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Estamos en plena resistencia, no solo con los alimentos, la medicina…, sino con lo cultural

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Stiven Rodríguez Volcán / Caracas

Roberto Hernández Montoya afirmó que Chávez detuvo el culto a la ignorancia que quiso imponerse en Venezuela._
Del bloqueo que impone el gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, el económico no solo es la vertiente más encrudecida que ha dirigido la administración de Donald Trump, también incluye la cultural. En el conversatorio “Bloqueo Económico y Cultural en Venezuela”, el intelectual Roberto Hernández Montoya se sentó junto a los invitados para compartir sus reflexiones.
Todas adentro estuvo en la actividad desarrollada el pasado 26 de septiembre, en la Librería del Sur “Orlando Araujo”, donde participó junto al público que se acercó a la mesa redonda, asintiendo, analizando, comentando, preguntando y riendo frente a las palabras de Montoya, quien expresó que entre las distintas maneras de bloqueo cultural- “la televisión, lamentablemente, (…) ha embrutecido con su programación de chisme y farándula, entre otros… ¡Cómo reina la estupidez allí! ¡Dígame Los Roberto (Cómo ustedes pueden ver), ese es el peor!”.

Culto a la ignorancia
Hay varios enfoques para visualizar el bloqueo cultural en el país, así lo hizo saber el también presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), agregando antecedentes históricos e ideológicos que aciertan en esta guerra contra la venezolanidad.
“Primeramente el fascismo y el nazismo: quemaban libros, eran enemigos de la cultura. Pero hay una manera mucho más perversa, y es que insensibilicen a la gente con la cultura”, señaló.
Que una persona tenga acceso al libro, pero no quiera leerlo, es un ejemplo que Montoya pronunció para explicar lo anterior, acotando que en Estados Unidos existe un “culto a la ignorancia, el placer de ser ignorante; allá es un deporte. Sin embargo, hay una élite muy pequeña que es extremadamente exquisita y culta”.
Puntualizó que este modo de vida ha querido ser introducido en Venezuela, pero no fue sino hasta que llegó el Comandante Hugo Chávez y transformó el panorama: la cultura como valor para todas y todos.
“Chávez puso de moda la lectura, el estudio. En los barrios la gente lee. Es una cosa muy grata ver que se desenvuelven en diferentes vertientes de la cultura y el arte. Ahora la élite está en el barrio”, manifestó Montoya.

La desvalorización inducida
Según Roberto Hernández, nuestro país atraviesa bloqueos bestiales que también se revelan en una forma más primitiva: la xenofobia. Pero esta conducta violenta no solo se presenta contra el migrante, como comúnmente se conoce, sino que “también está la autoxenofobia, nos la han querido inducir para que nosotros nos despreciemos, convencernos de que no valemos nada como pueblo. Eso viene de tiempos remotos, desde la colonia”.
Recordando la creencia de que “ser colombiano es peor que ser venezolano”, y que ahora se pretende revertir esta frase, Montoya negó esta afirmación con una analogía, parafraseó a Mark Twain: “¿Qué es eso de blancos y negros?, es una discusión ociosa. Con el hecho de ser humanos ya no podemos ser peores”.
Además, José Martí no fue la excepción, e invocó su pensamiento con las siguientes palabras: “No hay guerra de razas, porque no hay razas”.
“Decir eso es un atrevimiento, pero a finales del siglo XIX era todavía peor. No hay razas. Los criterios que utilizan son absolutamente discutibles. El racismo no tiene ninguna fundamentación científica, solo tiene una dimensión política aterradora. En nombre del racismo han matado a millones de personas”, explicó.
Opinó que en América Latina han querido estimular este pensamiento, la autoxenofobia, para destruirnos social y culturalmente. Por ello, precisó Montoya, cada país de este continente “cree que son los peores del mundo. Es una forma de bloqueo cultural: la desvalorización desde afuera y de uno mismo”.
En la actividad también estuvo presente William Osuna, presidente de la Fundación Casa Nacional de las Letras Andrés BelloPor una información libre
Contó que otro de los ataques ha sido al libro, tanto en su producción y autoría.
“Entran pocos libros y son carísimos. Pero igualmente hay otro fenómeno, el nuevo modo de propiedad sobre los medios de producción: los derechos de autor, la propiedad intelectual. ¿Qué significa eso? Unos cuantos operadores mundiales de producción (editoriales, estudios de cine, Montoya indicó que el buen entretenimiento ha sido degradado por el capitalismo disqueras, fabricantes tecnológicos) son dueños de patentes”, esclareció.
No obstante, atestiguó que existen alternativas para contrarestar este bloqueo, como lo es el libro digital. “Hace años que no compro un libro; los que tengo en físico son regalos. Busco los libros por internet, el celular. Podemos hacer eso con respecto a discos y películas”.
Enfatizando en este tema, enunció una frase en inglés, de la cual posteriormente explicaría el porqué: “Information to be free”. Lamentando con desaliento que Lilian Tintori no estuviera presente para la traducción, aclaro que “la información quiere ser libre, pero free también significa que es gratis”. Expresando así un mensaje: proteger y fortalecer un logro existente en Revolución: el bien público.Resistencia cultural
“Estamos en plena resistencia, no solo con los alimentos, la medicina…, sino con lo cultural. Y no es nuevo, está desde que Guaicaipuro se alzó. Solo que ahora se reactivó y renovó”, afirmó Montoya.
Citó nombres que representan la fuerza de nuestro “ADN cultural”, como lo son Juana Ramírez “La Avanzadora”, Josefa Camejo, e incluyó guerras heroicas: la Batalla de la Victoria y la Batalla de Ayacucho.
Haciendo referencia a los sucesos del 23 de febrero, en el Puente Simón Bolívar que une con el territorio colombiano, añadió que “León Tolstoi –en su libro La guerra y la paz- dice que un ejercito con la moral bien alta es difícil de vencer, y eso es lo que hemos tenido nosotros”.
Montoya comentó que los venezolanos “somos retrecheros y contestones, no aguantamos un maltrato”, y sin embargo, resaltó nuestro carácter pacifista.
“En los apagones -que están hechos para que la gente se desate-, no hubo robos ni violaciones. No ha pasado nada de eso. Incluso la gente común de la oposición no ha hecho nada, porque somos los mismos venezolanos”, afirmó.

Entretenimiento capitalista y sus Rastrojos
Luego de la disertación sobre la valorización de nuestra identidad, de la cual “no nos han podido bloquear”, referimos que desde el Celarg se han reactivado premios para la creación literaria (poesía, narrativa y ensayo) como parte de la Ofensiva Cultural, y entre ellos está el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos ¿Qué mensaje de bienvenida le da a este laurel y a los detractores que declararon su desaparición?: “El Premio Rómulo Gallegos no ha desaparecido, había entrado en receso por fuerza mayor. Pero ya lo convocamos, estamos calentando los motores”.
Llosa escribió recientemente La sociedad del espectáculo, un libro que es de izquierda porque critica cómo el capitalismo ha explotado el mundo simbólico y lo ha corrompido”.
Asimismo dijo que “el entretenimiento puede ser de alta factura, pero el capitalismo lo ha degradado, ya que les conviene un público embrutecido”.
-De hecho, parte de la fama que tiene Trump es a causa de ese entretenimiento, estuvo en un reality show…
-Y también aquí, como es el caso de Julio Borges, con el programa de televisión Justicia para todos.
Montoya ahondó que en Estados Unidos está lo que llaman “el Estado profundo”, que consiste en pequeños grupos muy poderosos y poco conocidos que manejan la reserva federal, el dólar, la industria militar, tecnológica y del entretenimiento.
“Un tipo como Bill Gates no representa nada (…). Trump es un payaso, le indican lo que tiene que decir”, comentó y preguntamos: ¿Si el presidente de Estados Unidos es un payaso, qué es Juan Guaidó?: “Como decía Chávez, es la nada, pero hace mucho daño”.
-Recientemente se hizo evidente la vinculación de una parte de la oposición venezolana con Los Rastrojos, ¿hay la intención de llevar la política a un estado violento?
-Ellos ya estaban en eso. Quemar gente viva en la calle… No hay ninguna transformación, solo un matiz. Lamentablemente a Colombia –y como odiarla después de leer Cien años de soledad- la han convertido en una cosa terrible. (…) El silencio que es tan sagrado… Silenciaron lo ocurrido como si nada de eso existiera. Meten la pata.
De varias participaciones que Montoya discernió, en la sala de la librería se destacó una participante que dijo: Entonces, de esa fuerza cultura que nosotros tenemos en nuestro ADN, ¿se puede decir que somos una amenaza inusual y extraordinaria para los Estados Unidos?: No para el país, sino contra los planes hegemónicos que el gobierno tiene. Recientemente escribí un artículo “Yo si soy un pitiyanqui”; admiro al pueblo de los Estados Unidos, mucho. Un país que ha dado a Ernest Hemingway, William Faulkner, Janis Joplin y Louis Armstrong… No se puede odiar.

Stiven Rodríguez Volcán / Caracas
hendrikmolinaanalisismundial@gmail.com

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