Por Rafael Montecinos
Reencuentro del PUEBLO
En 2019, la canasta básica costaba cerca de $44.500 por persona; hoy bordea los $80.000 a $85.000. La UF pasó de $28.310 a más de $41.000. La bencina de 95 octanos, que costaba alrededor de $800 a $850 por litro, hoy supera los $1.500. El kilo de pan pasó de unos $1.400–$1.600 a cerca de $2.278. El desempleo, que promedió un 7,2% en 2019, llegó al 9,6% en el último trimestre móvil informado. El pasaje del Metro en hora punta pasó de $800 a cerca de $800–$900.
¿Y qué pasa con la vivienda? Comprar una casa sigue exigiendo ahorro, un pie que habitualmente alcanza el 10%–20% y un sueldo suficiente para acceder a un crédito hipotecario. Mientras tanto, los campamentos aumentaron de 802 en 2019 a más de 1.400 en catastros recientes, y las familias que viven en ellos se multiplicaron.
Siete años después, muchas de las demandas que llevaron al pueblo a las calles siguen pendientes. La vida es más cara, acceder a una vivienda sigue siendo difícil y llegar a fin de mes es una lucha diaria. ¿De qué sirvió tanto sacrificio si la dignidad que se exigió todavía no llega a la mesa de las familias trabajadoras?











