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Grecia/Refugiados – El corazón de las tinieblas mundial

Grecia/Refugiados – El corazón de las tinieblas mundial

Nadia Barhoum *

Al Jazeera, 29-11-2016

http://www.aljazeera.com/

Traducción de Enrique García – Sin Permiso

http://www.sinpermiso.info/

He pasado dos semanas como voluntaria en Chios (1) trabajando con los refugiados que languidecen en la desesperación y, a menudo, sucumben al suicidio.

A mediados de noviembre, más de 100 habitantes de la isla de Chios atacaron en medio de la noche el campo de refugiados de Souda. Los refugiados estaban aterrorizados: no tenían a dónde ir y nadie a quien pedir ayuda.

No sólo la policía no los protege, sino que cuando atacaron los locales y comenzaron a golpear a los refugiados, los agentes de policía entraron y detuvieron a decenas de hombres en el campo. Se lanzaron cócteles molotov contra los refugiados y decenas de tiendas de campaña, junto con sus escasas pertenencias personales, ardieron por completo.

Uno de los heridos fue Karim, un joven sirio de 19 años de edad, que había conocido en septiembre. Me dijo que mientras huía de los atacantes, se había caído y herido en las manos.

No era la primera vez Karim tuvo que huir para salvar su vida. Aunque consiguió salir con vida de su ciudad natal de Raqqa, otros no fueron tan afortunados.

Sentado en un recipiente de metal en el campo de Souda, me habló en septiembre de uno de sus amigos que había huido a Turquía, pero que había sido capturado por el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, también conocido como ISIS). Su familia recibió su cabeza en una bolsa de plástico una semana más tarde.

Karim llevaba en la isla de Quíos más de tres meses cuando me encontré con él; y todavía está esperando noticias de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (OEAA) sobre su caso. Teme ser deportado a Turquía, donde su vida podría estar en peligro.

Al igual que Karim, a muchos refugiados en Chios les preocupa ser deportados a diversas zonas de guerra. Pero también hay otros que desean regresar a sus países en conflicto, donde por lo menos pueden morir con dignidad en lugar de enfrentarse a una muerte lenta en Grecia, despojados de su humanidad y ganas de vivir.

Durante las dos semanas que pasé en Chios como traductora jurídica voluntaria fui testigo de su extraordinaria desesperación. Cada día, un refugiado intenta terminar violentamente su propia vida y todas las persona con las que hable declararon haber tenido pensamientos suicidas. Este sentimiento de desesperanza no ha disminuido desde que me fui, y las condiciones parecen empeorar cada día que pasa.

La espera interminable

A Chios llega gente de dos continentes: Siria, Afganistán, Irak, Pakistán, Argelia, Sudán, Marruecos, Nigeria, Egipto, Etiopía, Irán y otros lugares.

Una vez que los refugiados se bajan de las embarcaciones, son transportados en autobús al centro de procesamiento administrativo, que es un almacén reconvertido en medio de un lugar desolado. El edificio tiene una entrada: una puerta de metal cerrada que está constantemente bloqueada por decenas de cuerpos desesperados, empujando, esperando para entrar. La gente espera durante horas en el frío o el calor.

Cuando llegan a la entrada, la policía griega, que controla la puerta, cachea a fondo cada persona.

Dentro del edificio, hay otra sección para los servicios de asilo, que está cerrada por otra puerta de metal vigilada por agentes de una empresa de seguridad privada.

Allí, los refugiados esperan de nuevo para ser cacheados por la seguridad privada también. La militarización y securización de los campos de refugiados son evidentes, y que ciertos intereses privados se benefician de la miseria de los otros.

Al final de este proceso, todos los refugiados han dejado sus huellas digitales y han sido registrados en una base de datos de la Unión Europea.

Una vez que los refugiados están registrados en la oficina de asilo, reciben el número de su expediente, que es la única forma en que se identifican, y se les asigna una tienda de campaña o un contenedor metálico. Después de esto, tienen que esperar de nuevo, hasta que su número aparece en una pantalla en el campamento, para comenzar el proceso de la entrevista para solicitar asilo en Grecia.

Para muchos, se trata de una interminable espera; durante mucho tiempo la OEAA priorizaba sólo los expedientes de sirios y algunos otros casos altamente vulnerables, dejando a los no-sirios en el limbo.

La espera en un campo abarrotado con condiciones deplorables es especialmente insoportable. Los campos de refugiados que han surgido en el último año en Chios están destinados a albergar a 1.100 personas, pero en la actualidad hay unos 4.000 alojados allí (PDF). Comprensiblemente, hay una intensa presión sobre la infraestructura y los servicios disponibles.

Las condiciones de vida en los campamentos son abismales: malos o inexistentes servicios sanitarios, escasos servicios de salud mental, raciones de alimentos no comestibles, organizaciones no gubernamentales internacionales disfuncionales y altamente problemáticas.

Las tiendas de campaña y los contenedores de metal a los que se asignan los refugiados tampoco son para estancias de larga duración y a menudo hay hacinamiento, falta de higiene y poca protección contra la intemperie y el robo.

Es natural que, en tales condiciones, las tensiones entre los refugiados aumenten, lo que resulta en peleas regulares, principalmente por choques étnicos.

Los refugiados se encuentran en múltiples ocasiones obligados a competir entre sí por los recursos, así como por el acceso a los procesos legales y políticos que han establecido cuotas basadas en definiciones arbitrarias de “vulnerabilidad”.

Entre la muerte y la desesperación

Los refugiados están presos, esencialmente, en los campos y no se les permite viajar más allá de la ciudad. Si se les encuentran fuera, no sólo corren el riesgo de ser arrestados y detenidos por las autoridades, sino también de ser agredidos por los locales.

Conocí a una familia palestino-siria que me contó que su hija de dos años de edad fue golpeada por un hombre griego en un pequeño parque al lado de uno de los campos. La niña tuvo que ser asistida en el hospital de las heridas y moratones que cubrían su pequeño cuerpo. La policía, dicen, no hizo nada para ayudarla.

Las recientes protestas son sólo algunas de las muchas que han tenido lugar a través de Grecia en los últimos meses. Muchas de las manifestaciones anti-refugiados están relacionadas  con el crecimiento del partido griego neonazi Amanecer Dorado, que ha alentado la xenofobia en todo Chios y las islas circundantes.

Erdogan amenaza a la UE con una nueva oleada de refugiados

Estas dinámicas entre la población local y los refugiados se producen en un contexto determinado. Grecia es un país periferia de la UE, en medio de una de las peores crisis financieras de  su historia reciente.

Sería de risa sino fuera una tragedia que se crea que puede asumir la responsabilidad de una de las peores crisis de refugiados en la historia del mundo.

Las fronteras de otros países europeos permanecen cerradas, poniendo una gran presión en Grecia y creando un cuello de botella para toda la emigración a Europa.

Esta incertidumbre sin fin y el miedo a lo que puede ocurrir son lo más difíciles de soportar, especialmente cuando las condiciones dentro de los campamentos siguen empeorando.

Muchos abandonan toda esperanza en esta interminable espera y recurren a los traficantes de personas. La gente está tan desesperada que ni las historias de tráfico de órganos y marchas mortales a través de fronteras militarizadas les disuaden de buscar alternativas a las pésimas condiciones en Grecia.

Este es nuestro corazón de las tinieblas mundial. Las vidas de los demás siguen siendo relegadas a los márgenes absolutos de la sociedad, donde se les deja languidecer en la desesperación, donde la muerte es bienvenida como la única alternativa para el dolor y la miseria de las condiciones diarias a las que se enfrentan.

El mundo es testigo del mayor desplazamiento de personas desde la Segunda Guerra Mundial, además de la destrucción completa de algunas de las civilizaciones más antiguas y ricas de la tierra. ¿Ha fracasado Europa a la hora de preservar la dignidad humana y evitar recaer en un período histórico que prometió que nunca se repetiría? Y ¿con qué fin? ¿Para preservar el espejismo de la Europa Fortaleza?

Temo que lo peor está aún por llegar.

* Investigadora en el Instituto de Haas para una Sociedad Inclusiva y Justa en la Universidad de California en Berkeley y miembro de la Junta Nacional Ejecutivo del Movimiento de Jóvenes Palestinos.

Nota de Correspondencia de Prensa 

1) Quíos o Quío (en griego: Χίος, Chíos; en turco: Sakız Adası, o «Isla de Almáciga») es una isla griega situada en el mar Egeo Septentrional, próxima a la costa de Turquía. Tiene una superficie de 842,29 km² (sin incluir islas e islotes próximos).

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