Inicio Nacional “Quiroz te cagó el 18”

“Quiroz te cagó el 18”

4
0

escribe Mauricio Vargas

   
Su Poquedad Jorge Quiroz…

 

El 15 de septiembre, Javier Milei volvió a hablar de trabajo.

No para anunciar empleos. Para explicar por qué no hacen falta.

«Si la tasa de nacimiento es igual a la mortalidad, ¿para qué querés generar trabajo?».

La frase podría quedarse en la colección de extravagancias de Milei. Pero no conviene.

Porque la dijo después de otra explicación todavía más contradictoria, en otro contexto; la caída de los nacimientos en Argentina sería consecuencia del aborto y del feminismo.

La natalidad argentina comenzó a caer en 2014. El aborto fue legalizado en 2020. Seis años de diferencia. No fue el aborto el que comenzó la caída. Pero la explicación le era útil al relato autoimpuesto de Milei.

Ahora como por arte de birlibirloque, aparece otra utilísima: si la población no crece, ¿para qué generar empleo?

Y mientras Milei explicaba por qué no hace falta crear trabajo en Argentina, Giorgio Boccardo, ex ministro del trabajo del gobierno anterior, demostraba el mismo día, cuánto trabajo se está perdiendo… hoy en Chile.

No es una cifra inventada por él. Es una lectura de los datos.

El 15 de septiembre, en Radio Pauta, Boccardo mostró que hay más de 17 mil puestos de trabajo menos durante el último trimestre y unos 170 mil menos desde marzo, con la advertencia metodológica de estacionalidad, correspondiente para esta última comparación.

Y agregó algo mucho más grave: por primera vez en quince años -si se descuenta la pandemia- Chile está destruyendo empleo.

Quince años. Toda una generación, y más.

La pandemia había sido la excepción. Ahora la excepción vuelve a golpear. El INE registra 9,5% de desempleo, un aumento de 10,4% en las personas desocupadas y una caída de 0,2% en las personas ocupadas.

Una cifra que se acerca al millón de personas sin empleo.

Y mientras Boccardo pone los números oficiales sobre la mesa, en el Gobierno sigue Jorge Quiroz. De ministro de Hacienda.

El hombre que llegó a explicar que Chile necesitaba crecer mucho más que el 2% promedio que había caracterizado los años anteriores.

El hombre del 4%.

El hombre de la recuperación.

Y ahora, también, el hombre del 18.

«Quiroz, te cagó el 18».

La canción se viralizó en redes por su negativa a declarar feriado el17 de septiembre.

Puede parecer una anécdota. Creo que No lo es.

Porque las sociedades tienen maneras muy precisas de avisar que algo empezó a romperse.

A veces lo hacen con una encuesta. A veces con una elección. A veces con una protesta.

Y a veces con una canción que se queda dando vueltas en las redes sociales.

«Quiroz, te cagó el 18».

Un ministro de Hacienda convertido en estribillo popular por negarle un día de feriado a un país que ya viene con el bolsillo apretado.

Hay algo ahí que conviene no despreciar.

Porque el mismo Gobierno que llegó hablando de productividad y crecimiento tiene ahora a su ministro más visible convertido en el rostro de una discusión sobre si los chilenos podían tener un día más de descanso.

Y mientras la canción circulaba, los números seguían apareciendo.

En julio, con el desempleo aumentando y el Imacec acumulando cinco meses de contracción, a Quiroz le preguntaron si Chile estaba entrando en una recesión. «No hay visos de recesión». Dijo, impávido.

No hay visos. Pero había números.

Primero había un Gobierno que hablaba de crecer al 4%.

Después apareció una proyección de Hacienda de 1,8% para 2026, que el propio Quiroz mantuvo en agosto y que en septiembre reconoció que debería ser de nuevo ajustada después de la caída de 1,5% del Imacec de julio.

Pero hay un dato que conviene poner al lado de ese 1,8%:

Chile terminó 2025 creciendo 2,5%.

Es decir: el 1,8% no es el crecimiento que dejó Boric.

Es la proyección que hizo Hacienda para el primer año completo de Kast.

Y ahora el Banco Central acaba de llevar la estimación de crecimiento para 2026 a un rango de 0,25% a 0,75%.

Menos de un punto. Con el mejor escenario en 0.75

El país que iba a crecer al 4%.

El país que debía crecer mucho más que el 1,8%.

El país que ahora tiene que discutir si consigue crecer siquiera medio punto.

Y no es solamente el crecimiento.

El desempleo prometido: 6%.

El desempleo real: 9,5%.

El empleo que debería aumentar.

El empleo que Boccardo, a partir de los datos, dice que se está destruyendo.

La recesión que no tenía visos.

El Banco Central que recorta las proyecciones.

Y finalmente Kast.

El Presidente que acaba de ordenar un plan de emergencia laboral, involucrando a cinco ministerios, para responder precisamente al deterioro del empleo.

Hay momentos en que la política hace una pirueta completa y termina en el lugar del que había prometido escapar.

Este es uno de ellos. Y todavía falta España

Porque mientras Chile conoce una nueva rebaja de sus expectativas de crecimiento, Quiroz viaja al Chile Day para hablar con inversionistas.

No va a anunciar una recesión.

Va a defender la oportunidad de invertir en Chile.

Y en esa misma escena, Louis de Grange pronuncia una nueva frase altisonante de las que ya nos tienen acostumbradas o acostumbrados.

«Este es el mejor momento en la historia para invertir en Chile».

No lo dijo Quiroz.

Lo dijo De Grange.

Pero Quiroz estaba allí.

Y la frase pertenece al mismo relato que el Gobierno estaba llevando al exterior. Justo después de los falsos, sucesivos y peligrosos mensajes que Chile estaba en quiebra.

El mejor momento de la historia.

El mismo país cuyo Banco Central acaba de reducir su proyección de crecimiento a menos de 1%.

El mismo país cuyo desempleo está en un millón de personas

El mismo país sobre el que Boccardo acaba de advertir que está destruyendo empleo.

Es difícil no detenerse ahí.

No porque invertir en Chile sea imposible.

No porque no existan oportunidades de inversión en una economía debilitada.

Sino porque las frases comienzan a vivir en mundos distintos.

En uno está el Chile que se presenta a los inversionistas.

En otro, el Chile que aparece en los indicadores.

Y en medio, el Chile que canta: «Quiroz, te cagó el 18».

Eso es lo que no debería invisibilizarse.

Porque la canción no está hablando de macroeconomía. Está hablando de algo mucho más sencillo.

De una cuenta.

Y las cuentas, tarde o temprano, llegan.

Llegan al Gobierno que prometió 4% y ahora mira cifras inferiores al 1%.

Llegan al ministro que cuestionó el bajo crecimiento de los años anteriores y terminó proyectando 1,8% para 2026, mientras el año 2025 había cerrado en 2,5%.

Llegan al Gobierno que prometió bajar el desempleo al 6% y ahora tiene que anunciar un plan de emergencia laboral con 9,5%.

Y llegan también a Milei.

Porque la contradicción argentina es todavía más desnuda.

Si nacen tantos como mueren, ¿para qué crear trabajo?

Otra vez una variable termina reemplazando una realidad.

Otra vez el dato se convierte en argumento.

Otra vez la explicación aparece para sostener el relato.

Pero hay una diferencia entre una explicación y una respuesta.

Una explicación puede decir por qué ocurrió algo.

Una respuesta tiene que hacerse cargo de lo que ocurrió.

Y aquí está el problema.

Milei explica.

Quiroz explica.

Kast explica.

Pero mientras explican, los números siguen.

El empleo.

El desempleo.

El crecimiento.

Las proyecciones.

La inversión.

La natalidad. Y cada vez que una cifra contradice la anterior, aparece una nueva manera de contarla Pero hay algo que los porcentajes, por sí solos, no alcanzan a mostrar.

¿Qué significa ese 0,75%?

Que por cada 100 pesos que producía la economía, el mejor escenario es que produzca apenas 75 centavos más.

Chile terminó 2025 creciendo 2,5%. Eso significó 2 pesos y 50 centavos más por cada 100.

Y este Gobierno de Kast había prometido llegar al 4%.

Cuatro pesos más.

Ahora el mejor escenario es 75 centavos.

El mismo país prometido, que iba a crecer al 4%.

100 → 100,75.

Frente a:

100 → 102,5.

Y, sobre todo: 100 → 100,25 cuando se habían prometido 104.

Estos números, hacen visible la brutalidad de la distancia.

Por eso, ya no estamos ante simples errores.

Estamos ante algo más peligroso. La pérdida de la necesidad de tener razón.

Porque cuando un Gobierno llega al poder prometiendo que sabe exactamente qué hacer, puede permitirse equivocarse una vez. Incluso dos.

Lo que no puede permitirse indefinidamente es que sus errores dejen de tener consecuencias sobre su propia explicación.

Pero eso es precisamente lo que parece estar ocurriendo.

La promesa no desaparece.

Se desplaza.

El 4% se transforma en horizonte.

El 1,8% se transforma en proyección.

El 0,25–0,75% se transforma en un escenario. El desempleo se transforma en emergencia.

La recesión se transforma en discusión técnica.

La caída de la natalidad se transforma en culpa del aborto.

Y la contradicción se transforma en ruido.

Hasta que el ruido llega a la calle.

«Quiroz, te cagó el 18».

Ahí está la señal.

No porque una canción determine la política económica.

Sino porque revela algo que las planillas no muestran: la gente empieza a percibir que la cuenta existe.

Y que alguien tendrá que pagarla.

Y entonces la pregunta deja de ser económica.

Pasa a ser política.

La respuesta todavía no está escrita.

Pero la cuenta ya comenzó.

Y en Chile alguien decidió ponerle música.

«Quiroz, te cagó el 18».

POLITIKA

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.