Por Rucio R.
Estamos a menos de un mes de la segunda vuelta en la elección presidencial, hoy como nunca la extrema derecha se presenta en el horizonte como un grave peligro para los derechos sociales de la clase trabajadora, derechos conseguidos con lucha y muchos muertos.
Al frente del candidato de la ultra derecha está la candidata “comunista” Jeannette Jara y toda una coalición de partidos seudo progresistas, que van desde el Partido Comunista hasta la destruida Democracia Cristiana.
El gran tema para la clase trabajadora y la juventud, es que esta coalición llamada de “izquierda”, no presenta ninguna solución a los problemas que se vienen arrastrando desde la dictadura y el regreso a la democracia.
Un sistema neoliberal capitalista agotado que, solo puede ofrecer recortes y reformas demasiado tibias que terminan favoreciendo al gran empresariado, más aún cuando el programa presentado es más de lo mismo.
Lo que necesitamos es una nueva organización política, un partido que represente genuinamente los intereses de la mayoría de este país que es la clase trabajadora y una disminuida clase media pauperizada.
Una organización que proponga un plan real para solucionar problemas como la falta de viviendas, potenciar la educación pública con más recursos, aumentar los recursos en salud y contar con más especialistas y agilizar la atención y terminar con las listas de espera.
Una solución integral al problema de seguridad y combate al narcotráfico y crimen organizado.
Los recursos están, Chile es un país rico en recursos naturales y privilegiado en el rubro de generar energía limpia.
Un partido que en su programa contemple la renacionalización de todos los recursos naturales, que se proponga recuperar el agua y la generación y distribución eléctrica, de modo de bajar los costos de la electricidad para los hogares.
Un partido que termine con el negocio privado de las pensiones y esos recursos millonarios dejen de ir a manos del empresariado especulador para ser usado en el aparato productivo.
Los más de doscientos mil millones de dólares, que manejan las AFP deben ser usados en construcción de viviendas a cargo del sector público para asegurar un valor accesible para solucionar la falta de viviendas.
Un partido que proponga la rebaja inmediata de todos los altos sueldos en el aparato del estado.
Un partido de clases que proponga la reestructuración completa del aparato estatal, de modo de tener una nueva institucionalidad donde la participación ciudadana sea el eje central, para evitar todos los actos de corrupción y combatir eficazmente el narcotráfico y el crimen organizado.
Un partido que potencie el estado ahí donde más falta hace, con hospitales, escuelas, bibliotecas, centros deportivos y una distribución de la riqueza, un país más equitativo es un país con menos delincuencia.
Pero sabemos que, un programa así no se puede implementar dentro del sistema capitalista, por lo tanto, el nuevo partido debe tener como objetivo, el cambio del sistema capitalista por una sociedad verdaderamente Socialista, equitativa, solidaria, ecológica, democrática, bajo el control de las organizaciones de la clase trabajadora.











