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PERU – ¡ESTO ES GUERRA…!

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Por Gustavo Espinoza M.

No. No se trata de un programa de la Tele, de esos que andan de moda en el marco de la crisis de descomposición de la clase dominante. Se trata más bien, de cualquiera de las peroratas que lanza Keiko Fujimori para darse valor a sí misma e intentar vanamente convencerse que tiene que explicar al país los alcances de su política.

También, claro está, de cuando dispone que se castigue en los colegios estatales a los chicos que no se corten el pelo y a las muchachas que no quieran usar las faldas debajo de las rodillas.

Los funcionarios de menor nivel -que no siempre entienden las cosas para aplicarlas a pie juntillas y sin dudas ni murmuraciones- estas “políticas”, algunas veces las confunden, y no saben finalmente si cortar el pelo a los sicarios, y encarcelar a los escolares;  o al revés.

Entretanto Keiko, para dar forma a sus violentas arengas de barrio malo, ha traído sorpresivamente -y como invitado especial- a Francis L. Donovan, el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos y quizá el uniformado de más alto rango en América. Este tiene bajo su mando todos los ejércitos que el país de las barras y estrellas mueve en el hemisferio, en el empeño de proteger los intereses que representa.

Lo primero que debiéramos advertir es que el general Donovan es un funcionario militar. En otras palabras, no es un político, sino un uniformado. Cumple funciones castrenses y por lo tanto no asume ninguna tarea parlante en la toma de decisiones en el área continental.

Por el contrario, él cumple las decisiones que toman los políticos de su país encargados de discutir y deliberar. Pero aquí pareciera manejarse con otra melodía, y es que aquí el señor Donovan actúa en unos casos como funcionario de USA y en otros como analista político, tratando de descubrir a dónde conduce la dinámica de los acontecimientos hemisféricos. 

En estas tierras de un país subdesarrollado y dependiente, habitado por poblaciones nativas; el entorchado general se toma la libertad de decirnos cómo debemos actuar y   qué debemos hacer.  Se empeña en explicarnos cuál debe ser el horizonte de nuestras vidas y cuáles los objetivos de nuestras naciones. Pero, sobre todo, las acciones que debemos tomar y los amigos que debemos escoge.  Para ese efecto, parte de la idea de que su país y el Perú, son “países amigos”.

Cabe recordar que ya hace muchos años, en 1954, para ser más precisos, el por entonces todopoderoso Secretario de Estado yanqui, John Foster Dulles,  dijo muy  claramente; “Estados Unidos no tiene amigos. Tiene intereses”. Y esta expresión nunca fue rectificada ni corregida. Por el contrario, quedó afirmada por los años y por la historia.

Es curioso. En otras ocasiones oímos a los voceros de la clase dominante esa expresión y asegurar que,  por tanto, nosotros debiéramos tan sólo  “colgarnos” de esa bota  porque los intereses que ella representa son también “los nuestros”. Además, es la bota del más fuerte.

El diario “Perú 21” se ha consagrado como el vocero oficioso más caracterizado de la Casa Blanca en nuestro país.  Hoy, domingo 18 de octubre, publicó una extensa entrevista al “General comandante”, es decir Francis L. Donovan, y otra al embajador Bernie Navarro. Sólo le faltó una tercera el funcionario de la embajada norteamericana que hoy oficia de Canciller del Perú, Carlos Espá.  Le hubiera salido como a Paolo Guerrero: tres goles en un mismo partido.

El entorchado militar, en medio de farragosas disquisiciones, nos trasmite un “mensaje” que descalifica el proceso peruano; “los grupos con los que ha estado lidiando mucho tiempo -como Sendero Luminoso-   están controlando la sociedad e impidiendo que el pueblo del Perú pueda llevar una vida próspera”,

Hay mucho, por cierto, en esta sola “declaración”. Por lo pronto, está claro que el uniformado desconoce la historia social del Perú marcada por duras luchas de nuestro pueblo contra una oligarquía envilecida y en derrota. Atribuye a esas luchas una connotación “senderista” –es decir, las “terruquea” – y dice muy suelto de huesos, que ellas nos han cerrado las puertas al bienestar social. 

Y es que no sabe -o no quiere saber- que lo que ata al Perú es la dependencia y el vasallaje que nos coloca en la condición de simples exportadores de materias primas, expoliados por el Banco Mundial y el Fondo Monetario y sometidos a la opresión del Imperio.

Y vale la pena recordarlo porque precisamente hoy mismo el Banco Mundial está haciendo su “autocrítica” y reconoce que el “modelo” que nos impuso en las décadas de los 80 y 90, estuvo “profundamente equivocado”. ¿Habrá leído esa Declaración el Generalísimo comandante?

Es claro que el embajador Navarro comparte a plenitud las apreciaciones del afortunado militar norteamericano. Y si, piensa que el Perú es “su amigo más cercano”, y como a los chicos malos del Liceo Naval, a él también le gusta meterles la mano a sus amigos más cercanos. Por eso hasta manda notificaciones a los jueces exigiendo que desalojen a los peruanos de las tierras en las que viven para facilitar el accionar de los consorcios yanquis, ¿verdad?

Bien harían esos personajes en opinar respecto a lo que ocurre en su país, donde hay 60 millones de pobres, donde decenas de miles viven en la vía pública y duermen bajo los puentes  y carecen en de la más elemental comida sana, a más que no tienen ni salud ni educación a la mano.

También podrían hablar de los 4,000 peruanos expulsados de los Estados Unidos por el “delito” de ser migrantes, y por Julián Curo Churata, el peruano recientemente fallecido en el centro penal de Luisiana en el marco de una demencial violencia policial. Se trata, por cierto, de temas silenciados por la “Prensa Grande”  y en torno a los que la Cancillería “peruana” no ha dicho absolutamente nada.

En varios países de América Latina, por temas como estos, los embajadores de los Estados Unidos afrontan graves problemas. En Chile y Argentina se ha objetado su presencia y condenado también su injerencia en los asuntos internos. Y en Bolivia el escándalo Cerimedo -socio de Donald Trump en algunas empresas- ha puesto en cuestión el emisario de la Casa Blanca.

¿No tendrían nada que decir en torno a esos temas los ilustres emisarios del Imperio que hoy pontifican en nuestro país?  A lo mejor sus palabras podrían dar más luz sobre el “estada de guerra” al que nos quiere llevar Keiko Fujimori.

Para la actual inquilina de Palacio, la violencia verbal la acerca al éxtasis y la coloca en la situación de quien dice estar dispuesta a luchar “hasta las últimas consecuencias” contra la actividad delictiva y el terrorismo”.

El país sabe que esas son sólo palabras porque mientras llama a los dioses de la guerra en su auxilio, todos los días matan transportistas y pasajes en calles y avenidas de la ciudad. Mientras tanto, el “Comando Unificado” busca a los extorsionadores en los pasajes del Agustino tal vez porque piensa que allí hacen su “vida clandestina” 

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