“El problema no se va a resolver”. Así de claro fue el economista de Fundación Sol, Marco Kremerman, al evaluar el proyecto de reforma previsional dado a conocer por el presidente chileno, Sebastián Piñera, en cadena nacional televisiva, durante la noche del domingo 28 de octubre.

 

En conversación con radio La Clave, el investigador advirtió que las personas reciben pensiones que no alcanzan para costear una vida en Chile. “El promedio de las pensiones debería estar en torno a los $450 mil, de acuerdo a la realidad chilena, y las pensiones promedio no superan los $200 mil. Para qué hablar de la mediana, que significa que la mitad de las pensiones de vejez está por debajo de los $150 mil”, expuso.

 

Además, descartó que el proyecto tenga como propósito subir las pensiones. Por el contrario, observó que la iniciativa se orienta a “mantener la lógica de las cuentas individuales del sistema, cuyo objetivo central, como sabemos que ya fracasó socialmente el sistema y no puede pagar buenas pensiones, es inyectar recursos frescos a los grandes capitales nacionales e internacionales”.

 

Letra chica

 

Uno de las propuestas contenidas en el proyecto de gobierno, que será ingresado al Congreso en los primeros días de noviembre, corresponde al aumento de la cotización en cuatro puntos porcentuales con cargo al empleador. De aprobarse la iniciativa, los trabajadores en Chile pasarían a ahorrar el 14% de su remuneración imponible.

 

Marco Kremerman

Sin embargo, Kremerman puso en duda el real efecto de esta medida. “Las personas que se pensionaron hoy, que entrecomillas disfrutaron de las mejores rentabilidades históricas que le entregaron las AFP, promedio anual real de 8%; cuando se jubilen en 40 años más, cotizando el 14%, van a tener con suerte rentabilidades reales anuales promedio de 4%, porque la baja en las rentabilidades es gigantesca. Probablemente, el que cotice 14% en el futuro, va a sacar una menor pensión que aquel que cotizó 10% y se jubiló hoy”, explicó.

 

Otra medida contemplada en el anuncio presidencial concierne al aumento en la entrega de recursos para el Pilar Solidario, pasando de 0,8% a un 1,2% del PIB. Para el investigador de Fundación Sol, este punto “suena bastante grandilocuente”, porque –explicó– la Pensión Básica Solidaria no experimentaría un incremento de similar proporción.

 

“Los ministros decían ayer que una vez que se apruebe la ley, va aumentar un 10% la Pensión Básica Solidaria, pero cuando tengo una base que es muy baja, que hoy son $107.300, y la aumento en 10%, significa que el próximo año llegaría a $118 mil. Solo por el reajuste del IPC, que es algo que se hace todos los años, iba a llegar a $111 mil de todas maneras”, sostuvo el economista.

 

¿Es viable un sistema de reparto?

 

En la conversación, Kremerman aprovechó de despejar dudas acerca de los sistemas de reparto y de las posibilidades que tiene un país como Chile de implementar un esquema de seguridad social de esa naturaleza. Al respecto, el investigador subrayó que “los sistemas de reparto no es que todo lo que yo ahorro en cotizaciones de los trabajadores antiguos lo gasto íntegramente en pagar pensiones, sino que tienen reservas técnicas. Esto es la propuesta de la coordinadora No+AFP”.

 

El representante de Fundación Sol argumentó que “el caso chileno esta en estos momentos en perfectas condiciones (de adoptar un modelo de reparto), porque todavía tenemos cerca de 5 cotizantes por cada pensionado”. Eso sí, el investigador insistió en que no debían destinarse todos los recursos que ingresan al pago de pensiones, “sino que se deje una buena parte, que durante 20 o 30 años gane rentabilidad, de tal forma que cuando vengan los cambios demográficos, no tengan que cambiar las condiciones de los cotizantes futuros, no tengan que cotizar 30% o 35% de su sueldo”.

 

“Hoy en Chile las AFP están recaudando casi $9 billones al año en cotizaciones de los trabajadores y aportes fiscales, pero están pagando solo $4 billones en pensiones. Si yo usara mucho más de las cotizaciones en pagar pensiones y guardara una parte importante para los momentos de la transición demográfica, cuando tengo mucho más pensionados y no tantos cotizantes, yo podría mantener las mismas condiciones para las generaciones futuras sin tener una injusticia intergeneracional”, agregó Marco Kremerman.