Las AFP son empresas privadas, a las cuales el DL 3.500 de 1980 les entregó un mercado cautivo, al obligar (artículo 2) a todo nuevo trabajador a cotizar exclusivamente en una AFP, sin posibilidad de cotizar en alguna de las Cajas de Previsión existentes hasta esa época. Al eliminar la libertad de opción por el sistema de previsión que un trabajador pudiera escoger, es el principal motivo por el que este importante decreto ley2 fuera promulgado cuatro meses antes que entrara en vigencia la Constitución, de 1980, en razón que en el N° 16 del artículo 19, dispone:

«Ninguna ley o disposición de autoridad pública podrá exigir la afiliación a organización o entidad alguna como requisito para desarrollar una determinada actividad o trabajo, ni la desafiliación para mantenerse en estos».

En virtud de este precepto de la Nueva Constitución, de 1980, ninguna ley podría obligar a un trabajador a afiliarse exclusivamente a una AFP, para optar por sistema previsional. Por esa razón, el DL 3.500 se dictó antes que entrara en vigencia la nueva Constitución, puesto que, aunque el Tribunal Constitucional también había sido designado por la dictadura, igual se corría el riesgo que la obligación de afiliarse solo a una AFP, fuera declarado inconstitucional.

Explicado esto, ahora expondremos las razones para sostener que las AFP son una estafa implícita del DL 3.500 que las creó. Ello deriva del hecho que las cotizaciones que se deben pagar a las AFP son de dos tipos: 10% que va al Fondo de Pensiones de cada trabajador, y la Cotización Adicional, que históricamente desde 1981 a 2009, fue en promedio de 3%, que va directamente a las AFP, para que administren el Fondo de 10%.

Cualquier lector avezado se dará cuenta que es inconcebible que se deba pagar una comisión de 3 pesos, dólares, o euros por administrar un Fondo o depósito de 10 pesos, dólares o euros. Es un verdadero robo, pero es un robo legal, autorizado por el DL 3.500, y los trabajadores no tenían la posibilidad de escoger otro sistema. Y este no es el primer robo legal que se hizo en dictadura3.

Las AFP son empresas privadas pero sus ganancias no dependen del mercado, ni de una buena o mala gestión, puesto que tienen una remuneración o ganancia asignada por ley, gracias a la astucia de dividir la cotización en dos partes, una para el Fondo de Pensiones y otra que es ganancia para las AFP.

En efecto, por cada $ 100 de mi salario, me descuentan $ 13, de los cuales a mi Fondo de Pensión se destinan solo $ 10, y los otros $ 3 pasan directamente a las AFP, de lo cual solo un tercio lo gastaban en administrar el sistema y en el seguro de invalidez y sobrevivencia. El resto era ganancia neta para las AFP, es decir $ 2, equivalente al 20% del Fondo. Y así pasa todos los meses y todos los años, desde 1981 a la fecha. Es la más colosal estafa contra los trabajadores que conoce la historia de Chile. Se dice que los que crearon este sistema eran muy inteligentes, pero Al Capone también lo era.

Esta extraordinaria comisión o ganancia de 20% de las AFP, en relación al Fondo que administran, es un robo, puesto que Caja de Empleados Particulares (EMPART), creada en 1952 por la Ley 10.475, destinaba solo 3,5% del Fondo para la administración del sistema, a pesar que fuera de los fondos previsionales individuales, tenía que administrar, además, Fondos de Cesantía, préstamos a los afiliados, asignaciones por fallecimiento, etc., todo lo cual no realizan las AFP, y además toda esa gestión y cálculos de reajustes e intereses, por cada afiliado, se hacía en cartolas manuales porque no había mecanización, ni existía la computación.

Nunca en la historia chilena y quizás mundial, se ha visto un negocio más extraordinariamente seguro para una empresa privada que las AFP, que cuenta con un mercado cautivo y sin riesgo de pérdida por mala gestión. Ni en las peores crisis financieras mundiales, -crisis asiática, Torres Gemelas, sub prime-, las AFP han visto disminuir sus utilidades, a pesar que la rentabilidad de los Fondos de Pensiones que ellas administran, ha disminuido drásticamente de un promedio de 12% en los años ochenta, a 10% en los noventa, a 8% desde el año 2000, y solamente 4% desde el año 2010.

El resultado para los trabajadores es lamentable, porque este sistema está entregando pensiones miserables. Según las propias AFP, las bajas o miserables pensiones que otorga este sistema, tendrían su origen en las crisis financieras internacionales que afectan las Bolsas de Comercio, donde las AFP invierten dichos fondos. Por lo tanto, siguiendo este razonamiento, las exiguas pensiones no es culpa de las AFP, sino del sistema financiero internacional.

Otro de los argumentos de las AFP y sus defensores, para explicar las bajas pensiones con este sistema, se debería a los bajos salarios y al hecho que los trabajadores tienen muchas lagunas laborales y previsionales. Es decir nuevamente no son las AFP las culpables de las miserables pensiones, sino el sistema económico chileno que no es capaz de generar empleos estables y bien remunerados. Pero si bien es cierto que la precariedad en el empleo y los bajos salarios son una realidad de nuestro país, ello no es más que un nuevo pretexto que no corresponde a la realidad, porque existen trabajadores que han tenido estabilidad en el empleo y buenos salarios, sin embargo sus pensiones también son miserables en relación al salario que percibían antes de jubilarse.

En efecto, ya son varias decenas de miles de profesionales, que siempre tuvieron estabilidad en el empleo, que cotizaron alrededor de 40 años, sin lagunas previsionales, sin embargo perciben pensiones de alrededor de 30% del salario que percibían. Muchos profesores jubilados perciben pensiones que no sobrepasan los 200.000 pesos (menos de 300 dólares).

Para mejorar la rentabilidad y tratar de paliar los riesgos del mercado, donde se invierten los fondos, el año 2002, se crearon diversos tipos de fondos. Unos con mayores riesgos pero que a la vez podrían generar una rentabilidad mayor. Otros fondos no quedarían tan expuestos a esas crisis, pero generarían una baja rentabilidad. En suma, todas estas medidas no han logrado aumentar la rentabilidad de los fondos y por ende de las pensiones. La creación de diversos tipos de fondos no ha sido más que un volador de luces para acallar las críticas al sistema, y no enfrentar la causa real de las bajas pensiones que otorga este sistema.

Al momento de la creación del sistema, en 1980, surgieron numerosas AFP, en su gran mayoría creadas por empresarios chilenos. Pero en la actualidad, solo existen 6 AFP, y una solo de ellas es de capitales chilenos, las otras 5 pertenecen a grandes compañías de seguro internacionales. En razón que casi todas las AFP, salvo una, pertenecen a compañías internacionales de seguro, y como una manera de disfrazar el verdadero robo que significa la cotización adicional, el año 2009, esta cotización fue dividida en dos partes: una que se llama Cotización Adicional propiamente tal o Comisión de administración, y otra que se llama Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SYS), con la salvedad que este seguro ya no lo paga el trabajador, sino que el empleador.

El SYS se licita y todas las AFP se lo deben pagar a una sola compañía de seguros, que ha ganado la licitación que se realiza todos los años. El SYS era de 1,41% del salario, pero el año 2017, este porcentaje fue elevado a 1,53%. Este seguro, a pesar de su muy elevada tasa, 15,3% del fondo, no cubre lo que en general cubre este tipo de seguros en Europa, como el no pago de las cotizaciones por el empleador en caso de quiebra y otras contingencias.

En la cotización adicional que va directamente a las AFP, también hay cambios. Los trabajadores pueden afiliarse a la AFP que deseen, pero todos los nuevos afiliados que por primera vez ingresan al mercado laboral, solo pueden afiliarse a una sola AFP, la que ha ganado la licitación con la propuesta de la más baja cotización adicional o comisión de administración. Las dos última licitaciones la ganó la AFP Planvital, que propuso una comisión de 0,47% el año 2015, y de solo 0,41% el año 2016, lo que es 1,13% más baja que la comisión o cotización adicional que cobra la AFP Provida, que es de 1,54%. El año 2017, esta licitación fue declarada desierta, y los trabajadores se pueden afiliar a la AFP que deseen.

La cotización adicional de 0,47% y posteriormente de 0,41% de la AFP Planvital, deja en evidencia que era realmente un robo la cotización adicional que han cobrado tradicionalmente las AFP desde 1981, y que en la actualidad se sitúa alrededor 1,5%. El ejemplo de la AFP Planvital, demuestra que una cotización o comisión de 0,5%, es más que suficiente para que las AFP puedan administrar el sistema y tener ganancias.

Como ya son varias decenas de miles de trabajadores que se han jubilado en el sistema de AFP, con pensiones de miseria, a pesar de no haber tenido lagunas laborales y haber tenido remuneraciones relativamente decentes, nació y creció un poderoso movimiento NO+AFP, que ha realizado manifestaciones de centenas de miles personas a través de todo el país, lo que ha obligado a los políticos y al gobierno a reaccionar para proponer modificaciones al sistema.

Por esa razón, el presidente Piñera ha presentado un proyecto de reforma, cuyo elemento central es aumentar la cotización que va al Fondo de Pensiones en 4%, pero que será de cargo de los empleadores. Sin embargo, este proyecto no toca para nada la cotización adicional ni el SYS, es decir, se mantienen incólumes los pilares del sistema de estafa legal y ganancia asegurada para las AFP y las compañías de seguro, de las cuales dependen estas AFP. Para aumentar marginalmente las actuales pensiones, el proyecto contempla un financiamiento fiscal de 3.500 millones de dólares.

Para no tocar las exageradas ganancias de las AFP y de las compañías de seguro, seremos todos los chilenos, que tendremos nuevamente que pagar con nuestros impuestos, esencialmente el IVA, el fracaso rotundo del sistema de AFP. Como el presidente Piñera no tiene mayoría parlamentaria, es de esperar que la oposición rechace esta inicua reforma, que consolida las AFP.

Notas

1 Administradoras de Fondos de pensiones (AFP) creadas por el DL 3.500, el 13.11.1980, dos meses después que la actual Constitución hubiera sido aprobada por un «plebiscito» el 11.09.1980 y cuatro meses antes de su entrada en vigencia.

2 Decretos leyes son las leyes que dictan los gobiernos de facto, al margen de la Constitución y sin la aprobación de un Poder Legislativo.

3 El DL 701, con el pretexto de fomentar la forestación, entregó un subsidio del Estado de 75 % a enormes empresas forestales por plantar bosques artificiales de pinos y eucaliptos. Este DL es también un robo legal a todo el pueblo chileno.