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EEUU – LOS MEDIOS DE LA RESISTENCIA SE ALINEAN CON TRUMP PARA PROMOVER UN GOLPE EN VENEZUELA

EEUU – LOS MEDIOS DE LA RESISTENCIA SE ALINEAN CON TRUMP PARA PROMOVER UN GOLPE EN VENEZUELA

Por Alan MacLeod

(Tomado de https://fair.org/home/resistance-media-side-with-trump-to-promote-coup-in-venezuela/?awt_l=IUV8G&awt_m=iAoY9fmr42R._TQ)

Nos gusta creer que tenemos unos medios masivos desafiantes: que se levantarán en particular contra Donald Trump. Los medios nos aseguran que realizarán el crucial rol democrático de mantener rindiendo cuentas sobre cada uno de sus actos a este peligroso nuevo presidente y comandante en jefe. Esta creencia ha tocado una fibra en el público; al comienzo de la victoria de Trump en 2016, el New York Times logró más de 250 mil nuevos suscriptores digitales en pocas semanas. “En la oscuridad la democracia muere”, como nos dice el Washington Post en cada una de sus página web.

Pero en lo que se refiere apoyar a Trump para un cambio de régimen en Venezuela, los medios “que resisten” se alinean hombro con hombro con el presidente.

Después de ganar las elecciones de 2018, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue investido hace poco para un segundo término. Sin embargo, Trump ha tomado la extraordinaria medida de declarar las elecciones nulas, condenando al “régimen ilegítimo de Maduro”. Además logró que la cabeza de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó —alguien que nunca se había aspirado a presidente y a quien incluso el New York Times (22/1/19) describe como un virtual desconocido— se nombrara a sí mismo como el nuevo líder del país. Esto ha lanzado a la derecha venezolana a las calles tratando de forzar a Maduro a renunciar, y llevó a la muerte a 14 personas en las dos primeras noches de enfrentamientos entre grandes demostraciones a favor y en contra del gobierno.

El año pasado la administración Trump declaró anticipadamente como fraudulentas las elecciones que previamente había exigido,instruyendo a la oposición (a la que Estados Unidos ha estado financiando desde hace dos décadas) que boicoteara el proceso. Incluso trató de persuadir (o sea, intimidar) al candidato presidencial de oposición Henri Falcón para que no participara.

Con un punto de vista completamente unánime, los supuestos medios de oposición de Estados Unidos sirvieron para deslegitimar las elecciones (FAIR.org23/5/18), con el New York Times (20/5/18) describiéndolas como “altamente amañadas” y el Miami Herald(2/5/18) bautizándolas como “fraudulentas”, una “vergüenza”, una “charada” y un “chiste” en sólo una columna. Sin embargo, esta percepción de los eventos sólo puede levantarse sobre una cuidadosa selección de la información: informando a los lectores de ciertos hechos, mientras se ignora una fuerte evidencia contraria.

La cuidadosa selección de la información

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La reelección de Maduro fue ampliamente anticipada por los medios de EEUU (p.ej. PBS NewsHour20/5/18), aunque su victoria es ahora desechada como fraude.

La idea de que las elecciones de 2018 fueron al menos altamente cuestionables, es tomada como un hecho en el conjunto de los medios masivos. Por ejemplo CNBC (23/1/19) afirmaba que la reelección de Maduro “era ampliamente considerada como una vergüenza debido a la extensión de las irregularidades electorales”; Reuters (23/1/19) decía que los votos eran “considerados ampliamente como fraudulentos”.

En realidad, Venezuela tiene uno de los sistemas electorales más intensamente monitoreados en el mundo, y el gobierno llamó a las Naciones Unidas para enviar equipos de observadores. Esto fue bloqueado por Estados Unidos con la argumentación de que las Naciones Unidas “validarían” las elecciones. A pesar de esto, numerosas organizaciones internacionales de monitoreo de elecciones asistieron y atestiguaron la calidad del voto. Por ejemplo, el informe de la delegación de Países Africanos afirmó:

Los venezolanos que escogieron participar en el proceso electoral del 20 de mayo no fueron objeto de ninguna presión externa y cumplieron su derecho a votar de una forma pacífica y civilizada que elogiamos. Por esto imploramos a la comunidad internacional que respete la ley internacional y los principios de autodeterminación y reconozca lo que consideramos que fue una elección soberana libre, imparcial y completamente transparente.

La reelección de Maduro fue ampliamente anticipada por los medios masivos del establecimiento, con encuestas de campaña que indicaban que muchos votantes de oposición planeaban participar en la elección. “Maduro favorecido mientras los venezolanos votan en medio de la crisis” fue el titular de la historia de PBS NewsHour(20/5/18), que continuaba explicando:

Mientras las encuestas muestran que los venezolanos culpan arrolladoramente a Maduro por sus crecientes dificultades, éste aún es favorito para ganar gracias al boicot de la elección realizado por sus principales rivales.

Las actuales protestas son casi universalmente mostradas en los medios corporativos como un alzamiento democrático de la gente, parecido a la Primavera Árabe, en vez de un disputado conflicto civil, o incluso un intento de golpe apoyado por Estados Unidos, como lo presentan los medios alternativos (Democracy Now!24/1/19Real News23/1/19The Canary23/1/19). “Golpe” es una palabra evitada por los medios corporativos cuando no es una cita de Maduro o sus colaboradores; como Reed Richardson apuntaba, un perfil de APsobre Guaidó (24/1/19) se refería a su autoproclamación como presidente como un “empate”, un “desafío”, un “levantamiento”, un “asalto frontal a la autoridad de Maduro” y una “restauración de la democracia de Venezuela” pero nunca un “golpe”.

El New York Times (23/1/19) afirmaba que Guaidó fue “aclamado por miles de simpatizantes en las calles y un creciente número de gobiernos incluyendo Estados Unidos”. CNN (23/2/19) reportaba un vasto y enérgico movimiento a su alrededor, porque “los venezolanos toman las calles en protestas de alcance nacional”, mientras CNBC(23/1/19) sostenía que había “cientos de miles de venezolanos” en las calles, cantando juntos y agitando banderas nacionales, demandando el fin del “gobierno socialista” de Maduro. Bloomberg (23/1/19) expresaba su preocupación por que el gobierno izquierdista pudiera “aplastar” las protestas. Sin embargo hubo muy poca mención, por no hablar de algún cubrimiento, de las contra-protestas a través del país que complicaban el cuadro.

Ignorando el papel de EEUU

El artículo del Times suministra también el contexto de las pésimas circunstancias económicas en que se encuentra sumergido el país, sugiriendo que fue por esa razón que la gente estaba en las calles y no en respuesta a la llamada de Trump: “ciudadanos de lo que alguna vez fue una de las naciones más ricas de la región, dotada de mucho petróleo, han pasado hambre hasta morir y han fallecido de enfermedades prevenibles”, según el artículo. Elude reconocer el rol sustancial de Estados Unidos en la crisis económica y política de Venezuela.

Trump profundizó las sanciones de la administración Obama, una acción que causó que la producción de petróleo se desplomara (FAIR.org17/12/18) y que la economía cayera en picada. Más aún, la guerra económica de Estados Unidos contra el país le quitó el acceso a Venezuela a los mercados globales de capital —con la administración Trump amenazando a los banqueros con 30 años de prisión si negociaban con Caracas una reestructuración normal de su deuda (AlterNet13/11/17). El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó formalmente a EEUU, anotando que las sanciones se dirigían a las clases más pobres y vulnerables”, llamaba a todos los Estados miembros a romperlas, e incluso comenzó a discutir las reparaciones que EEUU debía pagar a Venezuela.

Desde hace tiempo EEUU ha respaldado un cambio de régimen en Venezuela, remontándose al menos hasta el golpe abortado contra el presidente Hugo Chávez en 2002. Ha gastado también una fortuna a través de la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy) y USAID apoyando a grupos de oposición dentro del país. Trump nombró recientemente al arquitecto neoconservador de la guerra de Irak, John Bolton, como consejero de seguridad nacional, quien no perdió ni un minuto en declarar a Venezuela, Cuba y Nicaragua como la “la troika de la tiranía”, remedando el trístemente célebre apodo “eje del mal” que había empleado durante la guerra de Irak. Sin embargo, este contexto crucial para entender la situación brilla por su ausencia en los recuentos noticiosos.

Un lapso de chequeo de datos

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Los medios corporativos pasaron por alto la oportunidad de chequear las afirmaciones de la administración Trump sobre Venezuela.

Los medios de la resistencia han convertido en cuestión de orgullo chequear vigorosamente datos y someter a escrutinio cada una de las declaraciones de la administración de Trump; el Washington Post(30/12/18) calculaba recientemente que Trump hacía un promedio de 15 afirmaciones falsas por día. Sin embargo, cuando se trata de Venezuela, las afirmaciones dudosas de la administración son tomadas por ciertas.

Por ejemplo, en un mensaje grabado, el vicepresidente Mike Pence afirmó:

Nicolás Maduro es un dictador con ningún derecho legítimo al poder. Nunca ha ganado la presidencia en una elección libre e imparcial, y se ha aferrado al poder encarcelando a cualquiera que ose oponerse a él.

Esta declaración fue reproducida a todo lo largo de los medios masivos, incluyendo Reuters (22/1/19), ABC News (23/1/19), Newsweek (22/1/19), Los Angeles Times (22/1/19) y MSN (23/1/19). Sin embargo, ninguna de estas organizaciones le realizó un chequeo de datos, permitiéndole permanecer incuestionada en las bases de las noticias, apuntalando la narrativa dominante.

No era una afirmación difícil de desmentir. Maduro ganó su primera elección en 2013, reconocida por cada nación del planeta, exceptuando EEUU, y que incluso la organización financiada por Washington, el Centro Carter, declaró libre e imparcial. De hecho, el expresidente Jimmy Carter afirmó en 2012 que el sistema electoral venezolano era “el mejor del mundo”.

Cuando el consejo editorial del New York Times apoyó el golpe de 2002 (13/4/02), esto fue considerado un vergonzoso paso en falso antidemocrático. Sin embargo, los medios masivos de EEUU han estado llamando abiertamente a otro golpe por más de un año (FAIR.org16/5/18). El Washington Post (15/11/17) tituló “Suben las probabilidades de un golpe militar en Venezuela. Pero a veces los golpes pueden conducir a la democracia”. Para un medio tan enfocado en las acusaciones de interferencia extranjera en la política de EEUU, es sorprendente lo dispuestos que están a aceptar que Trump se convierta en el árbitro moral de Venezuela.

Y es revelador que los medios supuestamente anti-Trump hayan cerrado filas y estén marchando al unísono con la administración cuando se trata de derrocar a los enemigos oficiales de Washington. Los medios no se oponen a Trump o a la tiranía: la permiten.

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