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¡ LA DESIGUALDAD NO ES UNA LEY DE LA NATURALEZA: ES EL RESULTADO DE RELACIONES SOCIALES QUE PUEDEN TRANSFORMARSE !

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por Franco Machiavelo

La democracia no puede reducirse a depositar un voto cada cierto número de años. Debe significar también la capacidad efectiva de la ciudadanía para intervenir en las decisiones que afectan su existencia, cuestionar los privilegios, exigir justicia y disputar democráticamente el poder económico y político que condiciona su futuro.

¡¡¡ LA DESIGUALDAD NO ES UNA LEY DE LA NATURALEZA: ES EL RESULTADO DE RELACIONES SOCIALES QUE PUEDEN TRANSFORMARSE !!!

Durante demasiado tiempo, las clases dominantes han intentado presentar el orden económico existente como si fuera inevitable. Se nos dice que debemos aceptar los sacrificios, que no hay alternativas, que las necesidades populares deben esperar y que las exigencias de justicia social son irresponsables cuando amenazan los intereses de quienes concentran la riqueza.

Pero ¿quién decide qué sacrificios debe soportar el pueblo? ¿Quién determina que existan recursos para proteger grandes intereses económicos mientras tantas familias deben endeudarse para pagar sus necesidades básicas? ¿Por qué se considera razonable defender los privilegios de unos pocos, pero se acusa de extremismo a quienes exigen condiciones de vida dignas para las mayorías?

La ideología dominante intenta convertir las injusticias históricas en problemas individuales: si una persona es pobre, se le responsabiliza por su pobreza; si no puede pagar sus deudas, se le culpa por su situación; si exige derechos, se le acusa de querer recibirlo todo gratuitamente.

Así se oculta la estructura del problema: una sociedad organizada de tal manera que la riqueza se concentra mientras millones de personas dependen de salarios, pensiones y empleos precarios para sobrevivir.

¡NO ES EL PUEBLO EL QUE DEBE AVERGONZARSE POR EXIGIR JUSTICIA! ¡DEBEN EXPLICAR SUS PRIVILEGIOS QUIENES PRETENDEN QUE LA DESIGUALDAD SEA ACEPTADA COMO UN DESTINO INEVITABLE!
¡¡¡ LA CALLE TAMBIÉN ES UN ESPACIO DE DEMOCRACIA !!!

Cuando las instituciones se alejan de las necesidades populares, cuando las promesas electorales se convierten en frustraciones y cuando las demandas sociales quedan atrapadas en la burocracia o subordinadas a los intereses económicos, la movilización ciudadana adquiere una importancia fundamental.

La protesta social permite que quienes normalmente no tienen acceso a los grandes centros de decisión hagan oír su voz. Reúne experiencias individuales de injusticia y las transforma en una conciencia colectiva capaz de identificar las causas comunes de sus problemas.

Una persona que protesta puede ser ignorada. Miles de personas que reconocen sus necesidades compartidas pueden convertir una demanda social en una cuestión política que ninguna autoridad debería despreciar.

Por eso, marchar no significa solamente recordar el pasado. Significa intervenir en el presente y disputar el futuro.

Significa defender el derecho de los trabajadores a salarios dignos; de los pensionados a una vejez sin miseria; de los jóvenes a una educación que no los condene al endeudamiento; de las familias a una vivienda adecuada; y de todos los habitantes a una salud oportuna, una vida segura y una existencia libre de humillaciones económicas. 

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