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Movilizaciones masivas contra los ataques del Gobierno finlandés a los desempleados

Movilizaciones masivas contra los ataques del Gobierno finlandés a los desempleados

 

Una huelga del transporte paraliza Helsinki

El viernes 2 de febrero una huelga convocada por el sindicato de transporte AKT paralizó Helsinki, extendiéndose rápidamente a nivel nacional contra el denominado “Modelo Activo” de desempleo. Con este nuevo modelo los parados, para continuar recibiendo las ayudas de la seguridad social, tendrán que demostrar o que han tenido empleos temporales, normalmente mal pagados, o que han realizado cursos de formación a los que es difícil acceder.

Una marcha desde los locales del sindicato AKT en el barrio de Kallio de Helsinki se convirtió en una masiva manifestación de 15.000 personas que abarrotó la Plaza del Senado, a pesar del cierre de casi todos los transportes públicos y de una fuerte nevada el día anterior que hizo que se acumularan 20 centímetros de nieve. En todo el país no sólo los trabajadores del transporte sino también los trabajadores del sector de la construcción y de la industria  manufacturera fueron a la huelga, en total más de 200.000 trabajadores, un diez por ciento de los trabajadores finlandeses.

Desde Sosialistinen Vaihtoehto (CIT Finlandia) consideramos que desde hace meses se ha ido generando un ambiente para una huelga política, poniéndose ya encima de la mesa reivindicaciones políticas contra el actual Gobierno de derechas en la manifestación de septiembre de movimiento Joukkovoima (“El Poder del Pueblo”). La huelga del viernes tuvo lugar en un momento en que la tensión política ha crecido aún más fruto de que las negociaciones entre los sindicatos nacionales y los empresarios por el convenio de 2018 avanzan lentamente.

Con esta última acción los sindicatos se han puesto en evidencia, al plantear que el “Modelo Activo” es una violación del Pacto de Competitividad que firmaron con el gobierno hace dos años. Los afiliados de los sindicatos tienen que aprovechar este momento y presionar para, desde la base, forzar a la dirección sindical a dar un paso adelante en esta lucha. Hay que convocar una huelga general contra el Modelo Activo, contra la austeridad y contra todos los ataques del gobierno a trabajadores, pobres y oprimidos.

El “Modelo Activo” es un buen objetivo para impulsar la lucha, ya que es odiado por la mayoría de la población y va a ser utilizado explícitamente para obligar a los parados a aceptar empleos temporales y mal pagados para, posteriormente, atravesar un laberinto burocrático y terminar recibiendo el dinero justo para poder comer. Al tiempo que las tasas de desempleo en Finlandia apenas se han movido del 9% desde 2011, y mientras las colas para recibir ayuda social siguen aumentando, el actual gobierno, como los dos anteriores, parece no tener interés alguno en que la gente consiga trabajo.

Algunos analistas hacen paralelismos entre el “Modelo Activo” e iniciativas similares en Gran Bretaña y otros países para recortar el subsidio de desempleo. El enorme aumento de los trámites burocráticos fruto de este modelo será aprovechado por el gobierno de derechas para externalizar la gestión de la seguridad social en favor del sector privado, perjudicando a los trabajadores del sector público al tiempo que se crean grandes oportunidades de negocio para grandes empresas entregándoles recursos y dinero públicos. Dichas medidas deben encontrarse una férrea resistencia.

Pero, ¿quién puede dirigir dicha resistencia? La dirigente de la Alianza de Izquierdas, Li Anderson, fue aplaudida con entusiasmo por la gente, lo que contrasta con los resultados logrados por su partido en las penúltimas elecciones presidenciales. Encuestas recientes señalan que Anderson es muy popular entre los votantes de izquierdas y entre la opinión pública, sin embargo, su popularidad, como en el caso del primer ministro neozelandés Jacaranda Arden, es más fruto de su imagen pública que de sus acciones políticas.

La reelección como presidente de Sauli Niinistö a finales del mes pasado fue una señal de la debilidad del Partido Socialdemócrata y de la Alianza de Izquierdas. Si la Alianza de Izquierdas, que tiene vínculos con los sindicatos más activos de Finlandia, aprovechara el ambiente generado el viernes pasado y movilizara a trabajadores, estudiantes y desempleados organizando un movimiento de masas contra la austeridad, provocaría un terremoto en la política finlandesa que echaría a un lado tanto al gobierno como a las capas de la oposición más colaboracionistas con aquel, abriendo un nuevo espacio para sectores aún más radicalizados.

Si la Alianza de Izquierdas se niega a plantear un programa socialista claro, exigiendo los fondos necesarios para garantizar los subsidios de desempleo, un plan de creación de empleo, y escalas móviles salariales garantizando que los empleos y los salarios no dependerán de ese casino llamado mercado, condenará a los trabajadores finlandeses a más austeridad.

¡Es necesaria una movilización continuada y creciente contra el Modelo Activo que prepare una huelga general!

¡Basta de ataques contra los subsidios y los servicios públicos¡ ¡Ni despidos, ni recortes de subsidios, ni privatizaciones!

¡Necesitamos un partido de masas de la clase trabajadora con un programa socialista claro! ¡Unidad de trabajadores, estudiantes y desempleados en un movimiento de masas contra la austeridad!

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