Inicio Historia y Teoria 1492: COLÓN EL ESCLAVISTA Y EL INICIO DE LA MODERNIDAD CAPITALISTA

1492: COLÓN EL ESCLAVISTA Y EL INICIO DE LA MODERNIDAD CAPITALISTA

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Por Ignacio Vila

1492 es el punto de partida simbólico del nacimiento
de la modernidad capitalista. El acontecimiento central
de ese año fue la llegada de Colón a América, que no
fue un “descubrimiento” aislado, sino el inicio de un
proceso histórico fundado en el genocidio, el crimen y
la esclavitud; hechos que permitieron ir integrando
gradualmente al mundo entero en un sistema mundial
capitalista centrado en Europa.

1492 marca el comienzo de la “modernidad europea”;
Europa comenzó, mediante la expansión colonial, a
construirse progresivamente como el centro económico
y político del mundo. Rompió el relativo aislamiento
entre distintas áreas de la Tierra e inauguró el proceso
de un “mundo único” y una “historia universal”.

El saqueo del oro y la plata de América inyectó
una poderosa fuerza motriz a la acumulación
originaria de capital en Europa e impulsó la
formación de un sistema global de división del
trabajo y comercio. Fue precisamente este
“descubrimiento accidental” lo que permitió a
Europa utilizar los recursos del nuevo continente
para conquistar el mundo y crear el sistema
capitalista.

El capitalismo no comenzó con la Revolución
Industrial del siglo XVIII, sino como una
“economía-mundial” específica que fue tomando
forma a lo largo del “largo siglo XVI”. 1492
constituye un punto de partida clave para la
expansión geográfica de este sistema.
1492, como nodo clave, simboliza un giro
fundamental en el proceso histórico global.

Conectó un mundo hasta entonces relativamente
aislado y proporcionó la premisa histórica para
la formación de un sistema mundial moderno
centrado en Europa e impulsado por la
acumulación de capital.

COLÓN, EL ESCLAVISTA
Que Colón fuera un traficante de esclavos y,
además, un símbolo de la “civilización europea”
da cuenta por sí mismo de la “civilización del crimen,
el robo y la opresión” que iniciaba su camino hasta el
día de hoy.

Sí, Cristóbal Colón fue esclavista. La evidencia
documental de la época es abrumadora y proviene tanto
de sus propias cartas como de las investigaciones que
la Corona española realizó sobre su gobierno.
Colón no ocultó sus intenciones. En una carta a Luis
de Santángel, ofreció a los Reyes Católicos un catálogo
de riquezas que podía proporcionar, equiparando a los
seres humanos con mercancías: “esclavos cuantos
mandarán cargar”.

El episodio más claro ocurrió tras la destrucción del Fuerte de la Navidad. En represalia y para generar
beneficios, Colón organizó el envío de cientos de nativos a España. Envió alrededor de 500 indígenas en cuatro naves comandadas por Antonio de Torres, que llegaron a Cádiz en abril de 1495. Fueron
entregados al obispo Juan de Fonseca en Sevilla para ser vendidos. Esta fue la primera gran remesa de
esclavos (1495). Iglesia y espada colaboraron para abrir paso a la sociedad moderna.

La crueldad de las prácticas de Colón no pasaron
desapercibidas. El propio Bartolomé de las Casas,
aunque inicialmente lo admiró, describió con horror
la ceguera de Colón ante el sufrimiento humano,
señalando que justificaba la muerte masiva de esclavos
durante el viaje comparándola con la mortalidad de
los esclavos negros en Guinea.

La esclavitud era una práctica común en la época. Sin
embargo, el caso de Colón es singular porque inició
un modelo: fue el primero en implementar a gran escala
la esclavitud de los indígenas americanos para
beneficio económico de la colonia.

Su destitución como gobernador en 1500 fue el
resultado directo de las denuncias por su mala gestión
y los abusos cometidos bajo su mandato, que incluían
la esclavitud y el trabajo forzado.

LO QUE EMPEZÓ A CAMBIAR EN
EL SIGLO XV
Cuando Colón inició su empresa, la esclavitud ya era una institución normalizada en el mundo que se
conocía. Lo que cambiaría a partir de 1492 no sería su existencia, sino su escala y su justificación racial en el Atlántico.

Antes de Colón la esclavitud no se basaba aún en un
concepto de raza. La piel oscura se asociaba a menudo
con el “salvajismo” o la maldición bíblica, pero la
principal línea divisoria era religiosa (cristiano vs.
infiel) y de estatus (cautivo de guerra).

A diferencia de la trata atlántica posterior, en el Viejo
Mundo la mayoría de los esclavos eran mujeres,
empleadas en tareas domésticas y agrícolas.

La Iglesia toleraba la esclavitud de no cristianos,
viéndola a veces, hipotéticamente, como un medio para
“acercarlos” a la fe. En 1462, el papa Pío II censuró a
los portugueses por esclavizar a nuevos conversos.

La justificación racial de la esclavitud no nació de un
día para otro, sino que fue un proceso gradual y no
lineal que se consolidó a lo largo de los siglos XVII y
XVIII. Su escala fue masiva: el sistema atlántico
desplazó a más de 12 millones de africanos,
convirtiendo la piel oscura en la marca social de la
esclavitud.

¿CUÁNDO NACE LA JUSTIFICACIÓN
RACIAL?
El proceso tuvo etapas claras:
Antecedente (siglo XV-XVI): En la Península Ibérica existía la estigmatización religiosa de los “no
cristianos” (judíos y musulmanes) a través de los estatutos de limpieza de sangre. Aunque no era racismo biológico, creó la base para excluir a un grupo por su origen. Con la llegada a América, los europeos comenzaron a describir a los africanos como “bestiales” o “bárbaros”, pero la principal línea
divisoria seguía siendo la religión.

Consolidación (siglo XVII): este es el punto de
inflexión clave. En las colonias inglesas del Caribe y
Norteamérica, se empezó a legislar para que el
bautismo no otorgara la libertad. El Código de
Esclavos de Barbados (1661) definió legalmente a
los africanos como “paganos” y “bestias”, propiedad
hereditaria para siempre. Se pasó de justificar la
esclavitud por religión a justificarla por origen y
apariencia.

Teorización “científica” (siglo XVIII): el racismo se
“cientificó” para dar respaldo intelectual al sistema
económico. Naturalistas como Linneo (1758) y Buffon
clasificaron a la humanidad en razas jerárquicas,
atribuyendo a los africanos rasgos como “pereza” o
“costumbres disolutas”. El beneficio económico de la
esclavitud exigía una ideología que la hiciera parecer
natural e inevitable.

¿En qué escala? La escala fue colosal y transformó
la economía global:
Se estima que entre 1450 y 1850, al menos 12 millones de africanos cruzaron el Atlántico. Alrededor del 20% moría en la travesía . Para ponerlo en perspectiva, entre 1441 y 1619 llegaron a América tantos africanos esclavizados como los que arribarían a EE.UU. entre 1619 y 1808.

La esclavitud racial fue la base del capitalismo
atlántico. Las plantaciones de azúcar, café y algodón
eran empresas altamente rentables que generaron
enormes riquezas para las élites coloniales y europeas.
Ciudades como Liverpool o Ámsterdam prosperaron
directamente gracias a este comercio. La alta
mortalidad en las plantaciones del Caribe obligaba a
una reposición constante de personas, tratadas como
“equipo” desechable.

En resumen, la justificación racial no fue la causa
original, sino la herramienta ideológica que se
construyó para sostener y legitimar un sistema de
explotación económica a una escala sin precedentes.

El Código de Esclavos de Barbados de 1661
(formalmente An Act for the Better Ordering and
Governing of Negroes)

Esta fue la primera legislación integral que codificó la esclavitud racializada en el Imperio inglés. Su
importancia radica en que transformó la esclavitud, que hasta entonces se basaba en la costumbre y la
religión, en un sistema legal explícito que definía a los africanos como propiedad y justificaba su
brutalidad. En esencia se instaló legalmente que un continente entero, África, era un depósito de mano de obra esclava.

No fue una ley sencilla de aprobar. El gobernador
Humphrey Walrond, nombrado por Carlos II, escribió
personalmente el código junto con su Consejo. La
Asamblea de Barbados se negó a ratificarlo, por lo
que Walrond la disolvió y convocó nuevas elecciones.
La nueva Asamblea, ya bajo órdenes reales de derogar
las leyes de la era de Cromwell, aprobó el código el
27 de septiembre de 1661, junto con otra ley para
regular a los “sirvientes cristianos” blancos.

El texto original de 1661 no se conserva. La versión
que conocemos es la de 1667, que ya había sido
enmendada dos veces y enviada a Inglaterra como
copia de las leyes vigentes.

El preámbulo de la ley ya establecía la justificación
ideológica. Describía a los africanos como “a
heathenish, brutish, and an uncertain dangerous kind
of people” (“gente pagana, brutal y un tipo de gente
peligrosa e incierta”). Lo más revelador es que los
propios legisladores reconocían que no había base en
el derecho común inglés para esclavizar a los africanos;
la ley se creó precisamente para dar cobertura legal a
los plantadores.

Compraventa de un negro arribado vía Valparaíso.
Lima, 13 de octubre de 1794

Los puntos clave del código eran: que los esclavos
debían ser tratados “as we do men’s other goods and
chattels” (como tratamos los otros bienes y enseres de
los hombres).

· Violencia contra blancos: Golpear o amenazar a un
“cristiano” se castigaba con azotes severos. Un
segundo delito implicaba cortar la nariz y quemar la
cara con hierro candente. Un tercer delito se castigaba
con la muerte.

· Impunes ante el amo: Si un esclavo moría o sufría
mutilaciones durante un castigo aplicado por su amo,
nadie era responsable ante la ley . Solo si alguien
mataba por maldad a un esclavo ajeno debía pagar una
multa.

· Sin derechos procesales: Los esclavos no tenían
derecho a juicio con jurado. Se establecía que, por su
“condición vil”, no merecían ser juzgados como los
súbditos ingleses .

· Control de movimiento: Se prohibía a los esclavos
salir de las plantaciones sin un pase escrito firmado
por su amo, bajo multa para el amo y castigo para el
esclavo.

· Única concesión: Los amos debían proporcionarles
un conjunto de ropa al año (pantalones y gorro para
hombres, faldas para mujeres), pero no se establecía
ningún estándar de alimentación o vivienda.

El código de 1661 se convirtió en la plantilla legal
para la esclavitud en el Atlántico inglés. Fue copiado
y adaptado por Jamaica (1664), Carolina del Sur (1696)
y Antigua (1702). Además, en 1668 Barbados dio un
paso más al declarar a los esclavos “bienes raíces”
(adheridos a la tierra) en lugar de bienes muebles, para
evitar que las herencias desmembraran las
plantaciones.

En resumen, el Código de 1661 no inventó la
esclavitud, pero inventó su forma legal racializada:
convirtió el prejuicio en estatuto, la brutalidad en
política pública y el ser humano en mercancía
hereditaria.

El sistema social en el que vivimos, el capitalismo,
fue construido con la esclavitud y la sangre de millones
de africanos y de nativos americanos. Es un robo y
asesinato a gran escala que hoy está al servicio de las
oligarquías dominantes. No nos puede extrañar, por lo
tanto, la existencia de Auschwitz y de Gaza. Este
sistema ni su hipócrita democracia no tiene legitimidad
alguna. Solo la fuerza lo sostiene y solo la fuerza lo
derrumbará para dar paso a una nueva etapa de la
humanidad.

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