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La miel sintética, negocio disfrazado de intenciones ambientales

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Por Adán Salgado Andrade

Es muy frecuente escuchar de supuestos avances que pretenden buscar una “solución” a problemas ocasionados por este nefasto sistema económico que nos domina, el capitalismo salvaje, cuyos devastadores efectos por tanta destrucción y contaminación ambiental, son cada año más y más graves. Por ejemplo, en este 2022, se prevén varios eventos climáticos extremos, como megahuracanes, megasequías, megaincendios forestales y otros que no pueden determinarse con exactitud (ver: https://www.wired.com/story/extreme-weather-2022-just-getting-started/).

Un ejemplo es la empresa Colossal, compañía biotecnológica que pretende resucitar, nada menos que al mamut lanudo, en los siguientes cinco años. El CEO de esa empresa, Ben Lamm, tiene confianza de que un mamut sería patentable. Arguye tal empresa que traer de regreso, si fuera posible, a ese animal, éste, podría recorrer la tundra siberiana, con la esperanza de que se regenere el antiguo ecosistema estepario, para que secuestre carbón y se detenga algo el calentamiento global. Como se ve, se anteponen “nobles causas”, para justificar tal aberración. También, Lamm piensa que sus técnicas para desextinguir animales, podrían aplicarse a otras cosas, como hacer “matrices” para que los animales “rescatados”, pudieran crearse allí o, incluso, para que niños prematuros, terminaran de formarse (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/02/rescate-de-especies-extintas-buenas.html).

Y así, hay varias tecnologías que, como dije, disfrazadas de buenas intenciones, buscan, en realidad, hacer un buen negocio.

Una más, es la fabricación de miel sintética, como expone el artículo de la publicación digital Bon appétit, firmado por Larissa Zimberoff, titulado “Miel hecha en laboratorio, sabe a la real. ¿Es bueno eso?”, agregando que “chefs en Estados Unidos, están muy entusiasmados con la alternativa vegana, pero no todos están convencidos de que eso salvará a las abejas” (ver: https://www.bonappetit.com/story/vegan-honey).

Una ilustración describe visualmente una metáfora en cuanto a la miel artificial, mostrando, dentro de un matraz, un pedazo de colmena, dando a entender que es producto de la experimentación.

Dice Zimberoff que ha probado huevos hechos de chícharos, hamburguesas hechas de algas o leche elaborada con proteína vegetal (la de soya o almendra, por ejemplo), y ahora “me enfrento con un frasco que contiene miel hecha sin abejas por el laboratorio de comida MeliBio, establecido en Oakland. La examino, la unto en una rebanada de pan tostado, y la pruebo. Sabe como a la real”.

Claro, mediante la química, es posible lograr que algo sepa, por ejemplo, a carne o lograr olores sintéticos, como de almendra, de rosas. El problema es que tanto químico, es dañino. Por ejemplo, los índices de cáncer, suben cada año, muchos, ocasionados por tanta contaminación y “alimentos”, cuyos componentes son conservadores y otras sustancias químicas que inciden en la salud. La Agencia Internacional para la investigación del cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), afirma  que en el 2018, “hubo 17 millones de nuevos enfermos de cáncer y 9.5 millones de personas murieron por esa enfermedad en todo el mundo. Para el 2040, se espera que los enfermos crezcan a 27.5 millones y que 16.3 millones fallezcan cada año” (ver: https://www.cancer.org/research/cancer-facts-statistics/global.html).  

Entre las causas que provocan el cáncer, justamente, están las dietas no saludables. Podría pensarse que, comiendo vegetales, por ejemplo, estaríamos alimentándonos saludablemente, pero con tanto pesticida que se usa para cultivarlos, además de los que son alterados genéticamente – como el nefasto maíz transgénico de Monsanto –, no podríamos estar seguros de que fueran, en verdad, saludables. Y ya no se diga con la ingestión de carne, la cual, si de por sí es mala naturalmente – me refiero a la de animales que se criaran libremente –, pues ocasiona cáncer, ahora, con la producida industrialmente, con tantas hormonas usadas para engordar a los animales, y masivo empleo de antibióticos para mantenerlos “sanos”, es peor comerla y eso incrementa, también, las posibilidades de contraer cáncer (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2010/08/fabricas-de-animales-enfermedades-en_01.html).

El CEO de MeliBio, Darko Mandich, dice que las “abejas mieleras tienen un efecto negativo en la biodiversidad, pues están acabando con otras especies de abejas, ya que compiten por el polen de las flores”.

Ahora resulta que las abejas mieleras “son malas para la biodiversidad”. Al contrario, estudios muestran lo útiles que son las abejas para polinizar. Que la mayoría sean mieleras, es porque se han, digamos, domesticado, y la miel que producen es muy demandada.

Por supuesto que, si se ve por el lado del negocio, en efecto, lo es. Globalmente, se señala en el artículo analizado, “la industria de la miel asciende a $9,000 millones de dólares”. Y también señala el artículo que “a pesar de que Estados Unidos produce mucha miel, importa un 70% de la que consume, de países como Argentina, Brasil y Vietnam. Pero mucha de esa miel es adulterada, como se altera el aceite de olivo o la leche, pues puede disolverse con azúcar y otros jarabes, con tal de que rinda más”.

En efecto, en México, es muy conocida la llamada mielina, que es miel disuelta con endulzantes y que usan mucho los populares negocios de cocteles de frutas, en donde son servidos con esa rebajada “miel”, asegurando a los clientes que es real.

La miel sintética de MeliBio, es hecha de fructuosa y glucosa, supuestamente, contenidas por la miel natural. “Y para darle el sabor correcto, combinan esos jarabes, con esencias de las flores de las que las abejas obtienen el polen. Luego, someten el producto a catadores. La miel actual, se logró después de hacer 300 formulaciones distintas” .

La fructuosa es un endulzante malo para la salud, pues descalcifica los huesos, sobre todo, en niños (ver: https://www.researchgate.net/figure/Fructose-glucose-and-sucrose-diet-effect-on-bone-metabolism_tbl2_317059877).

Puede decir MeliBio que la miel natural la contiene. Tendríamos que hacer un análisis para verificar tal información, pero seguramente si la contiene, es en forma tal que no representa un peligro para la salud, pues la miel siempre se ha considerado muy saludable, valga la redundancia. Al igual que la jalea real, que también producen las trabajadoras abejas.

Pero no quedan allí las justificaciones. Otra es que la miel natural, dice MeliBio, contiene la bacteria clostridium “que no la hace apta para que la consuman madres y bebés”. Bueno, pues es otra tendenciosa novedad, porque en México, al contrario, se les endulza a los bebés, preferentemente, el agua que toman, con miel. Y las embarazadas, la toman mucho, por ser muy saludable, como ya comenté antes.

La investigadora Alison McAfee, con posdoctorado en la Universidad de Carolina del Norte, dice que “las abejas mieleras, no pueden dejarse de lado, pues son importantes polinizadoras. Las otras abejas, desgraciadamente, tendrían que superar los problemas que las aquejan, sean humanos o naturales, como enfermedades, pesticidas o eventos climáticos extremos”. Es cierto lo que dice, pues, hasta ahora, han subsistido las otras 20,000 especies de abejas que existen, de las cuales, unas 4,000, “viven en EU” a pesar de que siempre han estado presentes las mieleras”.

La paloma anillada euroasiática, por ejemplo, se ha esparcido por todo el planeta, poniendo en peligro a la paloma común, la que vemos en plazas. Y dice la investigadora Jude Isabella, “que ya dependerá de las palomas comunes, dejarse vencer o no por las anilladas” (ver: https://mailchi.mp/hakaimagazine/issue-8-of-the-upwell-one-bird-to-rule-us-all?e=2e93273ebf).

Es decir, que, en este arrasado planeta, de todos modos, la competencia natural entre especies, siempre ha existido. Y si las abejas mieleras se imponen sobre el resto, es simplemente una cuestión de adaptabilidad evolutiva ante el mayor depredador que haya tenido el planeta, la humanidad.

Pero a lo que no resisten ni las abejas mieleras, es a que tanto pesticida y herbicida usado en la agricultura, las ha ido desapareciendo. Justamente en Estados Unidos, en donde más se usan pesticidas y herbicidas y en donde más se cultivan transgénicos, las abejas mieleras han ido desapareciendo, tanto, que hay bandas criminales que se roban apiarios y lo revenden a muy buen precio (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2018/07/el-lucrativo-robo-de-abejas.html).

Quizá sea una de las consideraciones de MeliBio, suplir la escasez de miel por la desaparición de abejas, para producir su miel sintética, en lugar de hallar una forma de revertir la masiva muerte de esos nobles insectos.

De todos modos, dice Zimberoff que varios restaurantes estadounidenses, están comprando los poco más de 900 kilogramos que está produciendo, inicialmente, cada semana, MeliBio, pues, “además de que no ven diferencia entre consistencia y sabor y sus platillos quedan también deliciosos, al igual que si usaran miel natural, piensan que les hacen un bien a las abejas, al no comer su miel. Se sienten veganos”.

Es absurdo, pues, como dice McAfee, “el hecho de que las abejas escrupulosamente ingieran polen de flores, que luego vayan a su colmena y, gota a gota, produzcan su muy estimada miel, es asombroso y digno de consideración”. En efecto, si ustedes gustan de comer miel, piensen en cuántas abejas contribuyeron para que esa cucharada de ese exquisito néctar llegue a sus paladares. A mí, sí me asombra, y por eso, valoro mucho la miel.

Es claro que, por muchas justificaciones que MeliBio dé sobre su miel sintética, al final, sus ejecutivos, lo hacen por simple negocio. Seguramente, quieren llenar el 70% de miel que Estados Unidos deben de importar cada año. ¡Muy oportuno su negocio!

Y si de sus manos estuviera extinguir a las abejas mieleras, y su miel sintética, fuera ya la única que se pudiera consumir, se “resignarían” de muy buena gana, con tal de obtener súper jugosas ganancias.

Un ejemplo más, por tanto, de otra muy oportunista acción del capitalismo salvaje.

Contacto: studillac@hotmail.com 

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