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Chile. El agua: más vital en pandemia

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Las múltiples aristas de los negocios del agua
“El Negocio del Agua” (2019), un libro de reciente aparición de las periodistas Tania Tamayo-Alejandra Carmona sistematiza significativas informaciones sobre estas materias. “Si hoy se mostrara un dibujo explicando quiénes son los dueños de las aguas de Chile, de acuerdo a los grupos económicos y accionistas propietarios de las empresas sanitarias, la torta se vería así: mayoritariamente, 43,8% pertenece a SGAB (Grupo Suez) y 31,4% al Fondo de Pensiones de los Profesores de Ontario, Canadá (OTPP en inglés). El porcentaje restante se divide entre Marubeni Corporation e Innovation Aguas Río Claro Limitada (4,6%), Municipalidad de Maipú (3,7%), Empresas Públicas de Medellín E.S.P (33%), Sembcorp (0,7%) y otros (3,6%). “
Es muy difícil que el gobierno pueda ser árbitro confiable en circunstancias que los mismos intereses protegidos en la votación del 7 de enero, se reflejan incluso al interior del gabinete como diversas y certeras fuentes, además de las autoras antes mencionadas lo siguen informando. “El ministro Walker es dueño de Asesorías e Inversiones Antonio Walker Prieto […] a través de la cual participa, junto a su familia, en Agropecuaria Walker Prieto (Wapri). Según su declaración de patrimonio, a abril de 2019 el valor de sus acciones […] supera los 1,530 millones de pesos. Esta firma, que fue dividida en el tiempo, ha recibido ocho aportes en las últimas décadas por un total de 181 millones de pesos, ubicándose entre las veinte con mayores recursos de la Comisión Nacional de Riego […] el 8 de marzo del 2018, antes de asumir como ministro, Walker modifico la sociedad junto a su mujer, Andrea Lecaros Vergara, dejándola a ella como administradora “.
Las comunidades y el agua
Chile destaca en un triste récord: encabeza la privatización más extrema a nivel mundial, también en lo referido a la gestión del agua.
Es así como al igual que en Petorca o La Ligua, muchas otras ciudades comienzan a posicionarse desde hace años como “zonas de sacrificio” en lo relativo a la distribución y abastecimiento de agua afectando la normalidad de sus habitantes, de sus agriculturas de subsistencia y de su ganado. Falta de agua que es una realidad extendida desde hace décadas en el territorio mapuche.
El poeta mapuche Elicura Chihuailaf (2009) lo ha escrito así: “el agua, el aire, el fuego, la tierra que somos nosotros mismos, nos dicen, buscándonos en el todavía inconmensurable Azul. El agua: rocío, lluvia, llovizna, nieve, nube, granizo, napa, estero, río, lago, masa de hielo. En cada prístina gota el universo entero, su sonido, nos están diciendo. Ahora, gota a gota se extingue el bosque, sus flores, sus plantas medicinales, los peces, los insectos, los animales. Día a día sobreviviendo -aunque magullados o malheridos- a la ferocidad del neoliberalismo depredador. El mar será nuestras lágrimas / nuestro dolor. ¿Qué será de la Tierra sola, sedienta?”
¿Qué hacer?
Estamos viviendo “la peor o una de las peores sequías de nuestra historia”, que además ocurre en un contexto de cambio climático que se traduce en condiciones cambiantes y extremas del clima.
Es burdo apelar a las condiciones planetarias adversas para justificar la mantención de las condiciones legales y normativas que permiten el negocio del agua. Porque es precisamente la existencia de la crisis hídrica lo que demuestra lo aberrante de mantener el statu quo.
A la hora de las conclusiones proponemos cuatro esenciales:
Primero, que es preciso comunicar y movilizarse por el derecho al agua. Posicionar comunicacional y ciudadanamente el agua como una demanda central de un Chile que despertó. Porque contar con agua es equivalente a educarse y envejecer con dignidad. Sin agua la pobreza y la calidad de vida se enseñorea con grandes mayorías dispersas en muchas pequeñas comunidades del Chile profundo.
Segundo, que con la pandemia también se sigue revelando el agotamiento de formas y modelos de producción predominantes, que avanzan agotando recursos básicos. La opción que favorece la rentabilidad de los negocios es bárbara y apocalíptica para las comunidades humanas y el conjunto de los seres vivos.
Tercero, que se precisa constituir equipos y realizar las sinergias que permitan acordar propuestas fundamentadas, es decir que junto con extraer experiencias de lo que ocurre con el negocio del agua, elaboren buenos diagnósticos para levantar propuestas maduras y consistentes para el proceso constituyente y la didáctica ciudadana.
Cuarto, que es preciso corregir las campañas gubernamentales de emergencia ante la mega sequía desde el principio elemental de jerarquización del uso de agua para las comunidades humanas y sus crianzas de subsistencia. Además, de exigir justa proporcionalidad en las campañas de ahorros. Porque relevar el consumo en duchas o riego domiciliario es seguir dando cobertura a los grises movimientos de los negocios del agua. Kaos en la red

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