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Cordones Industriales, elementos de doble poder en Chile

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Cordones Industriales, elementos de doble poder en Chile

por Celso Calfullan

La contradicción fundamental durante la Unidad Popular estuvo dada por la aspiración del poder popular de las masas de trabajadores expresadas en los Cordones Industriales, Comandos Comunales, Asambleas Populares, formas de control de abastecimiento de alimentos (JAP), solo por nombrar algunos.

Los cordones industriales fueron organizaciones de base creadas por los trabajadores chilenos entre 1972 y 1973 para coordinar fábricas por zonas geográficas y asumir el control de la producción frente a la crisis y paros patronales.

Los cordones se masificaron de forma radical durante el paro nacional de octubre de 1972 convocado por sectores empresariales y del transporte. Demostrando el enorme poder de los trabajadores sobre el control de la producción, hicieron frente al cierre o boicot de los dueños de las fábricas y mantuvieron funcionando el transporte, los bienes y la distribución de alimentos.

Fueron la mejor demostración del poder popular, rápidamente se articularon con juntas de vecinos, estudiantes y pobladores en los comandos comunales, funcionando como expresiones de democracia directa y autogestión obrera.

El principal Cordón fue el de Cerrillos-Maipú, pero los cordones fueron surgiendo como una necesidad para responder a los ataques de la burguesía, cuya principal expresión fue el paro patronal que realizaron en octubre de 1972, que fue incentivado fundamentalmente por el gremio de los transportistas (camioneros), y apoyado por todas las organizaciones patronales que existían en el país.

Los cordones surgieron como órganos autónomos al gobierno de la Unidad Popular y de los partidos que eran parte del gobierno, pero bajo la idea de defender el proceso iniciado por la UP y para frenar las pretensiones de la burguesía, en muchos casos actuando en contra de las directrices de los propios partidos de la UP.

Los cordones tenían sus propias formas de organización, eran organizaciones surgidas directamente desde las bases, se regían por una democracia directa, en la que existía la revocabilidad de los cargos y que defendía la autonomía e independencia de clase.

Luego de derrotar la “huelga patronal”, los trabajadores que eran parte de los cordones pasaron a una etapa superior y empezaron a luchar por el control directo de la empresas y exigieron que las fabricas pasaran al Área de Propiedad Social (APS)

Esto dejaba ver que no existía una sola forma de ver el proceso de la Unidad Popular, dado que un sector creía necesario acelerar el proceso y otro sector que estaba por realizar un desarrollo pausado, más gradual una especie de “revolución” por etapas. Estas dos visiones se confrontaron una que planteaba “avanzar sin transar” y los que decían “consolidar para avanzar”.

Bajo la presión de las masas, el gobierno de la UP fue bastante más lejos de lo previsto por muchos de sus dirigentes. El esquema mecanicista del estalinismo de una división artificial entre las tareas democrático-burguesas y las tareas de la revolución proletaria quedó roto por el movimiento de las masas.

Los Cordones nunca dejaron de ver al “Gobierno de la UP” como “su” gobierno, por lo tanto, nunca se plantearon superarlo, se consideraban así mismos como una institucionalidad alternativa al “Estado burgués”, pero no al gobierno de Allende, a quién, aunque criticaban, igual daban su apoyo casi incondicional.

Esto a pesar de que los Cordones tenían claro la alternativa de un golpe de estado por parte de la clase dominante, como lo dejaron claro en la carta abierta que los Cordones dirigieron a Salvador Allende días antes del 11 de septiembre de 1973: “le advertimos compañero (…) que será responsable de llevar al país, no a una guerra civil que ya está en pleno desarrollo, sino que a la masacre fría, planificada, de la clase obrera más consciente y organizada de Latinoamérica”.

La tragedia de la clase obrera chilena, a pesar del enorme poder que tenían fueron sus direcciones que les fallaron en el momento decisivo. En cambio, los representantes de la clase burguesa actuaban de forma seria. Poco les importaban las reglas del juego. Sabían que sus intereses de clase estaban en juego y actuaron contundentemente para defenderlos.

Celso Calfullan.

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