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¿Cómo fortalecerá Cuba su economía con las medidas anunciadas por el Gobierno?

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Imagen: © Sputnik / César Salvucci

Sputnik

por Ganay Galetti Hernández

Desde Cuba

El 21 de julio último el Gobierno de Cuba anunció un nuevo paquete de medidas encaminado a la «revitalización de la economía» y con aspectos concernientes, por ejemplo, al incremento de los ingresos en divisas y al impulso de producciones nacionales, industriales y agropecuarias para la sustitución de importaciones en sectores como el turismo.

Ante los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el ministro de Economía y Planificación y viceprimer ministro, Alejandro Gil Fernández, informó sobre la aprobación de 75 medidas económicas que ayudarían a frenar los procesos inflacionarios y enfrentar el déficit fiscal.

Sputnik conversó sobre este tema con Antonio Romero, doctor en Ciencias Económicas y profesor titular del Centro de Investigaciones de Economía Internacional (CIEI) de la Universidad de La Habana (UH), quien describió el escenario presente hoy en la mayor de las Antillas como «muy complejo, con una significativa crisis acumulada de varios años».

Para el académico, Cuba posee una economía abierta que resulta muy vulnerable a los cambios generados en el contexto internacional —actualmente crítico—, como consecuencia de procesos de desaceleración, recesión y recuperación, de larga data, y desequilibrios a nivel global en términos macroeconómicos que se agudizaron en 2020 por la pandemia de COVID-19.

La situación epidemiológica aún no está totalmente superada, refirió el también exdecano de la Facultad de Economía de la UH, tampoco su impacto sobre actividades específicas como el turismo, una de las más importantes para la nación caribeña por su incidencia en el Producto Interno Bruto (PIB).

Inflación y déficit fiscal

Sumado al escenario adverso internacional, reconoció Romero, Cuba experimenta las consecuencias negativas de las sanciones aplicadas por Estados Unidos contra la isla, exacerbadas durante el periodo de mandato de Donald Trump (2017-2021) y vigentes en la actual administración de Joe Biden.

La dinámica de transformaciones internas en la economía cubana también contribuyó a la grave situación actual, caracterizada por marchas y contramarchas «sin los grados de integralidad, sistematicidad y coherencia» imprescindibles en un proceso de este tipo que, «si bien ha intentado resolver algunas dificultades y contradicciones, exacerbó otras a nivel estructural».

«Uno de los cambios señalados, desde hace algunos años, era lo relacionado con la unificación monetaria y cambiaria, ante nuestra situación financiera atípica de dualidad monetaria y multiplicidad de tipos de cambios, implementada desde comienzos de la década de 1990. Sin embargo, se aplicó quizás en la coyuntura económica más difícil, sin el suficiente apoyo de recursos e instituciones», expresó el académico.

De ahí que, a su juicio, la unificación cambiaria no resolvió los problemas y está en la base, junto a otros factores, de la coyuntura económica actual: «Un proceso inflacionario sin precedentes, con notable impacto social; estamos en presencia nuevamente de una dolarización parcial y de una diversidad de tipos de cambio y el peso cubano ha perdido las funciones que le corresponde como moneda de curso legal obligatorio en el país».

A la profunda crisis de 2020, extendida en la inmensa mayoría de los países del mundo, y con una caída de casi 12% del PIB de Cuba, siguió un 2021 sin grandes avances en términos de rescate económico y un crecimiento de solo 1,3%. En ello incidió el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde la Casa Blanca, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

También, una nueva ola de contagios de coronavirus en Cuba durante 2021 obligó nuevamente al cierre de fronteras y a la detención de las actividades no esenciales. Por tanto, la recuperación comenzó en el último bimestre del pasado año con la llegada de turistas extranjeros, la exportación de vacunas propias contra el COVID-19 y el ligero repunte de los sectores estatal y privado.

«El estancamiento respecto a la dinámica económica, escasez incrementada, unificación monetaria e inflación tiene como corolario, deseado o no, un aumento considerable del déficit fiscal, a partir del conjunto de subvenciones, subsidios y transferencias otorgadas a personas vulnerables. Ello explica la emergencia ahora de estas propuestas», puntualizó el experto.

Cambio de divisas

De las medidas anunciadas por el Ejecutivo cubano para revitalizar la economía, Romero subrayó que el instrumento más llamativo, difundido, cuestionado y comentado es el establecimiento de un sistema de cambio de divisas sobre la base de una «tasa económicamente fundamentada», lo cual quiere decir que no será de 24 pesos cubanos (CUP) por cada dólar estadounidense o euro, como establecía el proceso de ordenamiento monetario y cambiario.

Aún se desconocen los mecanismos institucionales, la fecha de implementación o la equivalencia entre monedas, incluso, cómo interactuaría el turista extranjero en esta nueva dinámica durante el pago de bienes y servicios, realizado mediante tarjetas de crédito y con el monto oficial establecido hasta la fecha.

«Esa medida reconoce efectivamente una realidad y tendencia objetiva: la existencia de un mercado negro de adquisición de divisas, reflejo de la interacción entre la oferta y demanda de ese dinero en circulación, y transparenta, en alguna medida, ese tipo de transacción», argumentó el especialista.

Además, el sector no estatal de la economía —trabajadores por cuenta propia, proyectos de desarrollo local, cooperativas y pequeñas, medianas o grandes empresas—, en constante crecimiento, posee dificultades en su desarrollo, gestión y despliegue pues la generalidad de sus insumos y materias primas son importados o debían ser adquiridos mediante moneda libremente convertible, sin la posibilidad de acceder legalmente a las divisas y requisitos como el de poseer cuentas en el exterior.

Por tanto, esta nueva disposición de establecer un mercado cambiario de divisas «ayuda a cerrar ese ciclo productivo». En un mayor plazo, unido a otras decisiones, frenaría la espiral inflacionaria del país, directa o indirectamente relacionada con la formación de precios y los riesgos asumidos por la sociedad en la compra o venta de efectivo.

El 11 de junio de 2021, el Banco Central de Cuba (BCC) suspendió temporalmente los depósitos de dólares en la isla y el cambio a moneda nacional, medida adoptada ante los obstáculos del bloqueo de Washington para que el sistema bancario nacional pueda depositar en el exterior el efectivo recaudado en dólares estadounidenses.

«En su momento, las autoridades correspondientes explicarán, imagino, por qué se aceptarían dólares. Sí hubo un anuncio explícito referido a la inclusión de esa moneda norteamericana en las transacciones. Tal vez se ha podido rescatar, no lo sé, un acuerdo con el Sistema de la Reserva Federal de EEUU que permitía, bajo condiciones muy costosas para Cuba, colocar los dólares captados en el mercado interno en un banco europeo», indicó.

La aceptación del dólar apunta, señaló el economista, a una de las fuentes fundamentales que alimenta el escenario cambiario nacional: las remesas de población emigrada, procedentes en su inmensa mayoría de Estados Unidos, fenómeno que si bien no es peculiar de la mayor de las Antillas, sí experimenta un incremento notable en los últimos meses.

¿Soluciones a corto plazo?

Romero aludió además a otros acuerdos del compendio como: el incremento de las normas para viabilizar financiamiento extranjero en el sector no estatal, ya con personalidad jurídica otorgada, e inversiones conjuntas o negocios entre estatales y privados, «este último gran generador de empleos y carente aún de un mercado mayorista para la compra de tecnología e insumos».

Destacó la flexibilización de las importaciones de carácter personal realizada por los viajeros cubanos, a partir del incremento de la cantidad permitida de artículos como celulares, computadoras, tabletas, neumáticos y llantas, aumento del límite mediante envíos de 10 a 20 kilogramos y la disminución del 70% del pago del impuesto aduanero arancelario.

El analista mencionó, igualmente, las normas enlazadas con el proceso de reducción del déficit fiscal: «Aquellos recursos financieros que gasta el Estado, sin percibir ingresos como contrapartida», con niveles altísimos entre 17 y 20% del PIB y considerado una de las causas del proceso inflacionario.

«Las raíces que explican la situación de la economía cubana en estos últimos años son múltiples y de carácter estructural. Por tanto enfrentar decididamente la crisis económica, en su integralidad, tiene que rebasar estas medidas, que aplaudo y son necesarias», reconoció el profesor Antonio Romero.

En este sentido, apuntó, esa estrategia implica la elaboración de un programa de estabilización macroeconómica integral; la definición de una política de inversiones coherente con la situación del país hacia sectores estratégicos productivos como la agricultura, y el avance en las transformaciones del sistema de dirección y gestión de la economía.

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