por Barbara Ramírez
Comité por una Internacional de Trabajadores CIT
Todos los beneficios que tenemos los trabajadores en Chile y a nivel mundial, fueron obtenido con movilizaciones y luchas. Nunca nada ha sido obtenido por la buena voluntad de los patrones o los empresarios.
El código del trabajo en Chile tiene su origen durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Su creación nació como respuesta a la llamada «Cuestión Social» y a las fuertes movilizaciones obreras de principios del siglo XX, que exigían
poner fin a los abusos:
Jornadas de hasta 16 horas y el pago con fichas en las salitreras, las cuales solo podían ser cambiadas en las pulperías de los mismos dueños de las salitreras.
Descanso dominical: se exigía que el domingo fuera un día libre pagado y respetado por los empleadores.
Seguridad laboral: No existían in- demnizaciones por accidentes de trabajo ni medidas de protección en minas y fábricas.
Estas normas rompieron con el Código Civil, que trataba el empleo como un simple arriendo. En este primer Código del Trabajo de 1931, el derecho a compensación por término de contrato no era universal. Los empleados de cuello blanco, fueron los primeros en recibir una indemnización por años de servicio obligatoria para paliar el desempleo. Los obreros en cambio carecían de indemnización por antigüedad. Las luchas y movilizaciones lograron que este beneficio se ampliara a la totalidad de los trabajadores en Chile.
La indemnización por años de servicios era sin límite, Hasta 1981. Originalmente, el sistema no contemplaba topes de antigüedad. Un trabajador despedido recibía un mes de sueldo por cada año trabajado, sin limite de años. La dictadura de Augusto Pinochet, mediante la Ley N°18.018, modificó el Plan Laboral y recortó drásticamente la indemnización obligatoria a un máximo de 5 años.
En 1990 el gobierno de Patricio Aylwin, propuso inicialmente de volver el beneficio sin límites de tiempo. No obstante, tras negociaciones con la derecha y los empresarios, se llegó a un consenso que fijó el límite máximo en los 11 años actuales.
Sebastián Piñera, durante su segundo mandato, propuso crear un sistema alternativo y voluntario de indemnización a «todo evento», que se estructuraba de la siguiente manera: El beneficio se activaría sin importar la causa de término del contrato. A cambio de recibir el pago en cualquier circunstancia, el monto se reducía a la mitad de la regla general, equivalente a medio mes de sueldo por cada año de servicio. La propuesta conservaba el límite máximo de tiempo, aplicando el tope de 11 años de antigüedad.
La iniciativa finalmente no prosperó en el Congreso, por lo que no fue aplicada. El gobierno de derecha de José Antonio Kast está presentando una propuesta con respecto a la indemnización por años de servicio, la que consiste en modificar el siste- ma actual por uno de «indemniza- ción a todo evento» (mismo nombre de la propuesta de Piñera) median- te cuentas individuales financiadas por el empleador, bajo un esquema de adopción voluntaria.
La propuesta consiste en eliminar el pago directo por parte del em- pleador al trabajador al momento del despido y reemplazarlo por una Defendamos la indemnizacion por años de servicio «cuenta individual» financiada con descuentos mensuales del propio sueldo del trabajador.
Se elimina la indemnización por necesidades de la empresa, lo que significa que despedir tendría un costo menor para las compañías.
Cada trabajador financiaría su propio despido o indemnización a través de una cuenta individual, aportando un porcentaje de su salario mes a mes, lo que además de ser un robo a mano armada, reduciría los salarios
líquidos, ya que se descontaría cerca de un 8% del sueldo de cada trabajador.
Este cambio sólo regiría para con- tratos nuevos, es decir, si este pro- yecto se materializa, las personas que ingresen al mundo laboral, mayoritariamente jóvenes, tendrán condiciones laborales peores que las de los años 30.
Los trabajadores de podemos aceptar esta ni ninguna otra propuesta que venga de un gobierno que solo trabaja para los empresarios y que se preocupa de que este sector no sufra perdidas en ninguna de sus formas. No podemos retroceder en las conquistas laborales que son producto de la lucha de miles de trabajadores por un mejor vivir, algunos de los cuales dieron su vida por esa causa.
Es necesario, como lo ha sido siempre en este sistema capitalista imperante, organizarnos para unidos luchar conscientemente en contra de esta y de todas las propuestas creadas por un grupo de privile- giados en desmedro y perjuicio de nosotros que somos la mayoría de este país, el pueblo trabajador.











