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Philip K. Dick, El autor de ciencia-ficción que recordaba el futuro

Philip K. Dick, El autor de ciencia-ficción que recordaba el futuro

Philip K. Dick

(16 de diciembre de 1928, Chicago, Illinois, EE.UU.

2 de marzo de 1982, Santa Ana, California, EE.UU.)

 «¿Saben cuál es la verdadera base del poder político? No las armas ni las tropas, sino la habilidad de hacer que los demás hagan lo que uno desea que hagan.» – Philip K. Dick

Prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, que influyó notablemente en dicho género. Dick trató temas como la sociología, la política y la metafísica en sus primeras novelas, donde predominaban las empresas monopolísticas, los gobiernos autoritarios y los estados alterados de conciencia. En sus obras posteriores, el enfoque temático de Dick reflejó claramente su interés personal en la metafísica y la teología. Aunque más conocido por los aficionados al cine, sobre todo de ciencia ficción, debido a las determinantes adaptaciones cinematográficas de algunas de sus obras, lo cierto es que Philip Kindred Dick fue ya en vida uno de los escritores más adorados y seguidos de la ciencia ficción. La importancia de este autor en las letras norteamericanas es tan grande que, no sólo una buena parte de sus obras se están publicando todavía de forma póstuma, sino que los editores de ciencia ficción decidieron instaurar en 1983, un año después de su muerte, el premio Memorial Philip K. Dick, para la mejor obra estadounidense de ciencia ficción publicada en libro de bolsillo. A menudo se basó en su propia experiencia vital, reflejó su obsesión con las drogas, la paranoia y la esquizofrenia en novelas como A Scanner Darkly y SIVAINVI. La novela El hombre en el castillo, galardonada con el Premio Hugo a la mejor novela en 1963, está considerada como una obra maestra del subgénero de la ciencia ficción denominado «Ucronía». Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, una novela sobre una estrella televisiva que vive en un estado policial en un cercano futuro distópico, ganó el Premio John W. Campbell Memorial a la mejor novela en 1975.

Aclamado en vida por contemporáneos como Robert A. Heinlein o Stanisław Lem, Dick pasó la mayor parte de su carrera como escritor casi en la pobreza y obtuvo poco reconocimiento antes de su muerte. Una de las mayores virtudes de Dick es que produjo ciencia ficción seria y, sobre todo asequible, para el gran público. Fue un escritor consistente y brillante, y de los más originales del género. Curiosamente, es un autor mucho más apreciado en Europa que en los propios Estados Unidos, habiendo países, donde es el escritor de ciencia-ficción por excelencia, en detrimento de otros ilustres como Asimov, Clarke o Bradbury. En cualquier caso Dick es un autor controvertido, siendo sorprendente para algunos críticos que, habiéndose especializado en la irracionalidad, en el seno de una literatura tan básicamente apartada de ella como es la ciencia-ficción, haya tenido un reconocimiento tan profundo. Por su carácter visionario, sus obras pueden compararse con las de William S. Burroughs, aunque Dick resulta menos mordaz y más filosófico.

Dejando a un lado el enfoque simplista y optimista del mundo frecuente en la “edad dorada” de la ciencia ficción, las obras de Philip K. Dick se caracterizan por una sensación de constante erosión de la realidad, explorando su naturaleza enigmática de forma sistemática y creando ambientes posmodernos y decadentes, adelantándose al subgénero cyberpunk. A menudo, los protagonistas descubren que sus seres queridos (o incluso ellos mismos) son sin saberlo robots, alienígenas, seres sobrenaturales, espías sometidos a lavados de cerebro, alucinaciones, o cualquier combinación de éstos; este rasgo de la obra dickiana refleja la obsesión del autor acerca de la frágil naturaleza de la realidad perceptible. Sus historias a menudo se convierten en fantasías surrealistas a medida que los personajes van descubriendo que su vida diaria es realmente una ilusión construida por poderosas entidades externas (como por ejemplo en Ubik), por grandes conspiraciones políticas, o simplemente por las peripecias de un narrador no creíble.

Philip Kendred Dick nació prematuramente junto a su hermana gemela Jane, el 2 de Marzo de 1928, en Chicago. Jane murió trágicamente pocas semanas después. La influencia de la muerte de Jane fue una parte dominante de su vida y obra. Sus padres se divorciaron en 1932 y Dick se quedó con su madre. De muy joven comenzó a leer y escribir ciencia ficción y en su adolescencia publicó regularmente historias cortas en el Club de Autores Jóvenes, una columna del Berkeley Gazette. Durante estos años su salud no fue buena, sufría frecuentes ataques de asma y periodos de agorafobia (fobia a los espacios abiertos, que también Asimov padeció, aunque en menor medida). A los 18 años, dejó a su madre y se fue a vivir solo.

En 1949 se matricula en la Universidad de California, en Berkeley, y estudia alemán y filosofía. Durante el tiempo que pasó en Berkeley, Dick trabó amistad con el poeta Robert Duncan y, según él afirmaba, fue presentador de un programa de música clásica de la emisora de radio KSMO en 1947. Desde 1948 hasta 1952 fue vendedor de discos, su único trabajo antes de publicar su primera historia corta en 1952. Además de treinta y seis novelas, Dick escribió 121 relatos cortos. Gran parte de sus muchas historias cortas y obras menores fueron publicadas en las revistas pulp de la época; fue en una de ellas donde apareció Beyond Lies the Wub, su primera venta profesional: Planet Stories de julio de 1952. A partir de entonces, se dedicó a la escritura a tiempo casi completo, publicando su primera novela en 1955.

Los años 50 fueron una época difícil para Dick. Se relacionó con la contracultura anterior a los 60 de California y simpatizaba con los poetas beat y las ideas de izquierda. Dick se opuso a la Guerra de Vietnam, por lo que el FBI le abrió expediente.  El reconocimiento de la crítica le llegó a Philip K. Dick en 1963, cuando ganó el Premio Hugo por su novela El hombre en el castillo. Aunque Dick fue entonces aclamado como un genio en el mundillo de la ciencia ficción, siguió siendo un desconocido para el resto del mundo literario, por lo que sólo pudo publicar sus libros en editoriales especializadas que pagaban poco. En consecuencia, aunque publicó novelas regularmente durante los siguientes años, siguió teniendo dificultades económicas casi hasta el final de sus días.

En 1972, Dick donó sus manuscritos y papeles a la Special Collections Library en la Universidad del Estado de California en Fullerton, donde fueron archivados en la Colección de Ciencia Ficción Philip K. Dick en la Biblioteca Pollak. En Fullerton fue donde Dick trabó amistad con los escritores de ciencia ficción K. W. Jeter, James Blaylock y Tim Powers. La última novela dickiana publicada en vida del autor fue La transmigración de Timothy Archer.

Dick no mantuvo en secreto que muchas de sus ideas y trabajos estuvieron fuertemente influidos por los escritos de Carl Gustav Jung. Philip K. Dick experimentó con drogas psicoactivas, aunque siempre negó que hubieran influido en su obra. No obstante, el consumo de drogas fue tema importante en muchos de sus trabajos, como Una mirada a la oscuridad y Los tres estigmas de Palmer Eldritch. Dick consumió anfetaminas de forma habitual, y también experimentó brevemente con substancias psicodélicas, pero escribió Los tres estigmas de Palmer Eldritch, obra proclamada “la novela LSD por excelencia de todos los tiempos” por la revista Rolling Stone, antes de haber probado esa droga. Por otra parte, de acuerdo con una entrevista suya publicada en 1975 por la misma revista, Dick escribió todos sus libros publicados antes de 1970 bajo los efectos de las anfetaminas.

Philip K. Dick murió en Santa Ana, en el estado de California, en 2 de marzo de 1982

Gregg Rickman, el mayor cronista de Dick, propuso un esquema con tres etapas para orientarnos en la amplia obra dickiana: La primera (1951-1960), la etapa política, abarca desde los primeros cuentos hasta Confesiones de un artista de mierda. La segunda (1962-1970), la etapa metafísica, desde El hombre en el castillo hasta Fluyan mis lágrimas, dijo el policía. La última etapa (1974-1981), la etapa mesiánica, desde la experiencia SIVAINVI hasta la publicación de La transmigración de Timothy Archer.

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1645

https://es.wikipedia.org/wiki/Philip_K._Dick

http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=dick-philip-kindred

 

El hombre en el castillo: La Segunda Guerra Mundial ha terminado en 1947, siendo los Aliados derrotados por el Eje. Los Estados Unidos han sido invadidos y, consecuentemente, divididos entre japoneses y alemanes, del mismo modo que pasó realmente en Alemania tras su derrota en el mundo en el que vivimos. Un autor que se acerca a un escenario como el propuesto se enfrenta al problema de describir cómo sería el mundo si los nazis hubieran ganado la guerra, y Dick opta por trazar a grandes rasgos la brutalidad nazi llevada al mundo entero -e incluso al espacio exterior-, y para ello elige centrarse en la cotidianidad de los americanos derrotados dentro de una cultura japonesa victoriosa. La acción se desarrolla en 1962 en la costa Oeste de los que otrora fueran los Estados Unidos, ahora rebautizados como PSA o Pacific States of America, la nueva zona de influencia japonesa. Los nativos son ciudadanos de segunda clase a pesar de que su cultura es admirada por los vencedores, a tal punto que uno de los mejores negocios es la venta de auténticas antigüedades americanas como los relojes de Mickey Mouse. Este mundo nos es descrito a través de las vidas de Robert Childan, Frank Frink, su ex-esposa Juliana y Nobusuke Tagomi, saltando la narración constantemente de un personaje a otro, de modo que la trama gira alrededor de tres cuestiones que se tocan por momentos: el comercio en torno a las antigüedades americanas y la valoración que los japoneses hacen de ella, la misión del Sr. Baynes, llegado de Europa para entrevistarse con el Sr. Shinjiro Yatabe con fines aparentemente comerciales, y un extraño libro censurado por los nazis que describe a los Aliados como victoriosos, escrito por un tal Hawthorne Abendsen, que será el `Hombre en el castillo` al que alude el título. El hombre en el castillo` consiguió el Premio Hugo en 1963.

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía: ¿Qué haría usted si de la noche a la mañana, se convirtiera en un perfecto desconocido sin existencia real en el mundo que le rodea? ¿Qué haría si viviera en una sociedad policial, donde los estudiantes están confinados en las ruinas de los antiguos campus universitarios, donde existen los campos de trabajos forzados y donde un individuo vale tan sólo lo que señalan sus tarjetas de identidad? ¿Cómo se enfrentaría usted a un sistema policial para el que el único orden establecido es el dictado por él bajo sus propias normas? Esta es la alucinante disyuntiva a la que debe hacer frente Jason Taverner, astro de la TV, admirado por más de treinta millones de teleespectadores, cuando, tras un fallido atentado, despierta en la destartalada habitación de un infecto hotel, con veinticinco mil dólares en el bolsillo, pero sin ningún documento de identidad que le permita sobrevivir en un mundo en el que cuando la policía se fija en uno jamás le olvida totalmente.

 

Enviado por Alfredo Rubio Bazán.

 

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