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Estado Español – GIDE Y EL CONGRESO DE ESCRITORES ANTIFASCISTAS DE VALENCIA

Estado Español – GIDE Y EL CONGRESO DE ESCRITORES ANTIFASCISTAS DE VALENCIA

Pepe Gutierrez Alvarez

Este extraordinario encuentro tuvo lugar en el mes de julio de 1937, y reunión a la crema de la crema de la intelectualidad democrática y antifascista del mundo, pero también tuvo lugar un destello de conciencia antiestalinista muy precoz. Quien mejor representó esta última óptica fue sin duda el prestigioso André Gide. El mismo que definía la guerra contra los militares fascistas como algo parecido a un enfrentamiento entre el bien y el mal, entre la reacción y el progreso, entre las fuerzas sociales opresoras y las que llevan la promesa de una emancipación.

Esta división necesita, naturalmente, muchos matices, pero así de rotunda parecía en momentos como los de Badajoz, Guernica o el frente de Madrid. En opinión del autor de “Corydon”, en España se libraba una batalla contra la peste fascista que se había impuesto sin apenas resistencia en Italia, Alemania y Austria, y se jugaba también una nueva edición de una guerra internacional que había comenzado victoriosamente con la toma del Palacio de Invierno en octubre de 1917. También se sentía como un preludio de “la próxima guerra”, esa que, según aparece en una memorable novela del contradictorio, Evelyn Waugh, era un desastre total veía venir todo el mundo menos los gobernantes.

La guerra por lo tanto aparecía como varias cosas a la vez. Una mayoría creciente enfatizaban su aspecto, más antifascista, su carácter de resistencia nacional, popular y democrática, de acuerdo con los planteamientos vigentes en los aledaños del Kornintern -Neruda, Aragón, Buñuel, Hernández, Machado, de hecho la mayoría-; para otros era la defensa de las tradiciones republicanas y democráticas aunque no estaban de acuerdo con el auge de los comunistas, mientras que para un sector minoritario aunque también importante, se trataba de una revolución socialista surgida en la defensa de las libertades democráticas.

Por esta convicción trabajaron, no solamente los que lo hicieron al lado de la CNT -León Felipe, Simone Weill, Karninski, Berneri, etc.-, o del POUM -Orwell, Benjamin Peret, Mary Low, etc-, sino también, otros muchos que se alinearon con otras formaciones aunque aceptaron de buena fe la idea de los dos plazos. La separaba un primero la guerra, y un luego para la revolución. Recordemos que éste fue el planteamiento inicial del propio Orwell, y es el que aparece en gran medida en la extraordinaria película de Joris Ivens, Tierra de España, en cuyo guión contribuyeron John Dos Passos y Hemingway. La culminación. pública de esta convergencia y también en cierta medida, de la contradicción guerra-revolución tuvo lugar en julio de 1937 en el Congreso de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia bajo la presidencia del doctor Juan Negrín.

El congreso reunió prácticamente a todo el plantel de escritores de izquierdas del mundo en un debate en el que se insistió en la lucha contra el fascismo y en la defensa del compromiso del intelectual con el pueblo, pero esto ya en un sentido un tanto diferente al que le habían dado Gide y Malraux en el congreso anterior celebrado en París en 1935.

Este congreso se celebró cuando el estalinismo ya había conseguido “normalizar” el bando republicano y no se permiten voces disidentes, ni siquiera la del prestigioso Gide que, en rigor, venía a refrendar la línea general antifascista del encuentro. Su pecado era haber escrito “Retour de I’ URSS” y por lo mismo, sospechoso de ‘trotskismo”. El “trotskismo” estaba ya fuera de la ley y los agentes del Kornintern en el lugar -Ehrenburg, Koltzov, etc.- le impidieron expresarse. Entonces la protesta fue mínima.

La Alianza estaba organizada por secciones (Literatura, Plásticas, Biblioteca, Pedagogía, Teatro y Música), y Conocía una amplia inserción en Madrid, Valencia y Barcelona, donde publicaba, respectivamente, “El mono azul”, “Nueva Cultura” y “Meridià”, y tenía una gran audiencia entre toda la “intelligentzia” republicana. Entre sus iniciativas más conocidas se encuentra la edición de un Romancero General de la Guerra de España, de una Crónica General de la Guerra de España y de una Antología de Poetas de la España leal a la República que acababa de cerrar el proceso revolucionario que había surgido desde abajo, de la mano de los trabajadores que se habían enfrentado a la sublevación a pesar del gobierno republicano que trató de negarle las armas. El Congreso fue un momento excepcional, un momento de la conciencia humana que incluía una también una denuncia de la contrarrevolución burocrática que se estaba desarrollando invisiblemente en la URSS.

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