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Takiji Kobayashi, Gran escritor y mártir del proletariado japonés.

Takiji Kobayashi, Gran escritor y mártir del proletariado japonés.

Takiji Kobayashi

(1 de diciembre de 1903, Ōdate, Japón   † 20 de febrero de 1933, Tokio, Japón)

Escritor japonés de literatura proletaria. Aunque también incursionó en el cuento y en el ensayo, es conocido principalmente por su novela Kanikōsen, que retrata un motín a bordo de un barco pesquero. En sus relatos, el compromiso político y el valor literario confluyen para luchar, desde la palabra, contra la injusticia social. Miembro del Partido Comunista de su país, murió a causa de las torturas sufridas a manos de la policía. Con sólo veintinueve años se convirtió en un mártir del movimiento obrero.

Takiji Kobayashi creció en la ciudad portuaria de Otaru, en la isla de Hokkaidō, adonde su familia se mudó cuatro años después de su nacimiento en Ōdate. Pese a que no provenía de una familia acomodada, pudo estudiar en la Escuela Secundaria Comercial de Otaru Hokkaidō y en la Escuela Comercial de Educación Superior de Otaru (actual Universidad de Comercio de Otaru) gracias a la ayuda económica brindada por un tío. Durante su época estudiantil desarrolló su interés por la escritura, enviando textos a diversas revistas literarias y siendo publicado en varias ocasiones. Uno de sus profesores en la universidad fue el economista, crítico y poeta Nobuyuki Okuma. Fue también en esta época cuando, debido a las dificultades económicas que atravesaba y a la recesión que sufría Japón, se unió al movimiento sindicalista. En 1926 comenzó a colaborar con el movimiento sindical y con el Partido Comunista, y participó en actividades políticas consideradas radicales, como revueltas de trabajadores y huelgas campesinas. Paralelamente, su reputación literaria fue creciendo. Después de graduarse, entró a trabajar en la sucursal del «Banco de Explotación de Hokkaidō», una de las principales instituciones financieras japonesas. El mismo año, su cuento «15 de marzo de 1928», basado en el incidente del 15 de marzo, fue publicado en la revista literaria Senki. El relato mostraba las torturas a las que el Tokkō, la policía política del régimen imperial, inflingía a sus detenidos, lo que causó un fuerte descontento en el gobierno.

En 1929, Senki publicó la novela Kanikōsen, en la que Kobayashi retrató la rebelión de la tripulación de un buque cangrejero contra su capitán, debido al trato cruel que éste les propinaba y a las duras condiciones de trabajo a las que estaban sometidos. La publicación de Kanikosen significó su consagración como el gran escritor del proletariado, pero el alto voltaje político de sus escritos provocó su despido fulminante del banco.

En julio de ese mismo año la novela se adaptó al teatro y fue representada en el teatro Jardín Imperial bajo el título Al norte de los 50º de latitud norte. Sin embargo, la policía, y muy en particular el Tokkō, empezó a vigilar los movimientos de Kobayashi. También en 1929 publicó su ensayo más conocido, El terrateniente ausente, en la revista Chuokoron. Este ensayo provocó su despido fulminante del banco en el que trabajaba. A partir de 1930 el acoso y la persecución policial contra su persona se intensificaron y  fue encarcelado varias veces acusado de actividades subversivas. Desde 1932 tuvo que publicar con seudónimo. En la primavera de 1930 se mudó a Tokio y se convirtió en el secretario general del Gremio de Escritores Proletarios de Japón.

El 23 de mayo fue arrestado bajo la acusación de financiar al Partido Comunista de Japón y se le puso temporalmente en libertad el 7 de junio. Después de regresar a Tokio el 24 de junio fue arrestado de nuevo acusado de delito de lesa majestad por haber escrito Kanikosen. En agosto fue juzgado según la Ley de Policía y Orden Público de 1900 y fue encarcelado en la penitenciaría de Toyotama. El 22 de enero de 1931 fue puesto en libertad bajo fianza. Entonces se recluyó en las pensiones de la zona de los manantiales de Nanasawa en la prefectura de Kanagawa. En octubre de 1931 se convirtió en miembro del ilegalizado Partido Comunista de Japón. En noviembre visitó la mansión de Naoya Shiga, otro célebre escritor de literatura proletaria, en la prefectura de Nara. En la primavera de 1932 pasó a la clandestinidad.

El 20 de febrero de 1933 acudió a una reunión en Akasaka con otro miembro del partido, que resultó ser un espía que el Tokkō, la rama de la policía imperial japonesa dedicada a investigar los grupos e ideologías políticas que pudieran suponer una amenaza para el orden público, había infiltrado en la organización. La policía le esperaba y aunque intentó escapar, le redujeron y fue arrestado. Según parece le expusieron desnudo al gélido frío del invierno japonés, fue golpeado repetidamente con palos y luego llevado al hospital, donde murió a las 7:45 pm. La policía llevó el cadáver a un hospital, donde consiguió un falso certificado de defunción en el que el médico declaró que era un paciente habitual y que padecía una enfermedad cardíaca que le había provocado la muerte. Sin embargo, al día siguiente, cuando la familia recibió el cuerpo, vieron que el cadáver estaba hinchado por los hematomas de la tortura y, en particular, la parte inferior del cuerpo estaba oscura debido a las hemorragias internas. Ningún hospital se atrevió a realizar una autopsia por miedo al Tokkō. Su madre, Oseisan, una buena mujer de sesenta años, siempre simpatizó con la ideología de su hijo y solicitó que no se le diera un entierro religioso, sino el que correspondiera a un trabajador.

Se publicaron fotos del rostro de su cadáver en el periódico del Partido Comunista, Shimbun Akahata, donde se distinguían claramente las terribles heridas. En la frente, se detectaba la marca de un hierro candente. Alrededor del cuello había morados, causados por una fina y afilada cuerda. En las muñecas, una de las cuales estaba rota, quedaban las marcas de las esposas. Toda la espalda estaba abrasada y desde las rodillas hasta las ingles, la carne estaba hinchada y púrpura a causa de las hemorragias internas. Aun después de matarlo, la policía no quedó satisfecha: arrestaron a más de trescientas personas que intentaron velar su ataúd y devolvieron todas las coronas fúnebres, hasta la que envió la federación de escritores, una organización burguesa. Inmediatamente, los camaradas organizaron un gran funeral de trabajadores y campesinos para honrarle. Escogieron la fecha del 15 de marzo, pues era el quinto aniversario del primer gran arresto de camaradas comunistas, una historia que Takiji Kobayashi había glosado en uno de sus relatos.

Ese día la policía prohibió la representación teatral de su cuento La aldea de Numajiri, deteniendo a todos los actores. A pesar de que toda la policía estaba movilizada para evitar que hubiera protestas y las masas se rebelaran, los trabajadores y los estudiantes de todos los grandes centros urbanos salieron a la calle y se manifestaron, repartiendo folletos denunciando el repugnante crimen.

Para conmemorar la encomiable labor que el camarada Kobayashi llevó a cabo con su imaginación y su vigor proletario, el 15 de marzo sería el Día de la Cultura, que se celebraría anualmente para que los obreros puedan honrar su recuerdo y la difusión de la cultura proletaria.

En 2008, Kanikosen se convirtió en el “best seller sorpresa de la temporada en Japón”. Todo se inició con un debate sobre la novela entre los escritores Genichiro Takahashi y Karin Amamiya que se publicó el 9 de enero en el periódico Mainichi Shimbun y que despertó el interés del público por la obra.La edición publicada con motivo del 75 aniversario de la muerte de Kobayashi alcanzó unas ventas superiores a 600.000 ejemplares durante el año 2008, a las que añadir 200.000 ejemplares vendidos en el mismo año por la edición manga de la obra y el rodaje de una versión cinematográfica, que se estrenó en 2009 (y que se añade a la previamente existente de 1953). Con la expresión “Fenómeno Kanikosen” se conoce la identificación que sienten hacia los personajes de esta novela de Kobayashi los trabajadores jóvenes actuales, obligados a trabajar en contratos temporales y con salarios bajos, y todos aquellos a los que la crisis económica hace temer por su empleo. La novela ha seguido experimentando un boom de ventas y en 2009 superó los 1.600.000 ejemplares vendidos en Japón, una cifra extraordinaria para un clásico escrito en 1929.

https://es.wikipedia.org/wiki/Takiji_Kobayashi

https://victoriaoprimidos.wordpress.com/2014/11/19/kanikosen-el-pesquero

 

Kanikosen: El Pesquero: «Vamos hacia el infierno.» Así empieza la historia del Hakko Maru, un pesquero que faena en las gélidas aguas de Kamchatka, al este de Rusia, y de su tripulación: una variopinta colección de curtidos lobos de mar arruinados por la bebida y las mujeres, estudiantes y universitarios en deuda con el Estado y campesinos pobres al borde de la inanición. Mientras el viento muerde la cubierta y la ventisca convierte a los barcos en fantasmas, el patrón de la expedición pesquera fuerza a los tripulantes a trabajar hasta el agotamiento y les aplica castigos brutales si se atreven a protestar. Poco a poco, se extiende el germen de la revuelta y, a pesar de que las naves de la marina Imperial japonesa patrullan la zona para mantener el orden entre la flota pesquera, estalla el inevitable motín. Kanikosen es un clásico de la literatura japonesa. Se publicó por primera vez en 1929 y en la actualidad ha experimentado un espectacular resurgimiento que lo ha llevado a las listas de los más vendidos en Japón, pues los lectores modernos se han identificado con los modestos personajes que protagonizan esta novela. «La versión japonesa de Las uvas de la ira», Matthew Ward «Una novela que habla de una rebelión entre la tripulación de un pesquero se ha convertido en un inesperado éxito entre los jóvenes japoneses», The Guardian «Un best seller inesperado que retrata la creciente ansiedad de la clase trabajadora ante la precariedad laboral», The New York Times

El Camarada: Una pequeña célula de tres miembros del Partido Comunista trabaja infiltrada en una fábrica de material bélico. La vida en la fábrica es muy dura: muchos trabajadores tienen contratos temporales, los salarios son bajos y las jornadas muy largas. Los camaradas viven en la clandestinidad, pendientes en todo momento de la policía, no sólo de la uniformada sino también de los agentes de la policía secreta infiltrados en la fábrica o entre sus vecinos. Todos han tenido que renunciar al contacto con su familia y amigos para luchar por sus ideales.

Cuando descubren que los dueños de la fábrica tienen previsto despedir a los cuatrocientos trabajadores temporales de la plantilla, comprenden que ha llegado su oportunidad de convencer a muchos para que se unan a su causa. Sin embargo, enfrentarse a los patronos no va a ser sencillo.

 

«El patrón anunció con una nota que, además de premiar al trabajador que rindiera más, se castigaría al que rindiera menos. El castigo consistiría en aplicarle un hierro al rojo vivo sobre la piel. Mientras trabajaban, los hombres no podían dejar de pensar en ese hierro candente, que los acosaba como si fuera su sombra mientras trabajaban. Una vez más, la productividad del trabajo ascendió de forma espectacular.» – Takiji Kobayashi

 

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