Open top menu
ECONOMÍA MUNDIAL: UNA CRISIS PRONOSTICADA

ECONOMÍA MUNDIAL: UNA CRISIS PRONOSTICADA

crisis economica

La fusión del billón de dólares, por Charles R. Morris

Libro comentado por Lynn Walsh, Editor de Socialism Today, revista mensual del

Partido Socialista (CIT Inglaterra y Gales).

17 de Junio del 2008.

 

Accionistas enfadados en la reunión anual (27 de mayo) de la Société Générale se quejaron de los movimientos para convertir el banco en un casino. SocGen alcanzó los 50.000 millones de euros (79.000 mill de dólares) de pérdidas como resultado de las actividades del “pícaro comerciante”, Jérôme Kerviel. Sin embargo, para los accionistas, Kerviel fue sólo un chivo expiatorio, el producto de la actividad especulativa del banco.

La economía capitalista en su conjunto, especialmente en EE.UU. e Inglaterra, se asemeja cada vez más a un casino. El sector financiero representa en la actualidad alrededor del 50% de los beneficios empresariales. La sombra del sector bancario, compuesta de un puñado de “fondos de cobertura” (fondos de inversión libre o hedge funds) no reglamentados y bancos de inversión, ahora representa más de la mitad de todo el crédito, mientras que los bancos tradicionales, bancos minoristas están cada vez más y más sumidos en acciones especulativas a través de la actividad no regulada “fuera de balance”.

El sector de crédito ha sido el sector que más rápido ha crecido en la economía mundial desde 1980. Aprincipio de esta década, el total de activos financieros (acciones, bonos, préstamos, hipotecas, etc.), todas las reclamaciones sobre las cosas reales (propiedades, empresas, etc.) fueron aproximadamente igual al producto interior bruto mundial (PIB). Al final del 2005, era el equivalente a 3´7 veces el PIB mundial, en otras palabras una reclamación no sólo de la producción de este año si no de la mayor parte de la producción de los próximos tres años. A principio de la década de 1980, los derivados financieros (créditos sobre instrumentos financieros) sólo se habían comenzado a desarrollar. En el 2005 su valor nominal total representó tres veces el total de activos financieros y 10 veces el PIB mundial. Durante los últimos tres años, el sector financiero ha crecido sin duda más que la economía real que es la que produce bienes y servicios (no financieros).

Las finanzas han sido promovidas en todos los aspectos por la política y legislación gubernamental, con una desregularización de las actividades del sector financiero y una política fiscal favorable. Con tipos de interés históricamente bajos (negativos en términos reales, para más de 31 meses después de 2000) que proveían a los grandes jugadores con dinero fresco. Cada vez que ha habido una amenaza de inestabilidad, Alan Greespan, y ahora Ben Bernanke han respondido con nuevas inyecciones de liquidez.

La principal actividad de los bancos de inversión y de los “fondos de cobertura” es comprar y vender deuda entre ellos mismos (con un beneficio de cada transacción). Esto supone, indudablemente, una forma de juegos de azar llevada a cabo a expensas de la mayoría de la población, que redistribuye la riqueza de la mayoría de la población hacia los ricos, y de los ricos a los superricos. Entre 1980 y 2005, la décima parte de los máximos contribuyentes norteamericanos aumentaron su base imponible del 34% al 44%. Pero las mayores ganancias fueron para la centésima parte del 1% de la población, que incrementó su cuota de ingresos del 9% al 19%. La centésima parte de ese 1% (15.000 contribuyentes) tenían un promedio de ingresos de ¡26 millones de dólares después de impuestos!

Esas tendencias están bien analizadas en La fusión del billón de dólares. Charles Morris es un antiguo banquero que hizo su carrera en el sector financiero norteamericano. Conoce sin duda como funciona el sistema y da un claro y conciso informe de la infraestructura financiera y de su funcionamiento interno, así como una descripción rápida del desarrollo de la economía norteamericana en los últimos 25 años. Si queremos saber como funcionan los CDOs (Obligaciones de Deuda Colaterales- Collateralised Debt Obligations), CDSs (Derivados de Crédito- Credit Default Swap), CMBSs (titulos comerciales respaldados por hipotecas- Commercial Mortgage-Backed Securities) y otra serie de instrumentos financieros, este es el libro a leer. Morris no es un anticapitalista, pero este libro sirve como excelente documento para acusar al capitalismo financiero contemporáneo.

Morris vio llegar la crisis. Su libro fue a la imprenta en noviembre de 2007, pero anticipa el desarrollo de la crisis bancaria que continua en la actualidad. Entendió que la creación de los créditos “libres de riesgo” a través de una serie de instrumentos financieros exóticos era una ilusión peligrosa. Tarde o temprano, los préstamos de alto riesgo, los “toxic waste” ocultos en varios CDOs, volverían y golpearían a los bancos que habían intentado pasar la deuda a través de la bursatilización. Por supuesto, a partir de junio 2007, Ber Stearns fue forzada a cerrar dos de sus fondos de cobertura que participaron en el mercado hipotecario subprime, la gran avalancha comenzó y todavía continúa.

Pero la crisis de las hipotecas subprime esta sólo comenzando. Morris estima el total de las pérdidas de las subprime en 450.000 millones de dólares, lo que muchos comentaristas consideran una cifra baja. Pero él estima unas pérdidas potenciales mayores de 345.000 millones de dólares de la deuda de las empresas, principalmente de diversos tipos de bonos de alto rendimiento (junk) y otros instrumentos financieros parecidos. Además, podrían ser 215.000 millones de dólares de pérdidas de los valores de deuda de las tarjetas de crédito y CMBSs vinculados al desarrollo de la propiedad comercial. Todo esto suma un billón de dólares “derretido”.

Sin embargo esto no incluye ninguna estimación de las pérdidas potenciales de los CDSs, una forma de derivados usados para asegurar una amplia gama de otros valores por falta de pérdidas. Esos instrumentos sólo se han desarrollado recientemente, pero tienen el increíble valor nominal de 45 billones de dólares. Morris considera los CDSs como un riesgo inherente (partes de las transacciones, si se convierten en insolventes, serán forzadas a no cumplir sus tratos), amenazando con colosales pérdidas en el caso de una caída en este sector. Los valores predeterminados por defecto en el propio mercado de intercambio darían lugar a masivas depreciaciones en el valor de los títulos previamente asegurados por los CDSs. “En resumen, nos enfrentaríamos a una trombosis completa del sistema de crédito que podría hacer que el problema de las hipotecas subprime sea visto como un paseo por el parque. Incluso no tiene sentido tratar de estimar la magnitud de las pérdidas”.

Incluso la predicción de un billón de dólares de pérdidas es prudente. Supone una “corrección ordenada” de los mercados financieros. Una crisis caótica, convulsiva, un desastroso colapso del sistema financiero, podría producir pérdidas de hasta 3 billones de dólares. Esto es similar a la estimación de las potenciales pérdidas financieras presentadas por Nouriel Roubini, desestimadas por muchos analistas como absurdamente altas.

Evidentemente unas pérdidas de entre 1 y 2 billones de dólares significarían una importante crisis financiera y económica. Sin embargo Morris también teme que los capitalistas financieros traten de ocultar sus pérdidas en la medida de lo posible, posponiendo la cancelación de los activos de valor y evitando la liquidación que podría llevar a una caída de los mercados financieros. Esto, dice Morris, es lo que hizo el capitalismo japonés cuando explotó su burbuja de activos al final de la década de 1980: “Una debacle proporcionalmente en la misma escala que la actual, y con características similares… en la que no se hizo frente a los problemas, dada la red de políticos y banqueros involucrados. Y casi 20 años después, Japón aún no se ha recuperado”.

Morris no ve una salida fácil, si no un escenario con un aterrizaje difícil, una combinación de fusión crediticia y recesión económica. La burbuja inmobiliaria norteamericana, un factor importante en el reciente crecimiento de su economía, fue producida por la aparición masiva de créditos relativamente fáciles, especialmente los créditos subprime. La caída del auge inmobiliario ya ha empezado a socavar el gasto de los consumidores, la principal fuerza impulsora del crecimiento norteamericano. El capitalismo estadounidense se desliza a la recesión.

Ya ha habido una enorme ronda de depreciaciones en el sector hipotecario de las subprime, lo que representa enormes pérdidas para los bancos de inversión. Sin embargo hay pocas señales de alivio de la carestía de crédito. Es imposible predecir hasta dónde llegará esto. Pero la predicción de Morris de finales del año pasado puede confirmarse: “El escenario es propicio para una verdadera conmoción y pavor, con un aumento de las depreciaciones de los activos a lo largo de la mayor parte del 2008. La generalización de los CDSs, sobre todo en los fondos de cobertura de crédito, forzará la venta de las cuentas en los márgenes. Las depreciaciones requerirán desinversiones en los fondos de pensiones y en las compañías de seguros que violan las reglas de las empresas de inversión. Los titulares de los tramos superiores de CDO liquidarán sus explotaciones como disolución de la protección del crédito, ya que tienen el derecho a hacerlo. Añadir esto a los ligeramente malos resultados de los monolines en los mercados de seguros crediticios, y el sistema financiero global será una catástrofe”.

Analizando la crisis actual, Morris dice: “Asombra que hayamos llegado a este punto”. El describe hábilmente las causas aproximadas: la inundación de créditos baratos, desregularización de los mercados financieros, los desarrollos en información y telecomunicaciones, que facilitan el desarrollo de la titulización y del comercio mundial. Pero los excesos de la burbuja económica se atribuyen simplemente a la excesiva oscilación del péndulo del periodo pre-1980-liberal-keynesianista del libre mercado, consenso monetarista del periodo siguiente. ¿Pero cuales fueron las fuerzas económicas y sociales subyacentes a esas tendencias?

Morris se refiere a la oscilación del ciclo político/ideológico, desde el paradigma keynesiano/liberal de las décadas de 1960 y 1970 a la Escuela de Chicago (mercado ultraliberal) de capitalismo financiero que se desarrolló a comienzos de la década de 1980. Hubo indudablemente un cambio ideológico/político de la clase gobernante. Pero Morris no hace un intento de unir su explicación a un análisis del balance cambiante de las fuerzas de clase y las dinámicas de la producción capitalista.

El repunte de la posguerra, de acuerdo con Morris, se desvaneció a causa de un exceso de la intervención gubernamental y de la regulación. Elogia la política adoptada por el director de la Reserva Federal, Paul Volcker, que en 1980 estrujó la inflación fuera del sistema e inició un periodo de tipos de interés positivos (por un tiempo, altos). Esto favoreció a los banqueros e instituciones de préstamo. Los cambios de la era Reagan, incluyendo el barrido de la desregularización de finanzas (continuado por Clinton), abrió el camino para el auge de la economía norteamericana a mitad de la década de 1990, “Ricitos de oro” (“no muy caliente, no muy frío”). Sin embargo, Morris reconoce que la reducción de la inflación de los precios al consumo fue acompañada por el aumento de la inflación de los precios activos. La clase capitalista acumuló cada vez más dinero y buscó el beneficio a través de la especulación financiera.

Esta evolución, sin embargo, reflejó más que la nueva tecnología y un cambio en la política gubernamental. La caída en la productividad y en los beneficios al final del auge de la posguerra reflejó el hecho de que el capitalismo, restringido por la propiedad privada de las fuerzas productivas y el marco del estado-nación, está llegando a los límites de su capacidad para desarrollar las fuerzas productivas. Cada vez más, los capitalistas se alejan de la actividad productiva para irse a la especulación financiera. Durante la época de 1980 y 1990, los capitalistas han aumentado su beneficio a través de la intensificación de la explotación de la clase trabajadora, mientras que al mismo tiempo la inversión de capital ha caído a niveles históricos. Una de las características de la reciente burbuja ha sido el enorme superávit monetario de muchas empresas, desviado a través de la remuneración y las opciones sobre acciones de altos ejecutivos o devuelto a los accionistas en forma de dividendos o recompra de acciones. “Los beneficios han sido muy altos durante la mayor parte de la década del 2000 y los gastos de capital han sido suaves…” Este exceso de beneficio no invertido, es una de las principales fuentes de dinero que fluyó en el sector financiero. Al mismo tiempo, los excedentes de los grandes exportadores como China, Japón o los países exportadores de petróleo han sido también canalizados a los mercados financieros ubicados en los países capitalistas avanzados.

Morris se refiere a la “extrema importancia de los servicios financieros en el crecimiento económico de Estados Unidos” como un factor clave en muchos de los asuntos que se describen. Pero esta es la crisis orgánica subyacente de acumulación capitalista que explica en última instancia el desarrollo de la burbuja económica y sus grotescos excesos.

El “fanatismo anti-reglamentario” de los últimos 25 años ha ido demasiado lejos, dice Morris. Al igual que algunos otros estrategas de la clase dominante en los últimos meses, ha llegado a rechazar la idea de que los mercados siempre tienen razón, que resolverán cualquier problema. La crisis subprime (después de toda una serie de crisis financieras y escándalos) está socavando la credibilidad del sistema de mercado norteamericano. Los recientes acontecimientos pueden representar el “último jadeo del áspero mercado de la escuela de Chicago, marca de capitalismo financiero…” La restricción de la función del Gobierno, dice, ha ido demasiado lejos: “El sector público nacional en los Estados Unidos se ha empobrecido y corrompido, y estamos pagando un precio por esto…Necesitaremos restablecer cierto equilibrio. La primera prioridad será restablecer una supervisión efectiva sobre el sector financiero”.

“Mi creencia personal es que el cambio de la década de 1980, de un gobierno centrado en el estilo de gestión hacia uno más impulsado por los mercados, fue un factor decisivo en la recuperación económica de América en los años 1980 y 1990. Pero la amplitud de la caída financiera actual sugiere que hemos llegado al punto en el que el dogmatismo de mercado se ha convertido en el problema, en lugar de una solución. Y después de un cuarto de siglo, es hora de que el péndulo que oscile en la otra dirección”.

Históricamente, sin embargo, la transición de un período a otro, no sucede suavemente, al igual que la oscilación de un péndulo. No se trata simplemente de una cuestión de la clase capitalista abandonando un paradigma ideológico/político y adoptando otro. Los estrategas del capital realmente no tienen ni idea de cómo encontrar una salida. Los gobiernos capitalistas pueden dar marcha atrás a la idea de la regulación, pero que no arreglar el sistema, que está orgánicamente enfermo. Una importante crisis internacional en el capitalismo producirá acontecimientos convulsivos y trastornos. Y los gobiernos capitalistas se enfrentarán a revueltas de masas de la clase obrera, de campesinos pobres y de desposeídos que han sido empobrecidos por la sobreexplotación del capital financiero.

La fusión del billón de dólares (The Trillion Dollar Meltdown), por Charles R Morris

Todavía no hay comentarios.

Nadie ha dejado un comentario para este post. Aun.

Leave a comment

A %d blogueros les gusta esto: