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La igualdad de género en el fútbol es posible

La igualdad de género en el fútbol es posible

UNI Americas, sindicato global.

“Hace cinco años UNI comenzó un viaje en el mundo deportivo. Hizo la primera cumbre que reunió a los sindicatos de deportistas profesionales alrededor del mundo y ahora tenemos a Global Union integrada con jugadores asociados, estos es un logro significativo, un avance en la organización sindical a nivel global.

EL problema del deporte raya en lo humano, en cómo tratan a sus jugadores y cómo los abandonan cuando su carrera profesional termina arrojándolos al olvido. En materia de derechos humanos hay fuertes debilidades, por ello Global Union quiere que la voz de los jugadores se oiga, por esta razón, el otro año iniciaremos una campaña en pro de sus derechos”. Con estas palabras, Philip Jennings, secretario general de UNI Global Union, presentó a Mónica González, una pionera en el futbol no sólo por ser mujer sino por promover avances en la defensa de los derechos de las mujeres en el mundo del futbol.

Este año, UNI invitó a Mónica como respaldo a la campaña por la defensa de los derechos humanos y laborales de los deportistas. Mónica jugó para la selección nacional mexicana de futbol en el mundial de 1999, también jugó en la liga de Estados Unidos, fue capitana del equipo mexicano en los olímpicos 2004 y la FIFA la reconoció como estrella en 2007. Se retiró en 2011 luego de 89 partidos disputados. Hoy se dedica a la transmisión a gran escala de futbol en televisión y a defender los derechos de las mujeres en el futbol femenino.

“El futbol corre en mi sangre por eso estoy aquí porque descubrí un poder muy grande en este deporte y especialmente en el futbol femenino. Fui futbolista y ahora trabajo en la televisión. Hago carrera abriéndole campo a las mujeres y estamos en plan de conquistar el mundo”, dice Mónica soltando una riza que acompaña la frase final de su comentario.

Según Mónica, el número de niñas que están jugando futbol cada vez aumenta en contra, incluso, de la tradición cultural de que el futbol es masculino, por eso dice apostarle a estas nuevas deportistas: “Hacer crecer el futbol femenino es algo que las federaciones están buscando y yo como jugadora también lo busco”.

En mayo de 2009, Monica Gonzalez, fundadora de Gonzo Soccer junto a Alyse LaHue, dieron una clínica de fútbol para niñas Latinas en las instalaciones de Chitown Fútbol en la ciudad de Chicago. El entrenamiento de las niñas fue un éxito, tanto que el dueño de Chitown Fútbol las invitó a impartir otra clínica.

No obstante, las niñas de Chicago querían jugar y necesitaban un lugar. No pasó mucho tiempo antes de que Mónica se diera cuenta de que las niñas necesitaban mucho más que fútbol, requerían ayuda académica y herramientas que les ayudarán a reaccionar ante los riesgos diarios en los que se veían involucradas. El resultado es que Gonzo Soccer hoy es algo más que una academia de fútbol para niñas. Es un lugar en el que las chicas pueden aprender habilidades para la vida y que les ayuda a permanecer en la escuela ya que reciben apoyo en sus estudios.

La academia se extendió a Texas y se abrió otra en Tijuana, México, en el 2011. Y su enseñanza ahora llegó a Colombia: en abril de 2013 impartió talleres a niñas de Bogotá, Quibdó y San Andrés, fortaleciéndolas a través del deporte. Fue tan importante su trabajo que, en noviembre del mismo año,  el Departamento de Estado de los Estados Unidos otorgó un donativo para abrir cuatro academias en Colombia, y Bogotá, Barranquilla, Medellín y Quibdó fueron las beneficiadas.

“Mi trabajo lo hago porque intento combatir las injusticias en el mundo deportivo femenino, sólo hasta mis 38 me vine a dar cuenta que era maltratada y no me respetaban mis derechos humanos. Hay que combatir estas injusticias. Yo lucho porque estas niñas puedan dedicarse a su vida de futbol y no tengan que tener un trabajo aparte para poder tenerla. Porque se supone que esto es nuestro trabajo, su trabajo”, dice Mónica.

Y sus palabras se entienden mejor cuando ella explica que en Colombia, de las niñas que ella entrena, ya cuatro van a firmar como futbolistas profesionales. “Ellas deben saber que en Estados Unidos tienen derecho a la educación pero si no se les explica, ellas no reflexiona sobre esto. Yo las debo orientar, ninguna niña cuando firma sabe cuáles son sus derechos. Y deben saber que hay una lucha por seguir. No tiene sentido, por ejemplo, que los hombres reciban más dólares por viáticos o que cuando una mujer gana un partido reciba 500 dólares y un hombre que gane reciba 5 mil”.

Adriana se despidió reflexionando que el mundo deportivo es un poco injusto debe tratar a los hombres como seres humanos. “Además, creo que los hombres necesitan mujeres como entrenadoras desde muy chiquitos, pero ya saben, es solo mi opinión”.

 

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