Por Esteban Silva Cuadra
17 de octubre de 2026
¿Sabías que un 17 de octubre de 1961, en plena guerra de independencia de Argelia, la policía francesa asesinó a alrededor de 200 argelinas y argelinos en las calles de París, reprimió brutalmente a cientos de manifestantes y arrojó a muchos de ellos, algunos con las manos atadas, al río Sena para que murieran ahogados?
Aquella noche, entre 20.000 y 30.000 argelinas y argelinos salieron pacíficamente a las calles de París, convocados por el Frente de Liberación Nacional (FLN), para protestar contra un toque de queda racista impuesto exclusivamente a la población argelina por las autoridades francesas.
La respuesta del Estado colonial francés fue una masacre. Bajo las órdenes del prefecto de policía Maurice Papon, miles de argelinos fueron perseguidos, golpeados y detenidos. Cerca de 12.000 fueron arrestados y trasladados a centros de detención, donde continuaron las torturas y los malos tratos. El número exacto de asesinados sigue siendo objeto de investigación, pero algunas estimaciones históricas sitúan las víctimas en alrededor de 200 personas.
No fue un simple episodio de violencia policial. Fue una expresión brutal del colonialismo francés, que pretendía aplastar, incluso en el corazón de París, la voluntad de independencia de un pueblo que desde el 1 de noviembre de 1954 libraba una heroica lucha por su libertad, soberanía y dignidad nacional.
Durante décadas, el Estado francés intentó ocultar y minimizar esta masacre. Sin embargo, la memoria de las víctimas sobrevivió al silencio oficial, gracias a sus familias, a los sobrevivientes, a los historiadores y a quienes nunca renunciaron a exigir verdad y justicia.
A 65 años de aquella masacre, recordar el 17 de octubre de 1961 constituye un deber de memoria histórica y de solidaridad anticolonialista. La independencia conquistada por Argelia el 5 de julio de 1962 pertenece también a la historia de las grandes luchas de liberación de los pueblos de África y del Sur Global.
Desde Chile y Nuestra América, rendimos homenaje a las mártires y los mártires argelinos asesinados en París. Su sacrificio nos recuerda que la libertad y la independencia de los pueblos no fueron concesiones de las potencias coloniales, sino conquistas alcanzadas mediante la resistencia, la organización y la lucha.
La represión colonial francesa contra el pueblo argelino en pleno siglo XX no debe ser olvidada. Tampoco deben olvidarse sus víctimas ni la responsabilidad histórica del colonialismo.
¡Honor y gloria a los mártires del 17 de octubre de 1961!
¡Viva la Revolución argelina! ¡Viva la amistad y la solidaridad entre los pueblos de Chile y Argelia!
17 de octubre de 2026
¿Sabías que un 17 de octubre de 1961, en plena guerra de independencia de Argelia, la policía francesa asesinó a alrededor de 200 argelinas y argelinos en las calles de París, reprimió brutalmente a cientos de manifestantes y arrojó a muchos de ellos, algunos con las manos atadas, al río Sena para que murieran ahogados?
Aquella noche, entre 20.000 y 30.000 argelinas y argelinos salieron pacíficamente a las calles de París, convocados por el Frente de Liberación Nacional (FLN), para protestar contra un toque de queda racista impuesto exclusivamente a la población argelina por las autoridades francesas.
La respuesta del Estado colonial francés fue una masacre. Bajo las órdenes del prefecto de policía Maurice Papon, miles de argelinos fueron perseguidos, golpeados y detenidos. Cerca de 12.000 fueron arrestados y trasladados a centros de detención, donde continuaron las torturas y los malos tratos. El número exacto de asesinados sigue siendo objeto de investigación, pero algunas estimaciones históricas sitúan las víctimas en alrededor de 200 personas.
No fue un simple episodio de violencia policial. Fue una expresión brutal del colonialismo francés, que pretendía aplastar, incluso en el corazón de París, la voluntad de independencia de un pueblo que desde el 1 de noviembre de 1954 libraba una heroica lucha por su libertad, soberanía y dignidad nacional.
Durante décadas, el Estado francés intentó ocultar y minimizar esta masacre. Sin embargo, la memoria de las víctimas sobrevivió al silencio oficial, gracias a sus familias, a los sobrevivientes, a los historiadores y a quienes nunca renunciaron a exigir verdad y justicia.
A 65 años de aquella masacre, recordar el 17 de octubre de 1961 constituye un deber de memoria histórica y de solidaridad anticolonialista. La independencia conquistada por Argelia el 5 de julio de 1962 pertenece también a la historia de las grandes luchas de liberación de los pueblos de África y del Sur Global.
Desde Chile y Nuestra América, rendimos homenaje a las mártires y los mártires argelinos asesinados en París. Su sacrificio nos recuerda que la libertad y la independencia de los pueblos no fueron concesiones de las potencias coloniales, sino conquistas alcanzadas mediante la resistencia, la organización y la lucha.
La represión colonial francesa contra el pueblo argelino en pleno siglo XX no debe ser olvidada. Tampoco deben olvidarse sus víctimas ni la responsabilidad histórica del colonialismo.
¡Honor y gloria a los mártires del 17 de octubre de 1961!
¡Viva la Revolución argelina! ¡Viva la amistad y la solidaridad entre los pueblos de Chile y Argelia!











