En riesgo vital es el estado de salud en el que se encuentra actualmente el machi Celestino Córdova, quien se encuentra cumpliendo una pena de 18 años en prisión como el único condenado hasta el momento por el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay.

Córdova lleva más de 90 días en huelga de hambre, desde que en enero pasado solicitó una salida temporal de 48 horas de la cárcel para asistir a su rewe (altar sagrado) para renovar su espiritualidad, dado su carácter de autoridad ancestral. Sin embargo, sus peticiones han sido negadas tanto por la anterior administración de Bachelet como la actual de Piñera, y esta última señaló que no negociará con el machi a pesar de que esté en huelga de hambre.

Aylin Curihual es una de las integrantes del equipo médico del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) que le realiza evaluaciones periódicas aseguró que la situación de Córdova es crítica y ha presentado dos eventos preocupantes recientemente: uno de bradicardia asintomática –su corazón comenzó a latir a menos de 60 pulsaciones por minuto–, y luego una hipoglicemia asintomática, en donde “le bajó mucho el azúcar producto del avanzado de la huelga de hambre”:

La médico explicó que el machi actualmente sufre también de otros síntomas, como un intenso dolor de cabeza, y que ya no está haciendo una regulación óptima de su metabolismo, y además cree que la hospitalización es inminente ya que no puede “seguir sin monitorización continua y sin condiciones óptimas para poder responder en caso de emergencias”.

“Él quiere tratarse bajo la medicina tradicional mapuche, quiere salir al hospital intercultural para ser tratado por machis y por médicos occidentales, pero él quiere seguir con la medicina tradicional y no va a dejar ese punto de vista”, explicó.

Hasta el momento, la protesta del machi había considerado la ingesta de fluidos con azúcar, pero anunció que si durante las próximas 72 horas sus demandas no son escuchadas, él va a pasar a una huelga seca. Para Curihual el caso es delicado debido a que “no hay ninguna posibilidad de que él sobreviva más de 72 horas con huelga seca”.

Del mismo modo, aseguró que “tanto el equipo médico externo como el equipo asesor del penal estamos muy preocupados por el estado del machi,” y detalló que “en estos últimos tres días él se encuentra ocupando silla de ruedas y deambulando muy poco”.