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¡No al bombardeo de Siria! ¡Es necesaria la movilización de masas contra la guerra!

¡No al bombardeo de Siria! ¡Es necesaria la movilización de masas contra la guerra!

La administración Trump ha lanzado otra ronda de ataques contra objetivos del régimen en Siria. Este ataque podría desencadenar una cadena explosiva de acontecimientos que pueden llevar a una conflagración militar más seria entre las principales potencias regionales y occidentales en Oriente Medio. Moscú respondió a las amenazas abiertas de Trump advirtiendo que cualquier unidad norteamericana implicada en un ataque sobre suelo sirio se convertiría en un objetivo militar.

Tanto Trump como la primera ministra británica Theresa May pasan por momentos políticos turbulentos y necesitan desviar la atención lejos de sus administraciones. En Gran Bretaña, para May ha resultado muy conveniente el presunto ataque químico en Siria, sin pruebas concretas, y que ha sido el detonante de esta crisis. Lo mismo sucede con Francia, donde el presidente Emmanuel Macron se enfrenta a una nueva oleada de luchas obreras y, por supuesto, Arabia Saudí que les ha ofrecido todas las facilidades. Todos han intensificado su retórica y flexionado los músculos contra el régimen de Assad y sus apoyos en el Kremlin. Utilizan cínicamente el pretexto del “ataque químico” reciente en Douma, la principal ciudad de Guta Oriental en el extrarradio de Damasco.

Han culpado al régimen de Bashar al-Assad y a sus apoyos extranjeros de este horrible ataque que supuestamente ha matado a docenas de personas, pero del que no existe ninguna prueba sostenible. Hay que dejar claro que el régimen de Assad ha defendido su dominio corrupto durante años mediante el derramamiento de sangre de personas inocentes. El CIT no da una pizca de apoyo a este régimen reaccionario brutal, ni a sus colaboradores rusos o iraníes. ¿Por qué el ejército sirio lanzaría un ataque químico en este momento desatando la furia de las potencias occidentales? Sin descartarlo, no se observa la lógica táctica detrás de esta supuesta decisión de Assad. La victoria militar en Guta Oriental en realidad estaba al alcance del régimen, afianzando aún más el control que tiene Assad de los centros urbanos sirios. Algunos comentaristas han especulado con que este ataque podría haber sido iniciado por fuerzas yihadistas “rebeldes” para arrastrar a EEUU al conflicto.

Independientemente de quién sea el responsable de este ataque, hay que rechazar y oponerse al impulso de utilizarlo como excusa para otra intervención imperialista en Oriente Medio. Quince años después de la invasión y ocupación de Iraq, millones de personas recuerdan las mentiras de los políticos gobernantes y sus amigos en los medios de comunicación pro-establishment para justificar esa calamitosa guerra. De manera justificada ahora muchos no están dispuestos a aceptar acríticamente la versión oficial de los acontecimientos que presentan los gobiernos occidentales y sus principales medios. Otras intervenciones occidentales como las de Afganistán o Libia han sido también un desastre para los pueblos de la zona y solo han empeorado la crisis.

La guerra en Iraq precipitó el declive del imperialismo norteamericano en Oriente Medio, la actual guerra en Siria intensificará aún más este proceso, dejando un espacio abierto a Rusia e Irán para extender su influencia regional. Esto, combinado con el movimiento de la administración Trump hacia un apoyo más abierto a los archienemigos de Irán, es decir, Israel y Arabia Saudí, han llevado las tensiones regionales a un punto muy peligroso.

Las tensiones en la región entre las principales potencias, controladas de manera precaria durante la batalla contra el ISIS, han salido de nuevo a la superficie y con una intensidad renovada cuando el proto-estado del ISIS casi se ha derrumbado. Los recientes acontecimientos han ido acompañados de una escalada de las escaramuzas militares “interestatales” en territorio sirio, con una mayor implicación militar de Israel, Turquía, Irán y otros.

Los ataques aéreos de Trump probablemente sean una demostración de fuerza de duración limitada, en la línea del sucedido en abril de 2017, cuando la armada norteamericana lanzó 59 misiles cruceros Tomahawk contra una base aérea siria. Otras opciones más amplias, como una guerra terrestre por un “cambio de régimen”, no sólo supondrían el riesgo de arrastrar a toda la región hacia las llamas de una guerra de gran envergadura, sino también provocaría convulsiones políticas y sociales en las capitales occidentales y en todo el mundo. Pero la guerra tiene lógica propia y los nuevos ataques aéreos norteamericanos, británicos y franceses en una situación inflamable pueden llevar a consecuencias no imprevistas.

Hipocresía

Cuando las tensiones inter-imperialistas aumentan en Oriente Medio y en todo el mundo, la hipocresía y el doble rasero de las clases dominantes alcanza proporciones asombrosas. Acusan a Assad de “despreciar las vidas humanas”, pero Trump, May y Macron recientemente han puesto la alfombra roja al príncipe saudí Mohammed Bin Salman, el artífice de la carnicería y la inanición deliberada de Yemen que está asesinando a un niño cada diez minutos. Todos se dieron prisa en felicitar al carnicero contrarrevolucionario al-Sisi por la reciente farsa de su “reelección” en Egipto; todos han dado de facto vía libre a la operación de limpieza étnica que está llevando a cabo el presidente turco Erdogan en Afrin, así como a los francotiradores israelíes que han disparado libremente contra palestinos desarmados en Gaza, el imperialismo norteamericano vetó una resolución de condena en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ninguno de los comentaristas que muestran indignación por el uso de armas químicas y justifican una nueva agresión militar en Siria levantó las cejas el año pasado cuando el ejército estadounidense utilizó fósforo blanco en zonas densamente pobladas de Mosul y Raqqa en su batalla contra el ISIS. Se prescindió de cientos de civiles y se olvidaron sus ciudades en nombre de la “guerra contra el terrorismo”. La misma lógica ha sido utilizada por Assad y Putin para intentar racionalizar los asedios asesinos y los bombardeos brutales de poblaciones civiles en las zonas de Siria controladas por grupos rebeldes armados, la mayoría de los cuales son de inclinación fundamentalista islámica, como los salafistas de Jaysh al-Islam que hasta hace poco controlaban Guta Oriental.

En realidad, la devastación mortal de Assad y sus aliados, como los asesinatos de civiles provocados por la “liberación” imperialista occidental del ISIS, combinado con la pobreza de masas y la alienación de millones, probablemente reclutarán nuevos agentes para futuros grupos armados extremistas sunís, a menos que se presente una alternativa real. Al mismo tiempo, las acciones de bandas armadas despiadadas de salafistas y yihadistas han ayudado a Assad a mantener, a través del miedo, el control sobre sectores importantes de la población. La nueva ronda de ataques aéreos imperialistas tendrá el mismo efecto, reforzará la narrativa de Assad comparando su régimen a una fortaleza que debe defenderse contra enemigos imperialistas y terroristas externos e internos.

El CIT se opone enérgicamente a todos los ataques militares contra Siria y a cualquier intervención o intromisión extranjera en el país. Es necesario detener el baño de sangre y la destrucción que se han extendido a lo largo de los últimos siete años. Esta es una tarea que todas las potencias capitalistas e imperialistas implicadas en la región, que luchan entre ellas por el poder, prestigio y beneficio, han demostrado ser totalmente incapaces de lograr. Simplemente no hay solución a los horrores que sufre el pueblo sirio sobre la base de este sistema podrido.

Mientras el pueblo sirio soporta todos los golpes de la contrarrevolución y la guerra, en países como Irán, Turquía y Egipto existe una importante y poderosa clase obrera. Los trabajadores aliados con los pobres y oprimidos de la región deben unir sus fuerzas junto a un poderoso movimiento contra la guerra en Occidente, esta fuerza, armada con una política socialista puede mostrar una salida a la pesadilla a la que se enfrenta Siria y Oriente Medio en general.

  • ¡No a los ataques de Trump, May y Macron contra Siria!
  • ¡Retirada inmediata de todas las fuerzas extranjeras de Siria!
  • ¡Ninguna interferencia de las potencias extranjeras en la región!
  • Es necesario organizar un movimiento de masas internacional contra la guerra
  • ¡Por la creación de comités de defensa unidos, multiétnicos y no sectarios en toda Siria para defender a los pobres y trabajadores contra el sectarismo y los ataques militares de todos los bandos.
  • ¡Creación de sindicatos independientes y partidos obreros de masas con un programa de tierra para las masas y las fábricas para los trabajadores!
  • ¡No a la dictadura, al capitalismo y al imperialismo! ¡Sí a la unidad de los trabajadores y al socialismo!
  • ¡Por una confederación socialista y democrática de Oriente Medio y el Norte de África en la que se respeten los derechos de todas las minorías!

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