por Franco Machiavelo
Aunque los contextos históricos, geográficos y políticos son distintos, existen elementos en común entre el genocidio perpetrado por el Estado de Israel contra el pueblo palestino en Gaza y la violencia estructural y represión del Estado chileno contra el pueblo mapuche en el Wallmapu. Desde una perspectiva crítica y descolonial —e incluso marxista si se quiere— pueden observarse las siguientes similitudes:
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1. Colonialismo de asentamiento
Ambos casos responden a lógicas coloniales de asentamiento:
En Palestina, el sionismo es un proyecto colonial moderno que busca reemplazar a la población nativa árabe-palestina mediante expulsión, limpieza étnica y asentamientos israelíes.
En el Wallmapu, el Estado chileno y posteriormente las empresas forestales, agrícolas y energéticas han colonizado el territorio mapuche, despojándolos de sus tierras y negando su soberanía ancestral.
Ambos pueblos sufren desposesión sistemática y la negación de su derecho a existir como naciones autónomas.
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2. Deshumanización y criminalización del pueblo originario
En los dos contextos, los pueblos oprimidos son:
Deshumanizados en el discurso político y mediático dominante.
Criminalizados por su resistencia: tanto el pueblo palestino como el mapuche son etiquetados como «terroristas», con el fin de justificar la represión.
Esta deshumanización facilita el uso de fuerza militar extrema, la detención arbitraria y la represión contra niños, mujeres y ancianos.
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3. Uso de la violencia estatal y paramilitar
En Gaza, Israel actúa con fuerza militar desproporcionada, utilizando bombardeos, bloqueos y asesinatos selectivos.
En el Wallmapu, el Estado chileno ha desplegado fuerzas militares, policiales, y también ha tolerado o encubierto la acción de grupos paramilitares de extrema derecha que hostigan a comunidades mapuche.
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4. Expolio de recursos naturales
Ambos genocidios están ligados a intereses económicos:
En Palestina, Israel controla tierras fértiles, acuíferos y rutas estratégicas.
En el Wallmapu, el despojo beneficia a empresas forestales, hidroeléctricas y mineras, protegidas por el Estado chileno.
La defensa del territorio por parte de los pueblos es una resistencia ecológica y política, que pone en cuestión el modelo extractivista-capitalista.
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5. Silencio internacional o doble estándar
Mientras Israel cuenta con el respaldo de potencias como EE.UU. y la Unión Europea, la comunidad internacional reacciona con tibieza o hipocresía.
En Chile, los gobiernos de centroizquierda y derecha han mantenido políticas de represión similares, y no existe un verdadero reconocimiento del pueblo mapuche como sujeto político soberano.
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6. Lucha por autodeterminación
Tanto el pueblo palestino como el mapuche luchan por:
El derecho a existir como pueblo con cultura, lengua y cosmovisión propias.
El control de su territorio y la autonomía política.
La resistencia de ambos no es sólo una lucha defensiva, sino un proyecto de liberación y autodeterminación.
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Conclusión crítica
En ambos casos se evidencia la violencia estructural del colonialismo moderno, sostenido por un sistema capitalista global que necesita territorios para explotar y pueblos sometidos. Los crímenes del sionismo en Palestina y del Estado chileno en el Wallmapu no son “conflictos”, son formas modernas de genocidio lento, muchas veces encubierto por la legalidad estatal y por un discurso hegemónico que oculta la raíz colonial y clasista del problema.










