Diario Red
Lo que si está claro es que las enseñanzas de Cerimedo para llevar adelante campañas agresivas de desinformación y el despliegue de miles de bots ya han sido aprendidas por las derechas chilenas.
Libio Pérez Zúñiga
El primer rastro de Fernando Cerimedo en Chile data del año 2020, cuando el país suramericano iniciaba un camino de cambio constitucional, como resultado del alzamiento popular de octubre de 2019. El acuerdo para cambiar la Constitución creada por la dictadura de Augusto Pinochet en 1980, convocó a un amplio arco de fuerzas políticas, con la excepción de la ultraderecha que llamó a “rechazar” el fin de la carta magna y la redacción de una nueva. En medio de esa pugna aparecen las primeras acciones digitales de “propaganda negra”, noticias falsas, desinformación y la masiva intervención de bots y trolls como forma de comunicación política. Era el debut del “Rey de troles” en Chile.
Desde que hace poco más de una semana Cerimedo quedó en prisión preventiva en Bolivia, imputado por el intento de femicidio de su ex pareja Nadia Beller, ha comenzado a fluir abundante información sobe la intervención del publicista en elecciones que han favorecido a la extrema derecha, a través de campañas basadas en la desinformación. El intento de asesinato de Beller, ejecutado por sicarios contratados por Cerimedo sería una acción destinada a acallarla -según dijo ella misma desde el hospital donde se recupera de heridas de tres balazos- sobre las campañas que el publicista preparaba para las elecciones de Brasil y la desestabilización de México.
La fiscalía boliviana ha iniciado una investigación que incluirá a varios países del continente para despejar la acusación principal que hace la ex pareja de Cerimedo
En el allanamiento a un departamento que había ocupado Cerimedo en Santa Cruz, la policía encontró una “granja de bots” con miles de cuentas, y unos 50 mil dólares en efectivo. La fiscalía boliviana ha iniciado una investigación que incluirá a varios países del continente para despejar la acusación principal que hace la ex pareja de Cerimedo: que ella iba a denunciar los planes desestabilizadores y sobre todo los mecanismos de financiamiento de la extensa red de contactos del publicista, comenzando por aquellos a los que ha prestado colaboración directa, como Javier Milei en Argentina, la familia Bolsonaro de Brasil y Rodrigo Paz de Bolivia. Sus contactos, redes y clientes de su empresa Numen -que tiene registros comerciales en Argentina, Chile y Miami- se han expandido por el continente y ha realizado negocios con sectores incluso más allá de la extrema derecha. Lo suyo abarca también los populismos emergentes.
En Chile, su debut en el plebiscito constitucional de 2020 lo hizo de la mano de una agrupación de empresarios y altos ejecutivos que financiaron la campaña contra el término de la Constitución pinochetista donde conoció a Alejandro Irarrázabal, hoy transformado en el poderoso jefe de los asesores del presidente José Antonio Kast. También se relacionó en la llamada “Casa común por el Rechazo” con Felipe Costabal, hoy director de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno de Kast, la repartición desde donde son elaboradas las campañas gubernamentales. En el mismo grupo estaba Ignacio Dülger, integrante del equipo de asesores del presidente chileno.
En el 2021 reapareció en Chile; Cerimedo apoyó la candidatura presidencial del economista Franco Parisi, quien hizo su campaña desde Alabama, Estados Unidos, impedido de pisar suelo chileno por un juicio en su contra por una millonaria deuda de pensión alimenticia de sus hijos.
Según algunas versiones publicadas por la prensa local, Cerimedo llegó a asesorar a la agrupación “Casa común” por las gestiones realizadas por Costabal, quien tenía referencias del publicista y de su trabajo con Jair Bolsonaro en 2018. Ya instalado en Chile, organizó tres encuestas telefónicas que daban por ganadora la opción “Rechazo” en el plebiscito de entrada, sin embargo la opción “Apruebo” obtuvo más del 75 por ciento de los votos. Desde entonces algunos personeros de la derecha perdieron confianza en “El rey de los trolles”. Gerardo Jofré, expresidente del directorio de la Corporación del Cobre (Codelco) entre 2010 y 2014, admitió que las encuestas de Cerimedo, publicadas por El Mercurio, “estaban equivocadas” y que no estuvieron ni cerca de la realidad. Otros integrantes fueron menos delicados y calificaron los sondeos como “farsas” y que el publicista “vendía humo”.
En el 2021 reapareció en Chile; Cerimedo apoyó la candidatura presidencial del economista Franco Parisi, quien hizo su campaña desde Alabama, Estados Unidos, impedido de pisar suelo chileno por un juicio en su contra por una millonaria deuda de pensión alimenticia de sus hijos. La campaña digital de Parisi fue tan intensa que consiguió llegar al tercer lugar con casi el 13 por ciento de los votos, detrás de Kast y Gabriel Boric.
Hay confirmación que la ultraderecha usó intensamente “granjas de bots” y una agresiva acción contra sus rivales que competían por el espacio electoral más conservador.
Al año siguiente, el 4 de septiembre del 2022 se realizó el plebiscito de salida constitucional, a través del proyecto elaborado por la Convención con mayoría progresista. Ahí estaba Cerimedo y su equipo trabajando por dar un triunfo a la derecha. Los resultados fueron catastróficos para la izquierda y el progresismo al obtener poco más del 35 por ciento de los votos contra más del 65 que consiguió las derechas. “Se festeja. Durísimo trabajo”, posteó Cerimedo esa noche.
No hay antecedentes de que Cerimedo haya estado directamente contratado en la campaña presidencial del 2025, que ganó Kast, pero si hay confirmación que la ultraderecha usó intensamente “granjas de bots” y una agresiva acción contra sus rivales que competían por el espacio electoral más conservador. No solo hubo campañas como la de “te quitarán tu casa” o “te dejarán sin empleo para dárselo a los migrantes”, sino también el ataque directo como el que recibió la candidata centroderechista Evelyn Matthei, de quien mostraron un video manipulado y el mensaje que apuntaba a la economista como paciente de Parkinson.
Si Cerimedo estuvo o no en la última campaña es algo que será clarificado por los organismos institucionales, como el Servicio Electoral y el propio gobierno, que ya están siendo escrutados por los parlamentarios progresistas. Lo que si está claro es que las enseñanzas de Cerimedo para llevar adelante campañas agresivas de desinformación y el despliegue de miles de bots ya han sido aprendidas por las derechas chilenas.











