvieron la decencia de colaborar, informar, ni
arrepentirse. Habrá que movilizarse, denunciar, unirse contra esta canallada.
Ricardo Klapp Santa Cruz











