por Luis Fuentes
No diré nada de estos 61 años de juventud acumulada. ¿No diré nada, para qué? Si no es necesario, basta con una bandera levantada en un campamento, un rayado en la muralla proletaria, un libro de profundos análisis y con eso está dicho todo.
No diré que cada uno de los que dieron su vida para hacer de ésta una patria socialista siempre estuvo dispuesto a vencer o morir. No lo diré.
Tampoco diré que hoy los pobladores del Nueva La Habana recordarán muchas cosas, los campesinos de Panguipulli, los obreros del Salitre, del Carbón.
No diré que los estudiantes aun levantan la bandera cuando la repre arrecia, que los colores se hicieron carne. No diré nada, que lo diga esta bandera.












