James Hamilton, el creador de la Fundación para la Confianza y uno de los abusados por el ex párroco de El Bosque, Fernando Karadima, al referirse a la expulsión de Karadima aseguró que “es la punta del iceberg” y que los vejámenes que perpetró se extienden “a todas las diócesis de Chile, con depredadores peores”.

Al ser consultado en el programa de TVN “Estado Nacional” de si las personas que en un principio lo criticaban cuando salieron a la luz las denuncias contra Karadima el año 2010 se han acercado a pedirle perdón a él y a otras víctimas -como Juan Andrés Murrillo o Juan Carlos Cruz-, Hamilton afirmó que “no”.

“Los que se han acercado y hemos establecido un muy buen reencuentro son varios sacerdotes de la Pía Unión Sacerdotal -estructura eclesial que lideró Karadima- ,quienes también sufrieron abusos, algunos sexual y otros de conciencia”, añadió el médico.

“Pero también ellos (sacerdotes víctimas de Karadima) reciben por detrás mails, reciben amenazas todavía, hasta ayer, de obispos, no voy a decir nombres porque es muy delicado, pero de obispos en ejercicio vigente. Y agregó que “hoy en día algunos de esos sacerdotes por ponerse en la postura de verdad, están siendo perseguidos por sus propios obispos. Eugenio de la Fuente y Sergio Cobo -quienes fueron parte de la comitiva de víctimas del ex párroco que viajó a Roma para reunirse con el Papa en junio-, son personas que están tratando de seguir su vocación con entereza, con valor, con verdad”.

Hamilton opinó respecto al polémico manual que publicó el Arzobispado de Santiago el pasado jueves en su página web, el cual entregaba una serie de “recomendaciones” para prevenir abusos al interior de la Iglesia. No dormir con menores y evitar tocar genitales, eran parte de los consejos dirigidos a personas a cargo de algún servicio ministerial.

Tras los cuestionamientos, el viernes la arquidiócesis capitalina decidió bajar el texto -firmado por el cardenal Ricardo Ezzati-. Presentaron las disculpas del caso y anunciaron que publicarán una nueva versión “en el más breve plazo”.

Para Hamilton, dicho documento dio cuenta del manual “de criminología de la Iglesia católica, no de consejos. Es un manual del crimen de la Iglesia”. “Si en Chile tuvieran un poquito de conciencia y de corazón, de alma, los jueces y fiscales lo que harían inmediatamente con este manual es ‘usted acaba de dictar su sentencia, acaba de decirnos que son encubridores, acaba de decirnos que se tiene que poner un manual como de no maneje en estado de ebriedad, porque están todos curados. Acaban de darnos todos los argumentos necesarios para meterlos a todos presos'”, apuntó.

Y es que Hamilton manifestó que la situación derivada del texto mencionado es “absolutamente impensable, un acto fallido gigantesco, que dice que esta gente vive en otro planeta. Ni siquiera cuidaron las palabras, la terminología. No pueden tener un rol en nuestra sociedad, están en un mundo de la perversión”. Mafia “Uno se tiene que remitir a lo que mencionaba el Papa: es una cultura del encubrimiento”, sostuvo.

Y recordó el encuentro que mantuvo con el Sumo Pontífice en Roma, “cuando él nos decía, esto es una mafia, a si se refería a lo que estaba ocurriendo en Chile, tal cual”. “No estamos hablando de impresiones, de suposiciones, estamos hablando de hechos. Estamos con toda la Conferencia Episcopal de Chile, no renunciada, sino que echada”, acotó

También, indicó que lo “que más me da pena es que el Papa tenga que ir tirando fusiles, pero a obispos y cardenales no los toca”, aludiendo a la expulsión de Karadima y Cristián Precht del sacerdocio, y aclaró que se encuentra trabajando -junto a otros expertos- para averiguar de dónde nace la tendencia para este tipo de abusos. “No tiene que ver con el celibato ni la homosexualidad (…). Probablemente nace de temas de poder, temas de selección”, recordando que desde el principio de la historia de la Iglesia católica se han registrado abusos infantiles.