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UN PUEBLO QUE LUCHA Y NO SE RINDE

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UN PUEBLO QUE LUCHA Y NO SE RINDE ES EL LEGÍTIMO SUCESOR ÉTICO Y POLÍTICO DEL PROYECTO POPULAR DEL PRESIDENTE ALLENDE.

CARLOS MOYA URETA

RENOVACIÓN DEL COMPROMISO POLÍTICO Y MORAL.

La renovación del compromiso ético y político, inspirada en el ejemplo de lucha y el martirologio del Presidente Allende, proyecta sobre la política latinoamericana un viento de libertad y transformación social y económica en justicia social, en democracia participativa y poesía. Asimismo, recogemos desde Chile la proyección de los principios fundadores que el socialismo histórico chileno, que constituyen cimientos de lo que el Presidente Allende deja al pueblo como tarea ineludible en su marcha hacia la libertad. En el día del cincuentenario del triunfo popular queremos subrayar lo que mejor representa ese mandato:

LA UNIDAD DEL PUEBLO.

El primer mandato explícito es construir y defender la Unidad del Pueblo. La Unidad de las fuerzas sociales y sindicales, de las corrientes culturales, juveniles, de la producción de ideas y del arte. Y la unidad de las organizaciones políticas que lo representan. Esta unidad es tejer la matria. Significa reconstruir las redes y movimientos sociales, los vínculos solidarios. Privilegiar en todos los campos del quehacer popular la acción colectiva participativa y democrática desde la base.

La Unidad del Pueblo es recuperar y apropiar los espacios sociales, la convivencia amistosa en los pasajes y calles de nuestras poblaciones, en los lugares públicos y las esquinas. La Unidad del Pueblo representa la conciencia clara que la unidad es uno de los más valiosos patrimonios en los que los trabajadores, las mujeres y jóvenes, la gente humilde pueda basar su nueva historia.

LA DEFENSA DE LOS INTERESES POPULARES:

La segunda herencia, es recuperar el sentido ético y político de la participación histórica de la clase obrera y el pueblo en la política y la cultura y en la transformación del mundo. Estamos en política para servir los intereses de los pobres, los excluidos y del conjunto diverso de mujeres y hombres que disponen de su trabajo y de sus ideas y de la creación cultural como patrimonio de vida.

Lejos estamos de una política que sirve intereses de los poderosos. Este es un principio ético y político que debe impregnar nuestra acción de gobierno, nuestra acción parlamentaria, nuestro trabajo en las organizaciones sociales, nuestra vida pública y privada. No existe la defensa del interés nacional en abstracto pues el vector que sobre determina la acción política de los socialistas allendistas no es neutral, es popular, es de clase, es del lado de los humildes y de los excluidos. Estos intereses son los que se expresan, con sentido histórico, en la continua actualización de un programa común, como gran contenedor de las necesidades, intereses y aspiraciones libertarias y de justicia social del pueblo trabajador chileno, de los excluidos, de la diversidad cultural, social y étnica.

EL COMPROMISO CON LA TRANSFORMACIÓN DEMOCRÁTICA

El socialismo allendista asume como estrategia conducente a la transformación revolucionaria de la sociedad chilena la participación protagónica del propio pueblo como sujeto de su propia historia.

Ello pasa por la construcción democrática de mayorías sociales y electorales, la lucha por una nueva institucionalidad democrática, que supere las ataduras de la herencia pinochetista, que respete el libre juego de ideas, donde la resolución de conflictos se ajuste a un derecho que respeta los principios de legalidad, legitimidad y justicia, que recupera los avances y logros de la historia democrática de Chile, de modo que sirva a la existencia y sustento de una patria para todos.

Se trata de hacer posible el proyecto de transformación profunda, en justicia, democracia e igualdad social, orientada a establecer en Chile y en América Latina la construcción del socialismo, como superación de la pobreza, la ignorancia, la explotación y las desigualdades que genera el capitalismo globalizado y el neoliberalismo.

¡VIVA EL PUEBLO!,

¡VIVAN LOS TRABAJADORES!

¡VIVA EL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE!

NUESTRA FUERZA RADICA EN NUESTROS PRINCPIOS.

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