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Chile – Cuenta Política de Luis Mesina en el 3º Congreso de NO + AFP

Chile – Cuenta Política de Luis Mesina en el 3º Congreso de NO + AFP

Estimados compañeros y compañeras:

Ha trascurrido un año y medio desde que saliéramos a las calles a gritar NO+AFP y a demandar la restitución de un derecho fundamental, como es la Seguridad Social expropiada por la tiranía en 1981.

Nos encontramos celebrando nuestro tercer Congreso Nacional a poco meses de que finalice su mandato el Gobierno de la presidenta Bachelet, gobierno  que prometió en su programa -presentado en octubre de 2013 previo a su elección-, efectuar transformaciones sustantivas  al sistema de “capitalización individual” en consideración al descontento de la ciudadanía por el monto de las pensiones. Cien días se requerirían para “revisar el sistema de pensiones”, “… para asegurar que podamos aspirar a una pensión digna y a una adecuada protección frente a la invalidez y la sobrevivencia”,  eran las palabras con las que la presidenta convocaba en abril de 2014 a la célebre  “Comisión Bravo”, que luego de 18 meses de trabajo concluyó con un informe lapidario: “…de no producirse cambios importantes en el sistema, las futuras pensiones en más de un 60% estarían bajo el ingreso mínimo y más del 40%, bajo la línea de pobreza”. 

Y como no hubo cambios, para el dolor de miles de compatriotas, estos vaticinios macabros se confirman: “el 50% de las personas que se jubilaron en el mes de noviembre pudieron autofinanciar una pensión de $44.106.- y para aquellos, que pudieron cotizar por más años, entre 30 y 35 años, obtuvieron una pensión menor a los 238 mil pesos, monto inferior al salario mínimo”[1].

Datos que se muestran irrefutables ante aquellos que se resisten a efectuar cambios estructurales.

Tratándose de un Congreso de una organización social, que se auto convoca y se autofinancia, donde sus delegados fruto de un proceso democrático sustentado en un  debate previo efectuado en pre congresos a los largo del país, parece necesario tener en cuenta y no perder de vista el carácter de nuestra organización y la pequeña historia que le acompaña en su desarrollo, de forma que el balance que debamos efectuar, tome en consideración todos los elementos internos de su estructura, así como los elementos externos que las circundan. Ello en función de corregir los aspectos deficitarios de la política o de profundizar aquellos que le han sido exitosos.

Breve reseña

En junio de 2013 dirigentes sindicales de Concepción, Rancagua y Santiago, pertenecientes al sector público y privado dieron nacimiento a la Coordinadora Nacional de Sindicatos de Trabajadores NO+AFP (CNT). Se cristalizaba así un esfuerzo que por años, diferentes sindicatos venían desarrollando desde la crisis “suprime” de 2008, crisis que provocó la pérdida de más de un tercio del ahorro previsional a todos los trabajadores del país.  Durante un año, se desplegaron ingentes esfuerzos humanos y económicos para amplificar la incipiente organización del mundo sindical a otros sectores de la sociedad. En un primera etapa, la mayor parte del  esfuerzo se concentró en denunciar el deterioro de las pensiones; en develar el trasfondo del sistema de capitalización y, por sobre todo, revelar el espurio negocio desarrollado con el ahorro previsional de los trabajadores para financiar las operaciones de expansión del capital nacional e internacional.

Nuestra propaganda en la primera etapa, encontraba siempre una adhesión significativa de la población. La comprensión del alambicado sistema chileno de ahorro forzoso, resultaba simple de comprender para millones de chilenos que solo al comparar su ahorro personal y las perspectivas futuras de sus pensiones, comprendían inmediatamente que éramos prisioneros de un sistema de expoliación nunca antes visto en el país.

En mayo de 2014 con la participación de trabajadores de diferentes ciudades del país, pegábamos un salto en ejercicio democrático, efectuábamos nuestro Primer Congreso Nacional en la ciudad de Valdivia. En la ocasión, establecimos los criterios fundantes de lo que sería nuestra coordinadora, sus principios, su funcionamiento, sus vocerías y, lo más importante, comprometimos nuestro esfuerzo para avanzar en la elaboración de una propuesta que surgiera desde el mundo del trabajo y que confrontará el sistema de capitalización individual con uno de los principios esenciales  de la Seguridad Social, cual es la solidaridad.

A raíz de esos criterios generales, se conformó el primer equipo técnico con voluntarios de Rancagua, Concepción y Santiago, quienes se dieron a la tarea de estudiar alternativas y echar las primeras bases, de lo que finalmente sería la propuesta de la coordinadora nacional de trabajadores NO+AFP.

Tratándose de un movimiento cuya composición estaría determinada por la libre decisión de adherir de cada organización sindical, establecimos como principio rector, so pena de quedar marginado de esta instancia, defender y mantener en lo alto la “independencia” y “autonomía política y económica” como pilares fundantes y determinantes de esta Coordinadora, cuyos objetivos estarían determinados desde su nacimiento, por restituir la Seguridad Social como un derecho inalienable.

Desde los primeros años, establecimos el carácter transversal de nuestro  movimiento. Entendíamos que la Seguridad Social, en tanto reivindicación del mundo del trabajo se confronta para su consecución con el mundo empresarial. De allí, que desde un comienzo admitiéramos que quienes adherían a este movimiento, comprendían y compartían  que la batalla en la que fijaba su eje estratégico la Coordinadora, requería del máximo de voluntades para alcanzar dicho objetivo. Reconocíamos, como el propio Piñera lo señalara: que ésta disputa era la “Madre de todas las batallas”[2].  Era y es, la Madre de todas las Batallas, en tanto el ahorro previsional, que aumenta sostenidamente año tras año y que hoy supera los 210 mil millones de dólares, es la base esencial en la que se ha sustentado el modelo económico chileno. Lo que José Piñera es a la previsión y al Plan Laboral, Jaime Guzmán lo es a la Constitución Política, vale decir, ambas instituciones fueron creadas bajo la tiranía para garantizar y perpetuar el dominio de un sector social contra otro, solo puede entenderse en que una es, y ha sido funcional para garantizar la existencia de la otra.

El conformar una Coordinadora de Trabajadores NO+AFP a nivel nacional era y fue un episodio importante, en especial porque el mundo de los trabajadores ha padecido de una orfandad extrema en estos últimos 45 años; con  un sindicalismo que ha perdido absolutamente la brújula y su independencia, careciendo, además, de una dirección nacional con estatura, capaz de enfrentar el modelo y el sistema político, social y económico que se ha desatado contra el movimiento social en esta última mitad del siglo. Por ello, la fundación de la CNT NO+AFP,  parecía una epopeya. Imaginarse conformar una organización de carácter nacional con apoyo territorial, cuyo único norte fuera acabar con la matriz ideológica que le da sustento al modelo político y económico chileno era, en sí, toda una hazaña.

Durante el primer periodo concentramos nuestros esfuerzos en organizar las coordinadoras en las diferentes regiones del país, difundimos en diferentes espacios públicos la necesidad de restituir la Seguridad Social y definimos los días 10 de cada mes, como fecha de agitación y propaganda de nuestra CNT.  En el norte grande, Arica y Antofagasta, se desplegaban esfuerzo por organizarse tras la demanda que comenzaba a tomar forma, surgía así una forma concreta de coordinarnos a nivel de prácticamente todo el territorio. Se incorporaban importantes gremios vinculados a la metalurgia, salud y comercio, con lo que la CNT adquiría un mayor tonelaje para dar un salto, ya no solo en propaganda, sino que comenzar a pensar formas superiores de organización y de lucha. Expandimos nuestros lazos de fraternidad con organizaciones sociales, con los estudiantes y pobladores, intentando constituir un polo social dirigido por los trabajadores, que reivindicara ciertos derechos como fundamentales, así,  enfatizamos en la demanda estudiantil y nos hicimos parte de la demanda por el derecho a la “educación gratuita y de calidad” traducida en la defensa de la Educación Pública. Ese fue, es, y ha sido, nuestro hilo rector para desarrollar nuestra estrategia y para sumar nuevos esfuerzos a esta lucha que calificamos como estructural e histórica.

Segundo Congreso 28 de abril de 2016

Nuestro segundo Congreso Nacional lo efectuamos en Santiago el 28 de abril de 2016, habíamos crecido en cantidad y calidad. La expresión de ese crecimiento lo reflejó el primer llamado a protesta nacional que efectuáramos  el 10 de diciembre de 2015. Movilización que por primera vez logró convocar a comunas de distintas regiones del país durante el día y que en algunas localidades se manifestó por la noche en plazas públicas a través de caceroleos. Y aunque esta movilización solo logró movilizaciones en Valdivia, Concepción, Santiago, Rancagua, Valparaíso, Arica y Antofagasta no alcanzando el carácter nacional, anunciaba el preludio de lo que serían las grandes movilizaciones en los siguientes meses del año que se avecinaba.

En el segundo congreso,  logramos consensuar importantes acuerdos, había que superar la sola estrategia de difusión y propaganda para dar paso a formas de organización superior y, también, a formas superiores de movilización. En ese sentido, se concibieron las primeras ideas de cómo organizarnos. Los atisbos  de lo que podría ser una organización de carácter territorial cobraba sentido, en especial, cuando los sindicatos que han liderado la lucha contra las AFP, son representativos de no más del 10% de la fuerza de trabajo y muchos trabajadores, por la actual normativa, creada justamente para impedir el ejercicio de sus derechos, tanto jurídicos como políticos, encuentran demasiados obstáculos para la organización tradicional del sindicato.              Se precisaba entonces,  vincular esa debilidad estructural de la organización sindical -consecuencia del golpe de Estado de 1973-, con el espacio que los mismos trabajadores desestructurados pueden desarrollar en su territorio, en su comuna.

Así,  surgió la idea de extender la organización hacia estructuras tradicionales de la sociedad civil, juntas de vecinos, organizaciones juveniles, etc., que de paso hay que decirlo, también han sido víctimas del proceso estratégico del sistema por diezmar todo lo que huela a organización social.

Fijábamos la fecha para convocar a un paro nacional para el 4 de noviembre. Suponía ello doblegar los esfuerzos para organizar una tarea tan compleja y difícil, en especial, cuando el terror empresarial contra el empleo se utiliza permanentemente como herramienta de inhibición para el ejercicio de derechos de los trabajadores. El esfuerzo que se requería, al mismo tiempo aceleraba la necesidad de constituir organización territorial, que concretamente se expresa en la organización comunal, precaria por cierto.

Ese salto en organización fue alimentado por las grandes movilizaciones desarrolladas durante el segundo semestre del 2016 y fueron, en definitiva el ingrediente perfecto para que la paralización del 4 de noviembre, que si bien no logra paralizar completamente el aparato productivo del país, generó por su impacto, una convulsión importante en el país.

24 de julio de 2016

El 24 de julio de 2016 quedará grabado como el domingo en que Chile despertó a lo largo del territorio para expresar su repudio al sistema de AFP. Y marca el despertar de nuestro pueblo, fueron millones que se decidieron romper el inmovilismo desarrollando movilizaciones sólo comparables con las del  movimiento estudiantil de 1996 y del 2011.

La gran marcha de julio de 2016, replicada en todo el país cuando solo contábamos con una incipiente organización comunal, fue el ensayo de lo que sería el salto en organización y participación en los meses sucesivos. No debemos perder de vista, que una característica distintiva de este movimiento ha sido y es, la absoluta independencia de los partidos políticos, lo cual le otorga a la convocatoria, a la organización y a la movilización un valor significativo, que además, rompe con las formas tradicionales de organización que el movimiento social por décadas desarrolló en nuestro país. Nuestra lucha no es apolítica, así como nuestra CNT no es enemiga de las organizaciones partidarias, lo que defendemos y a lo que nos oponemos, es a la instrumentalización y oportunismo de algunos.

Muchos creyeron que nuestro movimiento al poco andar,  se eclipsaría o sería presa fácil de la cooptación por organismos externos a la CNT. Incluso, al interior de nuestra propia organización, surgieron fundadas dudas respecto de lo que sería el rumbo de la organización, en especial, a medida que se aproximaba un año electoral.  No ha sido así, seguimos en pie masivamente en todo el país. Multitudinarias marchas, paralización, protestas, jornada de difusión y un plebiscito son las tareas realizadas desde nuestro segundo congreso a la fecha, y es eso lo que debemos, con el máximo de rigor someter a balance.

Los sondeos de opinión dicen que somos la institución que recoge los niveles de confianza más altos de la gente. Hemos mostrado consecuencia, capacidad técnica y honestidad, y eso nuestro pueblo lo valora. Por el contrario, las AFP aparecen entre las instituciones más desprestigiadas del país.

Luego de un intenso esfuerzo y con la concurrencia de varios profesionales y sindicalistas logramos arribar a lo que es la propuesta de Sistema de Reparto con Fondo de Reservas Técnicas que nuestra CNT diera a conocer en un acto público en la casa Central de la Universidad de Chile en noviembre de 2016, propuesta que en más de un año de ser sometida a diversas contrastaciones ha demostrado tener la suficiente solidez técnica, política y económica que la ha hecho invulnerable a las críticas de nuestros enemigos y, por el contrario, se ha convertido en la herramienta más eficaz para salir a combatir a los agoreros del modelo que sin argumentos y prisioneros del dogma monetarista defienden este sistema.

Son millones de pesos, sino de dólares los que se gastan diariamente para mantener la campaña de descredito contra nuestro movimiento por parte de las AFP. No hay programa en la televisión abierta que no cuente con avisajes de parte de ellas. Son las caras visibles de la TV, sus rostros más emblemáticos y caros los que se suman a la campaña de desinformación y manipulación de la información.

Lo anterior es señal de que avanzamos, nuestras campañas han logrado impactar severamente a los dueños del país. Han cerrado filas todos los sectores empresariales, que se resisten a imaginar  un país, una economía sin un “mercado de capitales” cuyos recursos los dispongamos nosotros y  que pudiese dejar de ser la base en la que financian sus operaciones de expansión y de acumulación. De allí la magnitud e importancia de nuestra batalla. Quizá para muchos, cueste dimensionar el impacto que tiene para nuestro país y para la política la lucha que hemos dado.

Nuestras campañas, especialmente la de abandonar las AFP Provida y Cuprum han impactado generándoles daño, al punto que luego de ser la primera y más grande, AFP Provida hubo de ceder ese lugar a otra AFP como consecuencia de la fuga masiva -aún insuficiente-, de afiliados siguiendo el llamado de la CNT y que ha provocado grandes dificultades que podemos agudizar si somos capaces de continuar con ciertas campañas.

Nuestra campaña de refugiarse en el Fondo E  tuvo un impacto significativo, especialmente para los parásitos Fondos de Inversión.  Fueron cientos de miles los que en una primera fase asumieron el llamado. Sin embargo, como parte de la campaña de las AFP no logramos mantenerla lo que disminuyó el impacto inicial. Cuando en 2008 lanzamos esta ofensiva, lo hacíamos convencidos de que era la mejor forma de protegerse ante la volatilidad del mercado bursátil.  Además,  el solo argumento de la rentabilidad nunca ha sido suficiente para aceptarlo como legitimo en un sistema previsional.  Nuestros objetivos transitan en direcciones opuestas a quienes pretenden defender el sistema argumentando que una parte del ahorro está determinada por la rentabilidad que han obtenido las AFP. Si se desentrañara completamente el alambicado sistema, descubriríamos que una parte importante de nuestro ahorro, ha sido confiscado de manera fraudulenta a través de las comisiones de intermediación –conocidas por nuestras denuncias como comisiones fantasmas-, y,  que de paso, financian a una industria parasitaria como son los “fondos de inversión” en claro detrimento de los trabajadores.

De hecho, un dato no menor, si se observa el comportamiento de los multifondos en los últimos diez años, se apreciará que la diferencia en rentabilidad entre uno y otro es prácticamente marginal, importando poco el Fondo en el cual estar. Lo que sí parece necesario tener presente, es que si hubiésemos logrado trasladar un porcentaje mayor de los que logramos traspasar el segundo semestre del año 2016 quizá habríamos generado lo que en un momento denominamos, colapsar el sistema. Lo que queda absolutamente claro, es que no será con mayor rentabilidad que las pensiones de millones de compatriotas mejorarán. Solo será posible acabando  con las AFP y pasar a un sistema de Seguridad Social.

El Plebiscito

Cuando discutíamos a principios de 2017 sobre el qué hacer, lo hacíamos  teniendo presente que ese año estaría marcado por la lucha electoral, la cual siempre genera tensiones, disputas y controversias en los movimientos sociales. Asumíamos, que una parte importante de la población y los trabajadores tienen ilusiones democráticas, que se traducen en confiar que mediante el voto se producen los cambios importantes de sus demandas. Esa postura, absolutamente legitima, se contrapone a quienes creen que la lucha electoral no tiene sentido en un Estado absolutamente configurado para negar derechos. Es evidente que al movimiento social y por cierto a esta coordinadora, no le corresponde zanjar una polémica que trasciende a nuestra propia capacidad y, que además, es objeto de debates desde hace muchos años en el acontecer político. Mantener la unidad de nuestro movimiento exige y exigirá no imponer posturas al margen de nuestra demanda. Lo que nos une es la lucha por Seguridad Social.

Pues bien, decidimos luego de muchos debates llevar adelante una tarea gigantesca: realizar un plebiscito autoconvocado, que tendría como fin legitimar nuestra propuesta y demanda y, por otro lado, desarrollar mayor capacidad orgánica para hacer frente al tremendo desafío que se traduciría en que al final de ese proceso nos quedaríamos con un importante activo de colaboradores para pasar a una nueva fase de desarrollo, superior y planteándonos mayores desafíos.  Ese objetivo se cumplió plenamente. Logramos hacer partícipes a más de un millón de personas y, lo más importante, contamos con más de nueve mil colaboradores que son la base orgánica fundamental para cualquier iniciativa que nos propongamos llevar adelante. No existe en el país una organización política capaz de llevar adelante una tarea de la envergadura de la que nuestra Coordinadora desarrolló y por la cual todos debemos sentirnos orgullosos,  pues fue gracias a todos y cada de nosotros, la concreción de este acto participativo.

Aunque con el Plebiscito nos propusimos tensionar la institucionalidad, poner en juego el poder, o dicho de otro modo, validar la legitimidad de nuestros actos y reconocer a quien o quienes deben y pueden dirigir el Estado, la verdad que el Poder, el establishment comprendió nuestra estrategia y optó por el silencio; por no hablar del tema; era peligroso hacerlo. Depende ahora de nosotros, retomar ese despliegue efectuado por nuestra organización para llevarla a dimensiones superiores que permitan este año redoblar en cantidad y calidad las movilizaciones de la CNT.

Por tanto, debemos tener presente que en marzo se abren mayores y más complejos desafíos. La batalla que emprendiéramos hace años no ha terminado. Debemos enfrentar mayores dificultades  de un poder que sin duda se pertrechara para seguir desoyendo la voz del pueblo.

Nadie dijo que esta batalla sería fácil.

Seguirán cerrando filas para arremeter sin argumentos, solo con la mentira y la manipulación atacarán los sistemas de reparto. En eso, han sido coherentes,  defienden el “individualismo” por sobre la solidaridad, pues saben que lo único que da identidad y sentido al pueblo trabajador es sentirse protagonista de su presente y futuro. Por tanto, está en pugna como nunca, esta visión irreconciliable de aquellos que sustentan la política del “ráscate por tus propias uñas”, con aquellos que seguimos creyendo en la solidaridad. Ese enfrentamiento conceptual es al mismo tiempo, una disputa material, práctica y concreta.

Nuestra lucha por restablecer un derecho fundamental como la Seguridad Social y rechazar el discurso predominante de quienes se han hecho del poder en estos años, es y será determinante en los próximos meses.

Es y será la disputa que deberemos librar este año, así de simple: o se restituye para los chilenos un sistema que garantice derechos esenciales que ya habíamos logrado en las décadas pasadas, y que fueron expropiadas por la fuerza bajo la tiranía y consolidadas por los gobiernos seudo democráticos al servicio del gran capital en estos últimos años, o, desarrollamos a partir de esta convicción,  un plan  de concientización, de organización y de lucha, que haga posible acabar con este sistema impuesto.

Estamos frente a un Estado corrupto. Prácticamente no existe institución que no haya sido contaminada por conductas espurias. Mientras observamos diariamente actos de corrupción, las mayorías, los que viven de un salario precario, con una pensión indigna, los que no tienen empleo y deben sobrevivir en condiciones inhumanas, quedamos indefensos ante un sistema construido y perfeccionado en 45 años para servir los intereses de las minorías.

Agrava esta situación, pues el empleo informal aumenta y no contamos con Seguridad Social.

Otra ironía más de este sistema

La guerra está planteada, ellos la declararon. Un estado que niega a su pueblo derechos esenciales, abre el legítimo derecho para que éste tome en sus manos el camino que considere más justo, más adecuado y más posible para impedir la continuación de esta ofensiva contra una mayoría que pide, que exige respeto a cuestiones básicas que ya como sociedad habíamos logrado en décadas anteriores.

En este contexto, de lucha y no de pasividad, celebramos este tercer Congreso, con la convicción más profunda que nunca, que no será de los gobiernos de turno desde donde provendrán los cambios. Éstos deben ser consecuencia de la lucha de los trabajadores. La Seguridad Social fue consecuencia de desafíos, de movilizaciones, de peligros que el poder sentía ante la amenaza del movimiento obrero europeo y  termino cediendo, no como dadiva, sino que como respuesta al peligro de que los trabajadores comprendieran que en su lucha podían arrancar mucho más.

Eso es lo que está en juego, la capacidad de multiplicar nuestras luchas. Sepan ustedes que en este Tercer Congreso tenemos más de 135 delegados acreditados. Que para llevar adelante este evento, tuvimos que realizar muchos pre congresos en todo el país, desde Arica a Magallanes, lo que implicó involucrar a más de mil personas que son quienes conforman el activo de nuestra organización y que dan absoluta legitimidad a quienes se encuentran representándolos en este importante acontecimiento,  pero nos exigen al mismo tiempo, tener la inteligencia, la capacidad de responder con un plan eficaz y eficiente, que permita que este año lo enfrentemos con mayor capacidad organizativa, con mayor unidad y, por sobre todo, con mayor capacidad y compromiso de lucha de todos quienes estamos presente en este magno evento.

Los invito a que se sientan parte de esta historia. No de aquella construida por El Mercurio, no esa historia construida solo por los historiadores.  Seamos protagonistas de esta historia, de sus cambios, de sus transformaciones; para que mañana, el testimonio que entreguemos a las futuras generaciones, sea absolutamente legítimo pues será de aquellos que lucharon para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

Ese es el desafío.   Chile ya despertó y no podrán detenernos.

Luis Mesina M.

Vocero de la Coordinadora Nacional NO+AFP

Secretario General de la Confederación Bancaria

 

Copiapó, 13 enero 2018

 

[1] Fundación Sol

[2] El Cascabel al gato” José Piñera Echeñique

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