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Las menos invasivas granjas de viento marinas

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Por Adán Salgado Andrade

Entre los necesarios avances tecnológicos para obtener energía de fuentes limpias, al menos, durante la operación, están las granjas de viento (wind farms), que aprovechan, justamente, al viento, para funcionar y producir electricidad, mediante generadores que son movidos por el viento. No es un concepto nuevo, por supuesto, pues ya, en la antigüedad, se usaban molinos de viento para que movieran trituradores para procesar granos.

Las granjas de viento existentes, son invasivas, restando tierras útiles a la agricultura, por ejemplo, además de que sus larguísimas aspas, al final de su vida útil, no pueden reciclarse (ver: https://www.bloomberg.com/news/features/2020-02-05/wind-turbine-blades-can-t-be-recycled-so-they-re-piling-up-in-landfills).

Por desgracia, así es este sistema capitalista salvaje, que propone “soluciones” que crean otros problemas. Es el caso, por citar una, de los autos eléctricos, que aunque no contaminarán con gases directamente, lo harán con sus baterías, que son pocas las que se reciclan, además de que los materiales que se requieren para elaborarlas, provocarán nuevas formas de depredación y contaminación ambiental (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/09/los-autos-electricos-no-son-la-panacea.html).

Así que ahora se están sugiriendo diseños de generadores masivos de viento, pero que sean instalados en altamar, en donde, además de que el viento es más fuerte que en tierra firme, podrían ocasionar menores daños ambientales, aunque, de todos modos, siempre habrá algunos, como veremos.

Son varios los diseños que se proponen, algunos, mejores, otros, no tanto, pero lo que se busca es durabilidad y buen cableado, pues al estar a varios kilómetros mar adentro, no podría ser tan frecuente el mantenimiento que se les podría dar. Y se busca que sean flotantes, como lo son las plataformas petroleras – vean cómo ya había diseños así, pero aplicados a una actividad depredadora y contaminante, que ocasiona derrames aceitosos que ocasionan daños irreversibles al ecoambiente marino –, pues en esos sitios, no podrían cimentarse en el lecho marino, sería muy costoso y casi imposible.

De ese tipo de diseños, habla el artículo del portal Wired, titulado “La carrera para hacer granjas de viento que floten en altamar”, firmado por Matt Simon, quien agrega que “hay mucho potencial para generar energía en altamar. Pero diseñar turbinas que puedan sobrevivir bravas aguas, no es fácil” (ver: https://www.wired.com/story/floating-wind-turbines/).

Abre el artículo una foto de un posible diseño de una de esas instalaciones. Es una especie de tablero metálico, que contienen varias celdas, las que, a su vez, están equipadas con un rotor. La energía que cada uno produjera, se ligaría mediante un cableado general. Luego, se iría a un conductor central, que conduciría a la electricidad generada a tierra.

Es uno de los problemas que tendrían que resolverse, el de conducir toda esa electricidad desde lejanas distancias, pues siempre se generan pérdidas de potencia y voltaje. “Pero son problemas que se están trabajando”, dice Seamus Garvey, de la Universidad de Nottingham, quien diseñó un prototipo de granja flotante, que parece una pirámide triangular, inclinada bastante hacia un lado, con un rotor en la parte superior.

Todo eso es porque la crecientes, desperdiciadoras, glotonas necesidades energéticas impuestas por la “vida moderna” – impuestas, a su vez, por el capitalismo salvaje, a través del excesivo consumo compulsivo –, demandan cada día, mes, año, más y más energía. La mayor parte, se sigue obteniendo de combustibles fósiles, cuya contaminación, es la que está calentando rápidamente a este pobre planeta. Por eso, la urgencia de contar con más fuentes energéticas, pero menos contaminantes.

Sin embargo, como ya señalé, la elaboración de millones de autos eléctricos, de turbinas, de celdas solares… generará contaminación, por la necesaria polución que los procesos de fabricación generan. La mayoría de la electricidad usada para elaborarlos, todavía es generada por fuentes sucias, como termoeléctricas operadas con combustóleo, gas natural, licuado o carbón. Hasta que, realmente, llegáramos a un tiempo en que todo se elaborara con energías “limpias”, podríamos hablar de que se estarían reduciendo las emisiones contaminantes.

Y no del todo, pues, como señalé, siempre habrá combustión. Sea que se usen metales, fibras de carbono, plásticos (que se seguirán empleando, a pesar de ser tan contaminantes), vidrio… eso requiere de combustión para los procesos – fundición de metales, de plásticos, de vidrios, de fibras, agua para el proceso, que también se contamina y así. A todos esos materiales, sólo se les puede procesar mediante la citada, contaminante combustión.   

Dice Simon que “se requieren de las granjas flotantes, pues de acuerdo con el organismo Wind Europe, encargado de la generación eléctrica en Europa, 80 por ciento de los recursos de viento existentes en altamar, son muy profundos, no podrían instalarse granjas de viento convencionales. Y en Estados Unidos, también la excesiva profundidad, ha impedido que se instalen tales granjas convencionales de viento”.

Como siempre, el interés, no es del todo ecológico, “pues el ganador del mejor diseño, es quien se llevará los miles de millones de dólares que se están invirtiendo en esa búsqueda”. ¡Claro, como siempre, el incentivo son las ganancias, las posibilidades de enriquecerse! Quien proponga y patente el mejor diseño, tendrá la exclusividad por algún tiempo, antes de que otra empresa o persona, invente uno mejor. Como se ve, nada es desinteresadamente.

Además, señala Simon, que si se quieren cumplir los requisitos para que el planeta no se caliente tanto, esas granjas de viento de altamar, serán imprescindibles. “Es mucho lo que hace falta en generación de energía eólica”, afirma.

Sí, pues, como señalé, las glotonas necesidades energéticas, requieren esas fuentes, digamos, menos contaminantes, que los combustibles fósiles que todavía seguimos – y seguiremos – usando.

El diseño que es mostrado en la mencionada foto inicial, es de la empresa noruega Wind Catching Systems, WCS, “la que lleva cinco años, perfeccionando ese diseño, que tiene 126 turbinas con rotores de cuatro aspas. La estructura, estaría como la Torre Eiffel de alta y flotaría, como lo hacen las plataformas petroleras”

Dice Simon que Noruega pretende instalar 30 gigawatts de electricidad, obtenida por granjas de viento en altamar, lo que requeriría entre 1,500 y 2,000 plataformas flotantes, cada una, cargando una turbina tradicional. “Nosotros, podríamos logarlo con 400 de nuestro diseño”, dice Ole Heggheim, CEO de WCS, “pues aunque nuestras turbinas generan cada una 1 megawatt de electricidad, como estarían muy cercanas unas con otras, se retroalimentarían”. Además, dice Heggheim que se requeriría menos cableado, a diferencia de los diseños que llevan una sola turbina.

Otras empresas, como Equinor, que ya fabricó la primera granja de viento flotante para mar adentro, han propuesto diseños que se ven más tradicionales. En el caso del de Equinor, su granja carga cinco turbinas, sostenidas por una plataforma que flota gracias a cilindros llamados mástiles. Planea hacer un diseño con capacidad de 1 gigawatt. “Este diseño, parece un triángulo plano que flota sobre el agua”, dice Simon.

Un vocero de Wind Europe, dice que actualmente la capacidad de Europa, de energía eólica, es de 113 granjas de viento flotantes y que se proyecta que se triplique en dos años. Y para el 2030, esperan contar con 10 gigawatts de capacidad, suficientes para electrificar a 10 millones de casas (un gigawatt, electrifica a un millón de viviendas). “Eso, sería cien veces la actual capacidad instalada”.

El citado Seamus Garvey, dice que el mejor diseño sería aquél que empleara menos acero, con tal de reducir costos. Sí, pues entre menos acero, menos pesados serían los diseños. Es cosa de experimentar.

También señala Garvey que serían mejores diseños, lo que rotaran en su totalidad toda la plataforma, para adaptarse al viento, “no sólo que lo hicieran las turbinas”.

Alasdair McDonald, de la Universidad de Edimburgo, dice que “todavía no se ve un ganador. Son sitios muy hostiles los que hay en altamar. Usted está tratando de hacer ingeniería contra las fuerzas de Dios, casi”.

Es cierto, pues la salinidad, el agua misma, las tormentas, los huracanes, podrían acabar con una de esas instalaciones en horas. Y es donde vemos que, a pesar de que el hombre, soberbiamente, ha querido ganarle a la Naturaleza, ésta es inconquistable – y lo seguirá siendo, a pesar de tanta depredación y contaminación.

Como dije arriba, también el cableado para llevar la electricidad generada a tierra firme, será otro problema. Además, no será posible darles mantenimiento frecuentemente, así que tendrían que ser casi libres de él, que pudieran durar, digamos, diez años, hasta que se tuvieran que cambiar.

Y si todos esos obstáculos son superados, “todavía está la cuestión de que no dañen a la fauna marina y su ecosistema acuático”.

Es lo que sucede, por ejemplo, con las granjas de viento en tierra, que matan pájaros o dejan inservibles las tierras en donde se establecen, dañando el ecosistema local.

“Entre los problemas contemplados, estarían los de la fauna que se pudiera enredar entre los cables o las aves que chocaran con rotores que giran rápidamente. Pero Sara Maxwell, de la Universidad de Washington, dice que ‘el cableado, dado que sería muy grueso, no sería problema, pero en donde sí habría daños, sería en las aspas, pues los pájaros chocarían contra ellas. Además, es menos invasivo instalar plataformas flotantes, que fijas’. De todos modos, la tecnología es tan nueva, que no hay forma todavía de estimar sus efectos, concluye Maxwell”.

Pero es lo menos importante, los efectos ambientales y en la fauna marina.

Lo primordial, es tener electricidad de sobra, con tal de continuar con nuestro desperdiciador y destructivo estilo de vida.

Y si pájaros se mueren por chocar contra rotores o ballenas se enredan entre cables, ni hablar, serán las consecuencias del destructivo progreso.

Contacto: studillac@hotmail.com     

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